domingo, 25 de diciembre de 2011

Noche de cuervos


Noche de cuervos (1999) es la primera novela que escribió Raúl Tola y de la cual se hizo una película titulada Bala perdida (2001), dirigida por el también peruano Aldo Salvini. La novela narra, desde el punto de vista de un adolescente, el viaje de promoción de un grupo de muchachos limeños al Cusco. El protagonista es un muchacho rebelde que ve en el licor, las drogas y la búsqueda de sexo (pues es virgen) la liberación a sus problemas, al mundo que le jode y a la gente que le resulta insoportable. Su único amigo, aunque él es reacio ha llamarlo así, es el Rafa y unos cuantos más que resultan esporádicos: el Rulos, el Búho, etc. La novela escrita al estilo de la literatura de los beatniks (Kerouak, Bukowski) relata las series de experiencias que vive este joven y su grupo en esos días de viaje de promoción. Por ende, compartimos su mundo de incertidumbres, de juerga, de más juerga, de recorridos a discotecas, un prostíbulo, a Machu Picchu, acompañados siempre de sus infaltables tronchos, coca y harto licor.

Tola, y ese es uno de sus méritos, hace de Noche de cuervos un libro de ágil lectura, agradable de leer, con una prosa sencilla pero bien funcional que a veces roza la belleza y donde se da la maña de jugar con técnicas narrativas como la repetición de frases (con el fin de causar como ecos de sus pensamientos), juegos oníricos y surrealistas, recuerdos del pasado que complementan la historia del protagonista y que lo enriquecen. Sin embargo, y ahí está el defecto del libro, la historia se vuelve reiterativa y predecible: el protagonista no hace más que quejarse de que el mundo en que vive no le gusta y que por eso quiere suicidarse, pero como no puede pues no se atreve, se emborracha y droga hasta el cansancio. Con todo, Noche de cuervos es un libro que vale la pena leer, pues muestra una sensibilidad particular (aunque ya resulta copia de los maestros beatniks), y nos recuerda que hay que escribir con las tripas, siendo lo más sincero con uno mismo.

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