viernes, 31 de julio de 2026

Diario de un profesor (105)

Hace una semana terminó un nuevo ciclo en la universidad. Acabo hoy de ver los resultados de la encuesta que llenan los alumnos. Nuevamente, mi resultado está por debajo del promedio de mi institución por 0.64%. Es decir, pese a que llevé dos talleres de clown con el fin de mejorar mi rendimiento docente, esto no repercutió en la percepción de los estudiantes. Debo agregar que este descenso en mi promedio ya viene de dos años atrás y contrasta claramente con mis primeros tres años, en los cuales tuve resultados más que satisfactorios. 

¿Qué hacer entonces? ¿Quejarme de los alumnos? Sería lo más fácil, pero no lo mejor. Culparlos a ellos no sería lo adecuado. Por el contrario, lo maduro es asumir mi responsabilidad y ver, a partir de sus comentarios, en qué puedo mejorar. Viendo los resultados de las encuestas, observo que en dos aulas salí bien; sin embargo, en otra salí regular-mal. Pensando en eso, sabía que en aquella aula iba a tener mi promedio más bajo, pero no me esperé que tuviera menos de 16. Entre los criterios de calificación, mis puntos más débiles son "Innovación y recursos" (menos de 15),  "Evaluación y acompañamiento" (15.44) y "Compromiso y liderazgo" (15.12). En mis otros salones, por su parte, tengo buenos promedios en los últimos dos criterios, menos en "Innovación y recursos" donde tengo mi porcentaje más bajo. Reflexionando, es verdad que en "Innovación y recursos" mis clases no salen de lo tradicional y podría mejorar en actualizarme en esto. Con respecto a los otros dos criterios, veo entre los comentarios de mi salón más bajo (que, por cierto, tuvo las notas más altas) que soy "malo calificando" o "Califica mal, siempre dice ´es que yo siento que está mal´, en vez de seguir la rúbrica". Otro señala lo siguiente: "Buen profesor pero creo que siempre está ocupado, lo cual influye en cómo nos enseña". También encuentro, entre los comentarios críticos, que "no tiene comprensión de situaciones, parece que hablas con un niño en esas situaciones". O "al momento de corregir no ayuda a resolver las dudas y no sabe qué decir cuando le dicen cómo mejoro". Además, "un aspecto a mejorar sería la relación con los estudiantes, en ocasiones no ha sido agradable". Finalmente, leo: "Considero que en caso un alumno tiene un problema con alguna tarea del curso, en cuanto a su resolución, el docente debería darle todo el apoyo que pueda, incluyendo palabras de aliento, sin expresar que ya no se puede hacer nada, no hay solución".

Sobre lo anterior, no voy a justificarme. Solo tomaré nota y, si me equivoqué, trataré de mejorar en lo que pueda, sin llegar a ser concesivo en todo y perder la autoridad necesaria. Termino mencionando que también hay bonitos comentarios de alumnos que valoran mi esfuerzo. Me quedo con tres: "Buen profesor y me agrada su forma de llegar a los estudiantes"; "es un profesor con paciencia que se esmera en hacer bien su trabajo, transmite buena vibra y motiva"; y "es un docente muy amable y dispuesto a ayudar con las dudas que surjan"... A seguir mejorando con paciencia y humildad. 

jueves, 30 de julio de 2026

Libros leídos

 En estos casi 4 meses, pude leer los siguientes libros: 

1.-Tarea incompleta. Una memoria 1938-2023, de Pedro Pablo Kuczynski. Aquí el expresidente peruano nos cuenta su vida desde su nacimiento hasta su fallido periodo presidencial (2016-2018), que terminó con él renunciando y luego en prisión domiciliaria. Es interesante este libro porque permite ver la perspectiva del político, que muchas veces no es el que muestran los medios de comunicación. Además, esta autobiografía lo humaniza y lo muestra, con sus defectos y errores, como una persona con vocación de servicio y amor a su país. Finalmente, Kuczynski culpa a Keiko Fujimori, a Vizcarra y a la empresa brasileña Odebrecht de su desventura.   

 

2.-Mariposas y murciélagos (2022), del peruano Julio Villanueva Chang. Este es un libro de crónicas del fundador de la revista Etiqueta negra. Cabe indicar que la mayoría de estas crónicas aparecieron a fines de los años 90s en el diario El Comercio y formaron parte de la primera edición de este libro en 1999. Sin embargo, me pareció un libro irregular cuyo valor es mostrar o anticipar el estilo de crónicas que se escribirían en la revista Etiqueta negra. Fuera de ello, existen mejores libros de crónicas como los de Juan Manuel Robles, Daniel Titinguer y Gabriela Wiener.

 

3.-Del boxeo (1987), de Joyce Carol Oates. Este es un ensayo literario sobre el boxeo de la escritora norteamericana Oates (1938), que se apasionó por este deporte gracias a su padre. En este libro de poco más de cien páginas, Oates reflexiona con ojo exhaustivo y literario sobre este controversial deporte. Además, hace un repaso por los boxeadores claves de la historia (Ali, Marciano, Marvin Hagler, Durán, Holmes, Sugar Ray Robinson, Sugar Ray Leonard, Dempsey, entre otros) y nos muestra la complejidad y riqueza de esta profesión que tiene tantos fanáticos como detractores. Finalmente, Oates muestra la gran carga simbólica de este deporte y permite, por un momento, penetrar en la mente de estos gladiadores modernos dentro de un cuadrilátero.