martes, 24 de febrero de 2026

Diario de un profesor (104)

El ciclo pasado me tocó, en un aula, una estudiante complicada. Al final, pude salir airoso del desafío, pero vaya que me costó sacar adelante la situación. Ya en la primera clase todo empezó mal. Estaba yo explicando el sílabo del curso y había una alumna que hablaba todo el rato, como si no hubiese profesor en el aula. Le llamé la atención educadamente, y la señorita me miró con mala cara, pero acató mi pedido. Sin embargo, al final de la clase, cuando se retiraba del aula, la alumna tiró la puerta y salió. Minutos más tarde, al verla en el pasillo, la llamé y le pedí explicaciones por su conducta. Ella me dijo que no se había percatado de su mal proceder (sin embargo, todo el salón había sido testigo). Calmado, le dije que esperaba de corazón que no lo haya hecho a propósito y le pedí que se comportara como una joven educada. 

En las siguientes clases, la noté más tranquila, pero por momentos hablaba en clase con dos compañeras que ya conocía o paraba mirando su celular. De vez en cuando había que pedirle que guardara silencio, pero nada serio. Una vez una alumna, al final de la clase, se acercó para quejarse de la bulla que hacían las 3 estudiantes. Yo aproveché para trasmitirles a ellas tres la queja de la estudiante y les pedí que se moderaran. Ellas me escucharon risueñas.

De las tres amigas, la estudiante que tiró la puerta era la más flojita. Mientras las otras dos participaban en clase y hacían preguntas, la otra básicamente miraba su celular. Le llamé la atención un par de veces, pero al rato volvía a lo mismo. Intenté lo mismo cambiándola de sitio, pero se las ingeniaba para volver a su asiento original. Cuando llegó el examen parcial, ocurrió lo que preveía: la alumna sacó 09. Sin embargo, sus trabajos grupales la mantenían a flote (ya que sus compañeras tenían interés en aprobar). Pensé, ingenuamente, que en la segunda etapa del curso, la alumna iba a cambiar su actitud. Pero no fue así. Pese a que ya no conversaba mucho, paraba toda la clase mirando su celular. Decidí no renegar y hacerme de la vista gorda. Total, al final ella solita se perjudicaba e iba a jalar. Recuerdo, incluso, que hubo una clase, mientras hacía un ejercicio, que la señorita me dijo: "Profesor, yo lo quiero". Yo la miré incrédulo y le dije "gracias, pero más que palabras, demuéstremelo estudiando y sacando buenas notas". Ella me miró sorprendida.

No obstante, en otra clase, llegó tarde y se sentó en su pupitre. Luego, buscando llamar la atención, levantó su cartuchera y botó todos sus objetos sobre la carpeta provocando un gran estruendo. Ahí fue que perdí la paciencia y le pedí que se retirara del salón. Sin embargo, ella se negó. Yo detuve la clase por unos minutos, le dije que no me gustaba su actitud y que siempre paraba con su celular. Pese a eso, la alumna no quiso salir, pero pidió disculpas por su comportamiento.

En las semanas finales del ciclo, hubo clases que faltó y la verdad no la extrañé. Pero pese a todo, tenía claro que debía mantener el respeto hacia ella, pues, total, era una adolescente que estaba en proceso de madurez y yo era el adulto que debía mantener la calma y la sensatez. Por todo lo anterior, pensé que desaprobaría en su examen final, sin embargo, para mi sorpresa, la alumna sí estudió (por su cuenta o con sus amigas) y obtuvo un 14 en el examen final que le permitió aprobar el curso con 12.

Cuando acabó el ciclo, pude respirar tranquilo. Sin duda, la señorita me había sacado algunas canas verdes. Pese a eso, no le guardo recelo, simplemente espero que en un futuro llegue a madurar, así como lo hice yo cuando tenía su edad, y se convierta en una persona de bien. Seguramente, ella en un futuro no muy lejano tendrá que tener una paciencia infinita con sus hijos o con personas de su entorno, así como yo la tuve con ella (y mis padres y profesores la tuvieron conmigo). Es la ley de la vida. No hay que tomárselo personal.

