sábado, 7 de noviembre de 2009

Monólogo desde las tinieblas


“Monólogo desde las tinieblas” (1975) de Antonio Gálvez Ronceros es una joyita de la literatura nacional (que cada día me sorprende más por su calidad, riqueza y diversidad). Compuesto de 23 breves relatos que reflejan el universo del campesino negro de la costa peruana, “Monólogo desde las tinieblas” deslumbra por la riqueza del lenguaje, por el humor y la sabiduría popular que encierra cada una de sus páginas.

Recuerdo en la universidad haber leído un par de relatos de este libro: los populares “El mar, el machete y el hombre” y “Hacha”. Y cuando me enteré que editorial Peisa había sacado este año una reedición, pensé en comprármela. Luego de ver en la librería La Familia la hermosa edición, pagué con gusto (y por si las moscas, me leí el primer relato, “¡Miera”, y me pareció muy bueno y divertidísimo). Lo que nunca imaginé, tras concluir de leer todo el libro, es que este es una joyita que no tiene pierde: todos los cuentos son buenos y dignos de interés, cada uno de los cuentos está trabajado con precisión de artesano, cada uno de los relatos resalta por el trabajo con el lenguaje (el autor rescata el lenguaje oral de los campesinos negros) y el humor maravilla. Es tan bueno el libro que si tuviera que recomendar un cuento, no sabría cuál: diría que todos son buenos (aunque los que más recuerdo son, además de los 3 arriba mencionados, “Así dile”, “Etoy ronca”, “Jutito”, “”Ya ta dicho”, “El carnet”, “La creación del mundo”, “Octubre”, “El encuentro”, “¡Ni que yo juera inorante” y “Monólogo para Jutito”.

Finalmente, debo agregar que la edición de Peisa es hermosa y este libro debería ser de lectura obligada en colegios (es recomendable leerlo en voz alta pues se aprecia mejor el lenguaje oral que ha querido reflejar Gálvez Ronceros) pues no tiene pierde. Ah, también sería bueno que este libro tenga mayor difusión, pues es realmente muy bueno. Mis respetos a su autor y a la maravillosa literatura peruana de la que me siento orgulloso.