sábado, 27 de diciembre de 2025

Obras completas (y otros cuentos)

 

Augusto Monterroso (1921-2003) es un reconocido escritor guatemalteco famoso por sus relatos breves "El dinosaurio" y "El eclipse". Precisamente, en el libro de cuentos Obras completas (y otros cuentos), publicado en 1959, aparecen aquellos dos clásicos relatos.

Debo señalar que el libro es de interés, sin lugar a dudas. Hay cuentos más logrados que otros, pero en todos se aprecia una visión suigéneris del mundo, es decir, una visión particular del narrador sobre las cosas o personas que lo rodean. Eso se aprecia ya en el primer relato, Mr. Taylor, un hombre culto, que se vuelve un vendedor de cabezas de una tribu en la selva amazónica. Esta sería una sátira sobre el mundo occidental consumista y las tribus nativas.

Hay otro cuento titulado "Sinfonía concluida" en la que Monterroso prescinde del punto seguido y cuenta su historia breve en una sola oración larguísima. Aquí cuenta la historia de un guatemalteco que cree descubrir una composición de Schubert y viaja a Europa para demostrarlo. 

Sin duda "El eclipse" es una pequeña obra maestra, ya que en solo una página el autor hace una inteligente y divertida crítica al mundo occidental, el cual subestima a las tribus aborígenes.

Debo agregar que "El dinosaurio" sigue siendo un relato que no llego apreciar del todo y me parece solo ingenioso, ya que Monterroso escribe un cuento en solo una línea.

Otras historias que me gustaron fueron "Primera dama" (aunque el final no es tan contundente); "Leopoldo (sus trabajos)", la historia de un escritor que no escribe; "El centenario", sobre el hombre más alto del mundo; "No quiero engañarlos", sobre una mujer a la que presentan como una gran actriz, pero no lo es y se lanza con un sincero discurso; y finalmente "Obras maestras", otro de los cuentos más logrados del libro, aunque más erudito, que gira en torno a joven con un gran potencial para ser poeta, pero que es arrastrado por su maestro (por envidia) al mundo académico y al estudio de las obras completas de Unamuno.  

En suma, hay que leer a Augusto Monterroso que resulta un escritor de valía y, se palpa, fue un artesano de las palabras. Es decir, más que talento innato, fue un hombre que trabajó duro y salió airoso del difícil desafío de la literatura. 

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