A Jorge Eslava le tengo aprecio por su labor docente y por libros como Navajas en el paladar y el ensayo Un placer ausente. Apuntes de un profesor sobre la lectura escolar. Ambos me parecen libros bien escritos y luminosos. Respecto a los dos o tres libros de literatura infantil y adolescente que he leído de él (entre ellos, Templado), me parecieron entretenidos y bien escritos.
Respecto a la poesía, sabía que en su juventud había ganado el premio Copé de poesía; sin embargo, había dejado de escribirla porque sufría más que gozaba durante el proceso creativo. Este poemario, precisamente, es su vuelta al gimnasio, al ring, a la cancha de fútbol. No es casualidad el título Gimnasium, ya que estos poemas tienen como núcleo al ser humano y la actividad física. En estos poemas, los escenarios, como ya mencioné, son el ring de pelea, el gimnasio, la cancha de fútbol y su protagonista-narrador es aquel humano que se enfrenta a algún rival al practicar dichos deportes (el álter ego de Eslava). Por supuesto, el deporte es aquí una metáfora de la vida que te golpea y, el deportista, es ese ser humano que pese a los golpes, al dolor, a las penas, la frustración, sigue dando pelea. En estos poemas, se palpa el lado más triste y pesimista de Eslava, como el dolor de la derrota anunciada, el paso del tiempo, el desaliento. Sin embargo, también se percibe un pequeño hálito de esperanza, de fe, de espíritu de lucha.
En suma, y aunque no conecté del todo con estos poemas de Gimnasium, sí valoro la labor de este escritor que se desnuda y muestra su alma al lector.
Foto: Editorial Colmillo Blanco
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