lunes, 11 de septiembre de 2017

Diario de un profesor (50)

Tengo la teoría de que con los años, el profesor va perdiendo no solo la pasión por la enseñanza, sino también la frescura. Esa frescura que solo se posee cuando se es joven. No me refiero, por supuesto, a que el buen docente con el tiempo se convierte en uno malo, pero sí que su desempeño -como un deportista profesional- va decayendo ante el paso inexorable del tiempo. Yo, por ejemplo, tengo 38 años, y tengo colegas diez o doce años menores que yo. Y noto, cuando brindamos asesorías individuales a estudiantes de primeros ciclos, que ellos prefieren a los docentes más jovenes, porque -posiblemente- se parecen más a ellos, hablan su lenguaje y los pueden entender más. Aunque no queramos admitirlo, uno como docente, con el tiempo, se vuelve adulto no solo en el aspecto físico, sino también en el plano de nuestras ideas; es decir, nos vamos cuadriculando, nos vamos tornando más serios y cejijuntos... Sin embargo, ahora que lo recuerdo, uno de mis mejores profesores en la universidad (Óscar Luna Victoria), en ese entonces, tenía más de 50 años y lo hacía excelentemente bien y su pasión era indesmayable. También recuerdo a otro gran profesor mío, Eduardo Rada, al cual conocí cuando tenía unos 46 años, y ahora con sesenta añitos sigue manteniendo ese espíritu lúdico, juvenil y contestario que tanto admiro... Entonces, mi teoría planteada al inicio, tal vez, resulta relativa y depende de cada uno, como profesor, "mantenerse en forma" y batallar como si fuese nuestro primer día frente a un grupo numeroso de alumnos.  

domingo, 3 de septiembre de 2017

Pablo Trapero y Luis Buñuel



Hace casi cuatro semanas, en el marco del Festival de cine de Lima (organizado poor la Universidad Católica), acudí a una clase magistral gratuita del talentoso cineasta argentino Pablo Trapero (1971), director de filmes como Elefante blanco, El clan, Leonera, Mundo grúa, El bonaerense, etc. En medio de la charla en el acogedor cine del Centro Cultural de la Católica, Trapero nos relató una hermosa anécdota que le aconteció a Luis Buñuel, el famoso cineasta español. Cuenta este -en un libro autobiográfico suyo- que en las noches, en medio de sus sueños, se le venían a la mente originales bocetos de historias para sus películas, posibles guiones. Sin embargo, en las mañanas, cuando despertaba, ya no se acordaba de las brillantes ideas que le venían a la mente. Se prometió, entonces, dejar un pequeño cuaderno y un lapicero junto al velador de su cama. De esta manera, se vería impelido a despertarse en medio de la noche y a apuntar su original apunte de historia en aquel cuaderno. Dicho y hecho, esa noche, Luis Buñuel, el director de clásicos del cine como El perro andaluz, logró salir de su mundo onírico y tomar nota, urgido, de la trama de su futura película... La mañana siguiente, despertó y lo primero que hizo fue coger el cuaderno de la mesita de noche, y leer lo que había escrito casi inconsciente. Esto fue lo que encontró Buñuel:
                           "CHICO CONOCE CHICA"

*Foto: Diario Correo (web)
 

miércoles, 23 de agosto de 2017

Diario de un profesor (49)

Se inician las clases en el instituto donde laboro. Días previos buscas algún libro o película que te sirvan de motivación, de aliciente. Tengo ya mis favoritos, aunque a veces busco nuevos materiales. Entre mis libros preferidos están Diario educar. Tribulaciones de un maestro desarmado, del peruano Constantino Carvallo (1953-2008). Publicado en octubre del 2005, me lo compré casi de inmediato por motivos de azar, y porque ese mismo mes o el siguiente dicté la primera clase de mi vida a niños y adolescentes. Debo agradecer a ese libro por las valiosas enseñanzas que me dejó. Su autor -profesor,director y fundador del colegio Los Reyes Rojos- derrocha un amor a su profesión que lo dejan a uno sin aliento y maravillado. Escrito a manera de un díario, el libro está compuesto de pequeños apuntes o fragmentos que resultan luminosos por la lucidez y sabiduría que contienen. Uno puede coger el libro por cualquier parte, y como si se tratase de la biblia, leer un fragmento que te dejará pensando y reflexionando sobre el oficio de la docencia. Muchas veces, en estos casi nueve años dedicados a la enseñanza, he acudido a sus páginas en busca de motivación o inspiración, y nunca me ha fallado. Siempre salgo renovado, más comprometido, más calmo, dispuesto a batallar.