Diario de un profesor (103)

Antes trataba de memorizarme los nombres de todos los alumnos de mi aula (como lo hacían mis antiguos profesores de colegio). Era una forma de que los estudiantes se sientan importantes y reconocidos. Sin embargo, desde el ciclo pasado, he decidido ya no hacerlo. En primer lugar, era una tarea extra y muchas veces noté que había alumnos que incluso se molestaban si no aprendías su nombre o te confundías (y ellos ni siquiera sabían cómo te llamabas). En segundo lugar, el aprender sus nombres no se reflejaba en una mejora en las encuestas de satisfacción docente que llenaban. Por el contrario, mis promedios eran más bajos cada año. Tercero, con la edad, mi memoria no es la misma y me cuesta cada vez más memorizarme los nombres de 150 alumnos en promedio (dicto 4 aulas por ciclo y cada una tiene de 35 a 40 estudiantes). Finalmente, recordé que varios de mis grandes profesores nunca me llamaron por mi nombre, lo que sí palpé es que te miraban con afecto (como si tuvieran una fe ciega en ti) y enseñaban con pasión, es decir, dando la vida. 

domingo, 22 de febrero de 2026

Los años de Leguía (1919-1930)

 

Los años de Leguía (1919-1930) (IEP, 2024) es un ensayo del historiador Paulo Drinot sobre el expresidente del Perú Augusto B. Leguía, quien gobernó durante dos periodos: 1908-1912 y 1919-1930. El libro se centra sobre todo en su segundo periodo, el cual fue una dictadura.

Drinot divide su estudio en 5 capítulos y una conclusión. El primer capítulo se centra en una descripción de la República aristocrática que va de 1895 a 1919, y que Leguía busca reemplazar con su "Patria Nueva". El segundo capítulo, se centra en la última etapa de esta República Aristocrática; se alude al primer gobierno de Leguía, en el cual rompe con el civilismo y sufre un intento fallido de derrocamiento; también se desarrolla brevemente los gobiernos de Guillermo Billinghurst, Óscar R. Benavides (quien derroca a Billinghurst) y el segundo periodo de José Pardo. El tercer y cuarto capítulo se centran en analizar el segundo gobierno de Leguía (el Oncenio que va de 1919 a 1930) y el ocaso de este. Finalmente, en el quinto capítulo se estudia el legado del Oncenio, mostrando un estado de la cuestión sobre los aspectos positivos y negativos de su gobierno, a partir de los diversos estudios hechos a lo largo de los años. 
A continuación, enumeraré una lista de ideas clave que he podido extraer de este interesante ensayo:
1.-Leguía sufre un intento de golpe de estado en su primer gobierno, en 1909, a manos del hermano de Nicolás Piérola. Sin embargo, se niega a firmar el acta de renuncia a la presidencia y el golpe fracasa. Eso fortalece la imagen y el gobierno de Leguía.
2.-Leguía nació en 1863 en Lambayeque y se educó en un colegio en Chile, en el cual también estudió Guillermo Billinghurst (aunque este era mayor). Perteneció a una familia acomodada, pero no pertenecía a la oligarquía limeña.
3.-Leguía participó en la Guerra con Chile, en la Batalla de Miraflores, al igual que Billinghust.
4.- Leguía fue un autodidacta, ya que no estudió en la universidad. Sin embargo, trabajó desde joven en una empresa de seguros norteamericana aquí en el Perú y desempeñó un cargo gerencial. Era un hombre hábil para los negocios.
5.- Leguía se casó con Julia Swayne y heredó la haciendas de azúcar a la muerte del padre de ella. Las administró eficazmente. Luego abrió una empresa de azúcar en Londres, donde fue desterrado por el presidente Billinghurst en 1912.
6.- Al inicio de su carrera política, Leguía perteneció al civilismo (fue Ministro de Hacienda del presidente Manuel Cándamo en 1903); sin embargo, en su primer gobierno (1908-1912), las diferencias con el civilismo se hacen notorias y termina separándose de este. Leguía asume una política en la que el Estado era más proactivo e intervencionista (creando diversos impuestos) y firma importantes préstamos con países del extranjero.
7.- En el Congreso, durante su primer gobierno, Leguía no solo tuvo la oposición de los partidos de Nicolás Piérola y Andrés A. Cáceres, sino también de un sector del civilismo. Incluso, no tuvo apoyo de su partido cuando intentaron derrocarlo. 
8.- Cuando llega al poder Guillermo Billinghurst en 1912, deporta a Leguía, quien se va a Londres y pasa ahí varios años. Desde el extranjero, Leguía le hace oposición.
9.- En su segundo mandato, Leguía ejerce un gobierno autoritario, en el cual extradita o encarcela a sus opositores. Es decir, fue una dictadura. Con ese fin, se elabora la Constitución de 1920, que le ayudaría a construir su "Patria Nueva". Leguía se reelegiría 3 veces y sería derrocado en 1930 por el militar Luis Sánchez Cerro.
10.- Pese a que su segundo gobierno fue una dictadura y muchos medios como La Prensa fueron favorables a Leguía, se percibe que también hubo una oposición de medios como la revista Mundial, del periodista A. Aramburú.
11.- Leguía buscó dignificar la imagen del obrero y del indígena, pero la usó también con fines políticos.
12.- Leguía resolvió los asuntos limítrofes con Chile y Colombia, aunque sus opositores lo acusaron de regalar los territorios peruanos como Arica y el Trapecio de Leticia. 
13.- Leguía modernizó Lima con grandes obras de infraestructura. Además, permitió la conexión del país con la construcción de ferrocarriles y carreteras que unían las diversas provincias.
14. Leguía tuvo como principal socio estratégico a los Estados Unidos e incluso varios funcionarios norteamericanos trabajaron en el Perú para plantear y ejecutar sus políticas, en el tema educativo, financiero, naval, agrícola, etc.
15.- Leguía creó una clase media y, aunque respetó los negocios de la oligarquía, marcó distancia de esta. 
16.- Leguía marcó también distancia de los militares (no aumentándoles el presupuesto) y, por el contrario, reforzó la Fuerza Naval y la Policía a través de la creación de la Guardia Civil (que fue un destacamento de la Policía creado para evitar un golpe de estado por parte de los militares).
17.- Aunque Leguía ganó las elecciones de 1919, antes de asumir dio un golpe de Estado a José Pardo, ya que había rumores de que este iba a desconocer los resultados.
18.- El gobierno de Leguía fue claramente una dictadura, pero tuvo diversos matices, es decir, tanto aspectos positivos como negativos. Esto se puede extrapolar a gobiernos dictatoriales como el de Odría, Velasco y Fujimori.
19.- La Avenida Arequipa se llamó originalmente Avenida Leguía. Luego de ser derrocado, se cambió el nombre de la avenida por sus enemigos, ya que fue en Arequipa donde ocurrió la sublevación militar de Luis Sánchez Cerro.
20.-Luego de ser derrocado en agosto de 1930 (la crisis económica de Wall Street de 1929 aceleró su caída), Leguía trató de escapar, pero fue apresado y encarcelado en la isla de El Frontón y luego en la Penitenciaría. Murió en prisión en febrero de 1932.

