jueves, 22 de septiembre de 2016

Diario de un profesor (32)

Recuerdo que en tercero de media, tenía una profesora de Lenguaje, pequeñita, gordita y de cabello corto, que con solo mirarnos hacía que los 44 alumnos varones de mi colegio guardáramos silencio. Mi aula era el terror del resto de profesores, sin embargo, esta mujer  -que valgan verdades tenía aspecto de bruja mala-  hacía que los más malcriados de  mi clase se conviertan en mansas palomitas. Yo, personalmente, le tenía miedo, pavor. Más aun, cuando explicaba el tema de las oraciones arbóreas en la pizarra, y con su potente y amarga voz, llamaba a alguno de nosotros al frente y nos pedía resolver algún ejercicio. Yo, desde mi carpeta, muerto de miedo, rezaba a diosito para que no me llamara, porque además que sabía que no iba a poder resolver el bendito ejercicio, iba a ser blanco de sus reproches y burlas. Ese año, recuerdo que debido al miedo no aprendí nada y terminé odiando las oraciones arbóreas. Ahora que han pasado los años, y me dedico a la docencia, sé que la disciplina en un aula es vital para el desarrollo normal de una clase (precisamente el mayor temor de un profesor, y causante del estrés, es el no poder lidiar con la disciplina dentro de un aula). Y esta profesora tenía un don en mantener la disciplina en su aula. No obstante, como alguna vez señaló el educador Constantino Carvallo, un poco de temor por parte de los alumnos es bueno (ya que eso genera respeto); sin embargo, el exceso de temor o miedo termina resultando contraproducente, ya que bloquea el aprendizaje. Precisamente, eso es lo que me pasó a mí, pues el miedo que me producía aquella profesora, hizo que no pueda concentrarme ni entender y menos disfrutar del aprendizaje. Por eso, lo ideal es que los profesores manejen la disciplina en su clase (cómo lograrlo es otro gran tema), pero a través del respeto y no del miedo.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

El paso del tiempo

En 1976, nació Alex, mi mejor amigo. En 1976, nació mi primo Diego. En 1976, nació mi amigo escritor Javier S y mi amigo abogado y poeta Ricardo. En 1976, nació también el escritor peruano Renato Cisneros y el actor, escritor y conductor Aldo Miyashiro. A los dos primeros, los conozco de toda la vida. Es decir, desde que eramos niños y jugábamos Bata, chapadas, Mundo, Nintendo, etc. Recuerdo, con Alex, mi mejor amigo, haber coleccionado figuritas para llenar el álbum del mundial de fútbol de Italia 90. Recuerdo, en 1993, yo con 14 y él con 17, haber asistido a mi primer tono en el Club Petroperú. Recuerdo, cuando en el verano de 1994 (ayer nomás), jugábamos básquet todos los días, y en febrero él cumplió 18 años. Recuerdo, nítidamente, cuando un mes más tarde, me mostró orgulloso su Libreta Electoral (hoy DNI), con su foto de adolescente, de cabello largo, y su metro setenta y ocho de estatura. Pues bien, en febrero último, mi gran amigo Alex cumplió 40 años. ¡40 años! En qué momento transcurrió tan rápido el tiempo. Pareciera como si fuera ayer cuando jugábamos en nuestro barrio y hacíamos carreras para ver quién era el más rápido. ¿No fue ayer, en enero del 2002 (yo tenía 22 y el 25), que viajamos en bus a Chile y conocimos Arica e Iquique? ¿No fue ayer, en el 2004 (yo 25 y el 28), que me acompañó a mi graduación en la universidad? Sí, mi amigo Alex tiene hoy 40 años, al igual que la mayoría de los antes mencionados (mi primo Diego los cumple en noviembre),  y hoy reside en Estados Unidos y es padre de un niño de 7 años. ¡Es el paso del tiempo, nadie lo detiene! Yo también en poco menos de 2 años y medio, cumpliré esa bendita edad. Y solo queda aprovechar el tiempo. ¡No queda otra! ¡Carpe diem!

lunes, 29 de agosto de 2016

Diario de un profesor (31)

Este es un fragmento del hermoso libro Un placer ausente (Apuntes de un profesor sobre la lectura escolar), del escritor y educador peruano Jorge Eslava. Aquí Eslava entrevista al narrador y filósofo francés Francois Vallaeys, conocido por sus inolvidables espectáculos de narración oral.

