domingo, 27 de septiembre de 2009

"Si escuchas de cerca"


“Si escuchas de cerca” (1995) es una película de animación del famoso estudio japonés Ghibli, dirigida por Yoshifumi Kondo y con guión de Hayao Miyazaki. Este anime narrativa y visualmente es hermoso y sencillo: cuenta una historia de amor y crecimiento personal entre dos adolescentes (el personaje principal es una jovencita llamada Shizuku) que ven unidos sus destinos por el azar y el cariño sincero.

El valor de este anime es que no te deja respirar, pues desde el inicio te envuelve en la trama de amor que se va creando entre los dos adolescentes; a la vez, vamos penetrando en el mundo personal y familiar de Shizuku (su relación particular con su hermana, su madre y su padre), su descubrimiento del amor y de ella misma (que se reta probándose su real capacidad). Asimismo, la película esta llena de entrañables personajes (el gato Moon, el abuelo del enamorado, etc.) y de detalles (precisamente el buen arte está lleno de detalles).

Finalmente, hay que destacar la hermosa metáfora que se desarrolla en torno al artista (representados en los casos de Shizuku que aspira a escribir un buen cuento y de su chico que aspira a convertirse en un creador de violines y que se traduce en la imagen de una esmeralda que se encuentra sin pulir). Por último, la música de la película también es hermosa (y aunque toma como base una canción estadounidense, se cambia la letra para traducir esa sensibilidad tan particular de los japoneses que mezclan el dolor y la felicidad con una capacidad asombrosa).

Deliremos juntos


“Deliremos juntos” (1975) es el título con el que se agrupa, actualmente, al conjunto de relatos iniciales de Fernando Ampuero (entre los que figuran lo de “Paren el mundo que acá me bajo”-1972-). Entre los cuentos que fueron agregados al libro definitivo (Deliremos juntos) se encuentran la novela corta “Irse por la ramas” y los cuentos “Papá ha sido pescado”, “Ella vino como un recuerdo de ácido”, “El departamento”. Todos estos tienen en común lo experimental, el juego de imágenes y, a veces, de palabras y tramas que escapan a lo lógico y que juegan con la irracional (pero con plena
consciencia de esto). Sin embargo, y a pesar de la propuesta interesante de Ampuero, se nota todavía un escritor en formación, que todavía no ha cuajado su estilo, que se desborda –como él mismo lo ha señalado- y que resulta impulsivo. Por ejemplo, “Irse por las ramas”, su novela corta, comienza bien, jugando con los quiebres abruptos de la acción y de la lógica, pero luego se empantana, se pierde el horizonte y no se sabe a dónde va el autor, salvo el final que retoma la parte inicial del relato y se quiere mostrar como un caos lógicamente planeado y que va acorde con el título; pero más parece una falta de oficio de un escritor todavía en formación, que una cuestión largamente planeada y meditada. A pesar de todo esto, hay cosas interesantes en cada cuento que valen la pena su lectura.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Charly García


La música de Charly es música para gente triste y solitaria. Solo a gente así o a quienes alguna vez fueron así (miles de seres humanos) les puede gustar el arte de este argentino con demasiado ego y talento. Por eso, ayer, en el concierto que dio en la explanada del Estadio Monumental, los asistentes, aunque no se conocían entre ellos, eran cómplices secretos, amigos que sin conocerse tenían muchas cosas en común y que viajaron en el tiempo y en la memoria con las hermosas canciones del gran Charly. Al compás de “Pasajera en trance”, “Promesas sobre el bidet”, “Rezo por vos”, “Buscando un símbolo de paz”, “Fanky”, “Hablándole a tu corazón”, “Cerca de la revolución”, “Chipi chipi” y mil temas más, la gente, en medio de la penumbra de la noche, iba soltándose, iba moviendo las manos y los pies, tarareaba las canciones, levantaba los brazos, gritaban eufóricos y bailaban recordando aquellos tiempos de tristeza y soledad donde el único amigo que tenían eran Charly y su música, la cual les dio la fuerza para continuar con sus sueños y sus vidas. Por eso, ayer, todos fuimos a acompañar el renacimiento de Charly, su recuperación, pues todos nosotros, sus amigos, lo mínimo que podíamos hacer por él era acompañarlo tan igual como él lo hizo con nosotros hace ya buenos años. ¡Bienvenido!

http://www.youtube.com/watch?v=lPlmbORhJlk

lunes, 14 de septiembre de 2009

Blogs


Es inevitable tener nuestros blogs favoritos y yo no soy la excepción. Son esos que te acompañan en las horas más tediosas del trabajo y te enseñan algo que desconocías o simplemente te regalan, como un buen amigo, una sonrisa o un nuevo deseo. Mis blogs favoritos son: “Puente aéreo” de Gustavo Faveron (es un blog básicamente de literatura, donde Faverón, un curioso absoluto y devorador de libros, música y arte en general) reflexiona sobre la literatura y temas de la coyuntura peruana; “Palincestos” de Patricia de Souza (la escritora peruana que radica en Francia con viajes por México y otros lugares del mundo) es un blog particular, especial, reflexivo, intuitivo, cultural, solidario, con reflexiones muy interesantes por parte de esta inteligente y guapa mujer llena de sueños y de una pasión por escribir y llegar al prójimo; “Libros” de Daniel Agreda es un buen blog para leer críticas y reseñas sobre libros que aparecen en nuestro medio; “Busco novia” de Renato Cisneros es un divertido blog para carcajearse y reflexionar, además de que está muy bien escrito (ahora está desarrollando una interesante novela de amor por entregas, tal como se hacía en la época del folletín en los periódicos de principios del siglo pasado); “Santa Lima” de Juan Manuel Robles es un blog de crónicas muy bien escritas sobre temas como la combi, las playas de Lima, el gimnasio, etc; “Ideas y palabras” de Sofía Rodríguez es un blog básico de redacción y ortografia para legos como yo que quiere mejorar su conocimiento del idioma; finalmente, entre los blogs de mis amigos tengo “Refugios despilfarrados” del insatisfecho y desasosegado Javier Sicchar; y “El guerrrero del arte” y “Juanito y su combo” de los dibujantes Jorge Ramos y Juan Asmat, respectivamente.

*La imagen de arriba es de Faverón