Cuentos imprescindibles, de Antón Chejov

 

Cuentos imprescindibles, del escritor Antón Chéjov, es una edición del escritor estadounidense Richard Ford que reúne los menores relatos del cuentista y dramaturgo ruso nacido en 1860 y fallecido en 1904. En este libro aparece una selección de 20 relatos escritos y publicados en revistas entre 1886 y 1899, y que refleja la maestría de Chévoj.

Primero hay que indicar que son cuentos sencillos, sin gran alarde de la técnica literaria, pero que se leen con placer. Chévoj era un escritor con una prosa limpia; un narrador nato que muestra al poblador ruso de fines del siglo 19 con sus dilemas existenciales y cotidianos, y que muestran la esencia del ser humano. Es decir, el ser humano, pese a sus diferentes tiempos y contextos, es siempre el mismo en su esencia.

Segundo, existen, sin duda, cuentos mejores que otros, pero todos son amenos. "La dama del perrito", esta historia de amor entre un hombre y mujer que están casados, es un obra maestra. Otros cuentos formidables son "La desgracia" (que trata de una mujer que se enamora de un hombre que no es su esposo), "¡Chisst...!"  (sobre la vanidad de los escritores mediocres), "El beso" (de los mejores relatos de Chéjov), "Kashtanka" (narrada por un perro que se pierde y cae en manos de otro dueño), "La cigarra", "Vecinos" (en el cual la hermana del protagonista se fuga con un hombre casado), "Los Muzhiks" (que muestra la idiosincracia del campesino ruso que vive en la pobreza pero ha salido de un régimen feudal), "Un ángel" (sobre una abnegada y amorosa mujer que enviuda varias veces) y "La nueva dacha" (sobre la difícil convivencia de los campesinos de una aldea con un ingeniero que se instala con su familia en una lujosa casa).

Todos los relatos de Chéjov exhalan humanidad y algunos de ellos como "Los Muzhics"(Los campesinos) y "La nueva dacha" muestran los conflictos sociales en la sociedad rusa de fines del siglo 19, que luego desencadenaría en la revolución de 1917. Chéjov no llegó a vivir este acontecimiento, ya que murió en 1904 con tan solo 44 años. Sin embargo, su obra cuentística y teatral perdura hasta el día de hoy y son un clásico de la literatura universal. 

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Soñar despierto

Hace 3 años comencé a garabatear algunos cuentos. Actualmente, tengo 8 cuentos aún como borradores, es decir, cuentos en estado primario, con bastantes defectos y aspectos por pulir. Pero ahí está el embrión o la base de lo que será mi próximo libro, seguramente el mejor o el más maduro en comparación a mis 2 libros de cuentos anteriores. El nombre del libro será Soñar despierto, ya que son personajes que viven en el mundo de la ficción, ya que este les parece más perfecto que el mundo real. Además, a diferencia de mi primer libro en el que la dura realidad le da la espalda a los sueños o metas de sus protagonistas, aquí en Soñar despierto la ficción, los sueños, la fantasía vencen. Es decir, este va a ser un libro más optimista, que busca que el lector la pase bien y termine con una sonrisa en el rostro. Mis referentes respecto a esto son básicamente películas, como "Se arrienda" o "Velódromo" del escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet; "Qué bello es vivir" y "Mr. Smith va al congreso", de Frank Capra; "La quimera del oro", de Charles Chaplin, entre otros. 