Eslava: "No crees que sería otra la relación de los chicos con la literatura y con la palabra, incluso con el respeto a muchos temas, si en las facultades de educación y en los pedagógicos se implantaran talleres de narración de cuentos para los profesores. Imagínate a niños de los primeros grados completamente encandilados porque la maestra les cuente un cuento.
Valleys: Es mi sueño. Es que yo no entiendo cómo uno puede dictar sin haber hecho teatro, narración de cuentos... no entiendo cómo puede uno enseñar sin tener la perfecta conciencia de que está siendo un one-man show, una one-woman show, delante de un público. Y que eso es bello, pero debe trabajarse. Yo he tenido tantos profesores aburridos que sin duda me decían cosas muy valiosas, pero lo decían tan mal que yo me olvidé de inmediato.
Eslava: A mí me encanta el concepto que se sostiene en el profesor como un buen actor.
Vallaeys: Para mí está clarísimo. La actuación aporta tanto a mis clases como los propios conocimientos"

lunes, 22 de agosto de 2016

Nuevas y viejas metas

Regreso a Lima luego de un hermoso viaje. Un viaje siempre te pone a prueba, te reta, te hace conocerte más a ti mismo. Luego de unos días de descanso, hoy retorno a la rutina del trabajo. Eso es bueno, porque el dinero -que es lo que mueve el mundo- ha menguado considerablemente en el último mes. Hay que trabajar duro y parejo para ahorrar y viajar e independizarse. Tengo que seguir enfrentando mis miedos y crecer como persona. Es la única manera de salir adelante. Por un lado, debo ahora sí terminar ese bendito libro de cuentos (que he culminado pero aún falta mayor trabajo) y embarcarme en mi tesis de maestría. Por otro lado, tengo que trabajar con ímpetu y seguir ganando experiencia como docente y así crecer como profesional. Dios quiera que tenga el coraje y el valor para hacer frente a los retos de la vida, y cuando caiga, me dé la fuerza espiritual, para levantarme y seguir luchando. Es lo único que le pido. Que guíe mis pasos. ¡Carpe diem! ¡Fail again. Fail better! ¡Todo es cuestión de paciencia y constancia!   

lunes, 8 de agosto de 2016

La revolución de Aura




La revolución de Aura (2016) es el primer libro del escritor peruano Javier Sicchar Rondinelli (1976). Antes de ofrecer mi opinión, debo indicar que soy amigo de Javier desde hace once años, cuando estudiábamos una maestría en Literatura en la Universidad de San Marcos y soñábamos con ser escritores.

La novela, según la contratapa, relata la historia de Aura quien "es perseguida por el gobierno del fantasmal y siniestro presidente que todos conocen como El Orador. Ella es la cabecilla del grupo de disidentes que quiere derrocar al gobierno, sin embargo Aura tiene una historia con el partido político de Los Coterráneos que ahora está en el poder y cuyo líder es El Orador. ¿Cómo es que después de ser una ferviente dirigente del partido, decide convertirse en disidente?".

Entre los puntos a favor de la novela, destaco la buena prosa, pues se nota un trabajo con el lenguaje. Sobre todo, me gustan las descripciones impresionistas que tiene el autor al describir paisajes, situaciones, personajes. Destaco también la capacidad para la ficción; es decir, para imaginar escenas y retratarlas de manera verosímil. Por ejemplo, la novela alude al segundo gobierno de Alan García (El Orador), pero a partir de ahí, ficcionaliza y lo retrata como un personaje más malévolo y perverso.