Recomiento mucho esta joyita de libro, en el cual me he inspirado para escribir, en este blog, mis reflexiones o mi diario de un profesor. A continuación, dos fragmentos escogido al azar:

"Me preguntan por una sola virtud del maestro. Una sola. No dudo: serenidad".

"Los maestros fracasan porque no aman a sus alumnos, no en el fondo callado de sus almas. Y el oficio desgasta y cansa como ningún otro porque alma y cuerpo se entregan sin tregua al cuidado atento del prójimo, a la generosidad multiplicada, al combate gigantesco con uno mismo para entregar siempre lo mejor".

jueves, 10 de agosto de 2017

Petroaudios. Políticos, espías y periodistas detrás del escándalo



El periodista peruano Gustavo Gorriti, en agosto de 2009, publicó el libro Petroaudios. Políticos, espías y periodistas detrás del escándalo. Este se basa en el escándalo político ocurrido el 5 de octubre del 2008, cuando en el programa Cuarto Poder, de América Televisión, el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi presentó una serie de conversaciones grabadas, en las cuales Romulo León (ex ministro aprista), Alberto Quimper (miembro del directorio de Perupetro, empresa estatal encargada de promover la inversión extranjera en el sector petrolero del país) y el empresario dominicano Fortunato Canaán, promotor de la empresa noruega Discover Petroleum, conversan "sobre una serie de pagos de decenas de miles de dólares que se repartirían entre ellos por contribuir a que la empresa noruega se adjudicase cinco de los siete lotes de explotación petrolífera a los que postuló en una subasta organizada por Perupetro". Cosa que finalmente sucedió, pues esta empresa ganó la subasta.

En el libro Gorriti, periodista de gran trayectoria y prestigio en temas de investigación, describe con gran detalle los entretelones detrás de este escándalo político que llevó a la renuncia del primer ministro de entonces, el aprista Jorge del Castillo, y de su gabinete. Describe, además, los intereses de los protagonistas detrás de esos audios y evidencias electrónicas. Es decir, de los políticos, espías (chuponeadores) y periodistas implicados. Y sobre todo, se centra en los chuponeadores, que fueron a parar después a la cárcel (pese a que eran gente cercana a Alan García).

Lo más interesante del reportaje es esa minuciosa narración sobre cómo, después de la caída del gobierno de Alberto Fujimori y el desmantelamiento del servicio de inteligencia de Vladimiro Montesinos, mucho gente retirada de la Marina del Perú -que era experta en temas de espionaje electrónico- comenzó a ofrecer sus servicios a grandes empresas privadas y, otros, a "chuponear" a políticos y empresarios, y vender dicha información a gente interesada. Es en ese contexto -y en colaboración con ciertos periodistas y empresarios que tenían como fuentes o colaboradores a aquellos "chuponeadores"- que se creo el marco para terminar "chuponeando" a gente del gobierno.

Este libro se presenta como la primera parte de un reportaje más extenso, sin embargo, aún no aparece publicada la segunda parte. Tal vez por eso, la investigación, pese a ser interesante en ciertos tramos, parece como las piezas de un rompecabezas que no llegan a encajar aún. Es decir, se siente como si hubiera piezas sueltas. Por ejemplo, hay momentos de la investigación en que se deja de lado el caso de los Petroaudios y se pasa al rumor, por parte de los espías privados, del peligro de las FARC colombianas en el Perú. Es cierto que esto está de alguna manera implicado con el tema de los Petraudios y los "chuponeadores", pero de todas maneras se nota forzado y no tan claro el vínculo.

Algo interesante, asimismo, es la transcripción de algunos de estas conversaciones telefónicas y correos electrónicos entre los implicados en el caso de los Petroaudios. Es evidente -a través de un lenguaje encriptado pero a veces también propio de gente pícara e inescrupulosa- que el aprista Romulo León; el funcionario y miembro del directorio de Perupetro, Alberto Químper; y Fortunato Canaán, el empresario representante de la empresa noruega (que luego ganaría la licitación), que estaban cometiendo delito y "comprando" la licitación... Luego de destaparse el escándalo, los chuponeadores fueron a parar a la cárcel. Y en el caso de los chuponeados implicados, Alberto Químper pasó de arresto domiciliario a la cárcel durante un par de años. Fortunato Canaán sigue en República Dominicana, pese a que hace 5 años se ordenó su detención. En el caso del aprista Rómulo León, fue expulsado del partido aprista por Alan García (pese a que este ha aceptado haberse reunido con Canaán y según León estaba al tanto de sus negocios con aquel) y, luego de pasar 3 años en la cárcel, sin acusación fiscal, sin juicio y sin sentencia -al igual que Alberto Químper- pasó a arresto domiciliario. 

