jueves, 22 de diciembre de 2011

¡Qué bello es vivir!


¡Qué bello es vivir! (1946) del director Frank Capra es una obra maestra. Han pasado 65 años desde su lanzamiento y aún sigue conmoviendo, aún se mantiene fresca, actual, ágil. La trama es sencilla pero formidable, las actuaciones son excelentes: James Stewart (George), Donna Reed (Mary), Lionel Barrymore (Mr. Potter), Henry Travers (el ángel Clarence)y otros. Es un drama salpicado de humor y detalles (como en toda obra maestra: la bola de madera de la escalera de la casa de George que siempre se sale cuando este se sujeta para subir, la escena cuando George le declara su amor a Mary, etc). Incluso, la película muestra un mensaje de optimismo y esperanza (como en buena parte de las películas de Capra).

La historia es sencilla: un hombre (Stewart) que tiene una empresa de préstamos para construir casas y que se ve, de pronto, en bancarrota por la pérdida de una buena suma de dinero. Es víspera de Navidad y se encuentra totalmente desesperado pues lo pueden meter a la cárcel. Borracho, se dirige al puente del pueblo y mira el mar y piensa en suicidarse. Sin embargo, un ángel le salva la vida y le muestra, luego, qué hubiera pasado si él no hubiera nacido. Allí, George (Stewart) se va percatando que si no hubiera nacido, la vida de muchas personas sería diferente para mal: su hermano no hubiera sobrevivido al accidente que tuvo a los 8 años, su mujer (Mary) se hubiera quedado solterona, mucha gente de su pueblo no hubiera podido acceder a una casa propia, etc. Es así, que luego de este “viaje con el ángel Clarence” desea volver a vivir y esto le es concedido. Así, la escena retoma cuando George está en el puente y llega el policía del pueblo y lo saluda. George lo ve y salta de la alegría, comienza a correr por su pueblo como si hubiera vuelto a nacer, les desea feliz Navidad a todos incluso a su enemigo Potter, llega a su casa feliz para abrazar a su mujer e hijos, ya no le importa si tiene una gran deuda, ya no le importa si lo van a llevar a la cárcel, total, lo más importante, está vivo. Y el final es feliz, completamente feliz: la gente del pueblo al enterarse de su deuda, a través de su esposa, lo ayudan dando lo poco que tienen y alcanzando la suma adeudada. Excelente película, excelente película para reflexionar sobre la vida y para entender que el espíritu de la Navidad y de Dios no se deben perder, pues nos ayudan a vivir, a tener esperanza y sueños.

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