En cuanto a lo negativo o por mejorar, creo que el talón de Aquiles de la novela está en su estructura. Es una historia ambiciosa, que arriesga (existen "muchas voces" de diversos personajes y se narra con constantes saltos en el tiempo); sin embargo, al no estar bien estructurada, la historia se torna algo confusa y caótica y no tenemos claro a dónde apunta la novela. Por ende, el lector tiene que ir atando cabos. Por ejemplo, hasta la página 100, los personajes que parecen principales son Aura y Fernando (un fotógrafo), pero también aparecen otros personajes como Camilo, un hombre misterioso que escribe desde la prisión, Beto, el periodista Pedro Buckley, Roberto, etc. Pero hasta ese momento, aún no vemos la conexión con la historia de Aura y los pequeños capítulos parecen como piezas sueltas de un rompecabezas. Luego, más adelante, Camilo (dirigente de Los Coterráneos y pareja de Aura) cobra mayor protagonismo que Fernando, quien solo al final de la novela recupera interés. Recién los cabos sueltos se van a unir al final de la novela cuando dialogan, en secreto, Aura y Fernando, el fotógrafo. Recién ahí entendemos las motivaciones de la "revolución" de Aura, la relación que tuvo con Camilo, el romance que tuvo con JL (que era el hombre que escribía desde la cárcel), etc. Sin embargo, creo, en mi humilde opinión, que al no tratarse de una novela de misterio (en la que se debe resolver un enigma), el autor debió narrar y explicar la transformación de Aura durante la novela y no recién al final.

En conclusión, La revolución de Aura encierra aspectos positivos y muestra ambición, pero al no haber un dominio de la estructura, el relato pierde fuerza y se vuelve algo caótico. Sin embargo, Javier Sicchar demuestra talento y depende de su perseverancia pulir ese defecto en su próximo libro.

domingo, 31 de julio de 2016

Diario de un profesor (30)

"¿Cuál es la clave para ser un buen clown?
Tanja Simma (Austria): "La llave para mí  es trabajar con el corazón, tienes que aceptar quién eres, con tus fortalezas  y debilidades, ser capaz de reírte de tus fallas. Al inicio puede ser doloroso porque es cuando te sientes más vulnerable. Esa es la parte más sensible del clown, porque es gracioso y te ríes, pero también te toca.
Helen Gustin (Francia): "Además, es un trabajo diario. En el escenario, tienes que conectarte con el público, respirar con él, Y para eso hay que trabajar por muchos años. Tu clown solo da pequeños pasos. Cuando tenga 80 años, seguiré aprendiendo cosas nuevas".
Tanja Simma: "Por eso, siempre digo que ser clown es una decisión de vida"
En: diario Correo (26/5/2016)

Pregunto, ¿las respuestas de estas dos mujeres sobre el oficio de clown no se asemejan también al oficio del profesor? Corazón, conocerte a ti mismo, reírte de tus errores, trabajo diario (esfuerzo), conexión con el público (los alumnos), perseverancia, mantener la curiosidad y vocación son claves también para aspirar a ser un buen docente.

jueves, 21 de julio de 2016

Diario de un profesor (29)

Cuando uno es profesor, trata, en clase, de ser una suerte de ejemplo o modelo para los demás. Incluso, algunos colegas señalan que uno no solo es modelo dentro, sino también fuera de clase. En parte tienen razón. Sin embargo, también creo que la vida privada de un profesor es su vida privada y por tanto, fuera de clase, en su intimidad, no tiene porqué ser un ejemplo. Al fin y al cabo, es un ser humano con virtudes y defectos y que como cualquiera comete errores y a veces es mezquino. En mi caso particular, siempre en clase he tratado de ser respetuoso con los estudiantes y de enseñar con la mayor entrega y compromiso. Más allá de eso, es decir en otros ámbitos, no tengo por qué seguir siendo un modelo de conducta ni nada por el estilo. Recuerdo que en el colegio, nosotros alumnos, veíamos a muchos de nuestros profesores, sobre todo los hombres, como unos lornas que no tenían vida (y eso, porque ellos también se comportaban como supuestos "modelos" de conducta). Sin embargo, ahora que me dedico a la docencia, y converso con colegas, sé que muchas veces los profesores manejan un doble discurso. Hablamos de valores, de honestidad, de respeto, pero muchas veces, en el ámbito privado, no los cumplimos. Así que es preferible no pontificar y, si se desea ser un "modelo" , demostrarlo con los actos y no con las palabras (pues estas se las lleva el viento). Personalmente, me conformo con transmitir a mis alumnos mi pasión por el curso que enseño, a que no pierdan su curiosidad y a que aprendan a respetar a su prójimo.