Ayer 9 de agosto del 2017, todos los implicados en el caso de los Petroaudios, entre ellos Rómulo León y Alberto Químper, fueron absueltos de los delitos de cohecho y tráfico de influencias por la Corte Suprema de Justicia, aduciendo esta, increíblemente, que los audios y correos que se difundieron en canal 4 no son una "prueba lícita" porque fueron obtenidos de manera ilícita. ¡Lamentable la impunidad!

  

  

martes, 8 de agosto de 2017

Leonidas Yerovi y la sátira política en verso

A continuación, un fragmento de una letrilla política del escritor y periodista peruano Leonidas Yerovi (1881-1917), de su columna “Crónicas alegres”, en el diario La Prensa, que data de enero de 1908. Aquí Yerovi se vale de la sátira para censurar a la aristocracia limeña y el “origen oscuro” del entonces Partido Civilista: el huano de nuestras islas.
 
               Timbres huaneros
De entre unos viejos capítulos
de nuestra historia pasada
está saliendo a colada
el origen de los títulos
de mucha gente dorada.

Origen no sobrehumano
y derechos no divinos
como creímos en vano,
esos nobles pergaminos
están timbrados con huano…

Nuestras clases altaneras,
de sangre azul y más graves,
y de cunas más severas
¡Cuánto deben a las aves
de nuestras islas huaneras!

Y el civilista partido
hoy a la cumbre subido
tras un origen oscuro,
ya sabemos lo que ha sido:
puro huano … huano puro.
       […] 











jueves, 27 de julio de 2017

Hace 100 años en el Perú

Hace 100 años, el Perú era gobernado por el civilista José Pardo, quien ejerció la presidencia de 1915 a 1919. Era su segundo mandato, pues también gobernó de 1904 a 1908. Guillermo Billinghurst, presidente del Perú, de 1912 a 1914, sufrió un golpe de estado en febrero de 1914, porque corría el rumor que iba a disolver el Congreso. Y fue así, que todos los partidos opositores y la prensa se unió para derrocarlo, apresarlo y luego desterrarlo. Billinghurst murió al año siguiente presa de la desazón. En 1917, Augusto B. Leguía, presidente del Perú de 1908 a 1912, estaba exiliado en Panamá por sus enemigos, pero ya soñaba con regresar a su país y hacerse nuevamente con la presidencia. Lo conseguiría dos años más tarde y gobernaría los siguientes once años (de 1919 a 1930) implantando una nueva Constitución y un gobierno autoritario. Pese a eso, el Perú se modernizo en esos años. Lo que Leguía nunca se imaginó, es que terminaría derrocado y apresado en el Panóptico. En febrero de 1932, falleció en el Hospital Naval. 

En 1917, hace solo cien años, los diarios La Prensa, El Comercio y La Crónica eran algunos de los principales diarios del país. Ahí, sobre todo en La Prensa, se congregaban jóvenes y brillantes artistas intelectuales: Abraham Valdelomar, Leonidas Yerovi, Luis Fernán Cisneros, Jose Carlos Mariátegui, Federico More, José María de la Jara, José Gálvez Barrenechea, etc. Uno revisa los textos de estos -muchos de ellos eran autodidáctas que ni siquiera había culminado la universidad- y se queda sorprendido por la basta cultura y la brillantes de sus textos. Sabían de literatura, de filosofía, de historia del arte, de historia, de geografía, de biología, de zoología, de antropología y, por si fuera poco, escribían endiabladamente bien. En comparación con estos periodistas-intelectuales de comienzos del siglo XX, los periodistas de nuestra época palidecen, sobre todo, por la prosa. Actualmente, hasta los periodistas más reputados gozan de una prosa pobrísima. ¿Será lo mismo en la oratoria?

Ese año, de 1917, moría de un disparo Leonidas Yeroví, el gran satírico y dramaturgo peruano y fundador de la revista  Monos y Monadas. Finalmente, Abraham Valdelomar, un artista nato y una de las mentes más brillantes que ha dado nuestro país, estaba escribiendo en La Prensa verdaderas joyas periodísticas, además de publicar brillantes cuentos. Lo que no se imaginaba, es que dos años más tarde, en noviembre de 1919, con tan solo 31 años, la muerte lo estaría esperando. Como dice una canción, ¡nadie sabe lo que vendrá!

*Foto extraída de la web Lima Gris.

jueves, 13 de julio de 2017

Gilles Muller



Gilles Muller, tenista profesional, nació en Luxemburgo en 1983. Tras una carrera auspiciosa en juveniles (llegó a ser el número 1 de su categoría en el 2001), pasó al circuito profesional. Sin embargo, el cambio le afectó, pues recién el 2005 -a los 22 años- pudo disputar sus primeros Grand Slams de manera seguida. Pese a eso, los resultados no le acompañaron. Del 2005 al 2007, fue derrotado, la mayoría de veces, en primera o segunda ronda. Su mejor performance fue en Wimbledon, del 2005, donde accedió a la tercera ronda, luego de derrotar a un jovencito Rafael Nadal que acababa de ganar el Roland Garros. 

En el 2008, a los 25 años, luego de no jugar los primeros tres Grand Slams del año, llegó a cuartos de final del Abierto de Estados Unidos, perdiendo en dicha instancia con Roger Federer en un ajustado partido (6-7/4-7/6-7).  Esta fue la mejor actuación de su carrera. 

Luego de no participar en ningún Grand Slam el 2010 (tal vez, por motivos de lesión o quizá personales), retomó el circuito el 2011, alcanzando una 3ra ronda en Wimbledon y una 4ta ronda en el US Open. Su verdugo en ambas fue el español Rafael Nadal, ya entonces consagrado. En Wimbledon, Muller había perdido 6-7/6-7/0-6 y en el US Open 6-7/ 1-6/ 2-6. A estas alturas, quedaba claro que Gilles Muller (1 metro 93 de estatura) era un buen tenista, con un excelente saque, que en sus mejores momentos podía hacerle sombra a los mejores tenistas; no obstante, le faltaba fortaleza mental y, por tanto, era irregular en su desempeño. 

Esto se hizo visible en años posteriores, ya que, salvo una 4ta ronda en el Abierto de Australia (en el 2015), perdió en 1ra. o 2da. en los demás Grand Slams que participó. Este año 2017 no fue la excepción: perdió en 2da. ronda en Australia y en 1ra. en el Roland Garros. Sin embargo, Muller, pese a sus limitaciones, y a sus 34 años a cuestas, perseveró y eso lo llevó a obtener títulos pequeños de la ATP World Tour 250 series. Por ejemplo, en mayo llegó a la final de Estoril y ganó, en enero, el torneo de Sydney; y en junio, en hierba, el de Hertogenbosch. Fue así que ascendió en el ránking mundial y escaló al puesto 26. 

Muller llegó al Wimbledon 2017 como cabeza de serie 16. Y para sorpresa de muchos, firmó su mejor actuación en su carrera deportiva. En 2da. ronda le ganó al checo Rosol en cinco sets. Luego de vencer al británico Bedene en tres sets, le tocó enfrentarse en 4ta. ronda con un viejo conocido: Rafael Nadal. Gilles Muller sabía que si él confiaba en sí mismo, si se concentraba y daba todo de él, podía vencer al reciente campeón de Wimbledon y número 2 del mundo. Solo Muller sabía que lo mejor de sí salía en los momentos más difíciles, y que era hora de demostrárselo. Luego de ganar los dos primeros sets con relativa facilidad: 6-3 y 6-4 (y para sorpresa de los aficionados ingleses), Nadal comenzó a remontar. El español se hizo de los dos siguientes: 3-6/4-6. Gilles Muller supo entonces que no se podía dar por vencido. Sería Nadal su oponente, pero él ya le había ganado antes. Sería Nadal su adversario, pero Muller tenía un magnífico saque y debía aprovecharlo. Sería Nadal su rival, pero no era invencible. Fue entonces que Muller peleó con toda su alma, corrió y golpeó como nunca antes en su vida, y luego de un maratónico partido de 4 horas y 48 minutos, le ganó 15 a 13 en el quinto set. Estaba feliz, completamente feliz. Por fin, se había demostrado que si él confiaba en sí mismo, podía realizar cosas imposibles, incluso ganarle a uno de los mejores tenistas de todos los tiempos. Y aunque en Cuartos de Final cayó, en otro maratónico partido, con el croata Marin Cilic (6-3/6-7/5-7/7-5/1-6), Gilles Muller supo que le había ganado al rival más difícil: a sí mismo.