Eso sí, buscaré que no sean cuentos aleccionadores, con moraleja y previsibles. También trataré de no pecar de sentimental o cursi (como en algunos cuentos de mi segundo libro). Finalmente, agregaré unos 2 relatos más, para así hacer un libro de unas 150 a 200 páginas. El plazo para escribirlo será diciembre del 2027 y su publicación será máximo en diciembre del 2028. En otras palabras, antes de los 50 años. ¡A dios rogando y con el mazo dando!

Diario de un profesor (102)

 Se acaba el año y es hora de hacer un pequeño recuento del 2025 en materia de mi práctica docente. Mis promedios en la encuesta referencial docente (que llenan mis estudiantes universitarios) han ido bajando en los dos últimos años. No es que tenga promedios bajos, pero claramente hay una merma en mi rendimiento: los estudiantes ya no me perciben igual que en mis primeros tres años como docente universitario. Entre los comentarios positivos que leí en este último ciclo 2025-2, me quedo con uno que dice: ¡Siga adelante profesor, es muy bueno en lo que hace. No se rinda! Otro positivo es "Hace que el curso se sienta muy a gusto, es el segundo curso que llevo con él, súper". Y entre los comentarios negativos encuentro los siguientes: "Con todo respeto, el profesor es muy poco comprensible con los inconvenientes extraestudiantiles que los alumnos pueden experimentar para llegar a clases o dentro del desarrollo de las mismas, además de ser provocador y poco empático". Otro es "No hace retroalimentación o aclaraciones de las lecturas en clase" o "Buen profesor, amable y cordial. Sin embargo, su clase puede llegar a ser aburrida y poco dinámica". Finalmente, leo "No hace sus clases muy dinámicas y siempre nos hace hacer lo mismo, aunque sí explica bien".

De los anteriores comentarios, me queda claro que como docente debo tratar de mejorar en esos aspectos que señalan los estudiantes. Hay algunos comentarios que no comparto del todo (como aquel de que soy "provocador" o "no hace retroalimentación"); sin embargo, hay que saber escuchar y tomar esas sugerencias como el pretexto para innovar y perfeccionarme en el oficio de la enseñanza. Será ocasión este verano para animarme a llevar clases de clown o impro (que he postergado por temor) y, de esta manera, hacer que mis clases se vuelvan más dinámicas. Siempre he pensado que el teatro es una excelente herramienta para que los alumnos aprendan jugando y el profesor se divierta enseñando. 

sábado, 27 de diciembre de 2025

Obras completas (y otros cuentos)

 

Augusto Monterroso (1921-2003) es un reconocido escritor guatemalteco famoso por sus relatos breves "El dinosaurio" y "El eclipse". Precisamente, en el libro de cuentos Obras completas (y otros cuentos), publicado en 1959, aparecen aquellos dos clásicos relatos.

Debo señalar que el libro es de interés, sin lugar a dudas. Hay cuentos más logrados que otros, pero en todos se aprecia una visión suigéneris del mundo, es decir, una visión particular del narrador sobre las cosas o personas que lo rodean. Eso se aprecia ya en el primer relato, Mr. Taylor, un hombre culto, que se vuelve un vendedor de cabezas de una tribu en la selva amazónica. Esta sería una sátira sobre el mundo occidental consumista y las tribus nativas.

Hay otro cuento titulado "Sinfonía concluida" en la que Monterroso prescinde del punto seguido y cuenta su historia breve en una sola oración larguísima. Aquí cuenta la historia de un guatemalteco que cree descubrir una composición de Schubert y viaja a Europa para demostrarlo. 

Sin duda "El eclipse" es una pequeña obra maestra, ya que en solo una página el autor hace una inteligente y divertida crítica al mundo occidental, el cual subestima a las tribus aborígenes.

Debo agregar que "El dinosaurio" sigue siendo un relato que no llego apreciar del todo y me parece solo ingenioso, ya que Monterroso escribe un cuento en solo una línea.

Otras historias que me gustaron fueron "Primera dama" (aunque el final no es tan contundente); "Leopoldo (sus trabajos)", la historia de un escritor que no escribe; "El centenario", sobre el hombre más alto del mundo; "No quiero engañarlos", sobre una mujer a la que presentan como una gran actriz, pero no lo es y se lanza con un sincero discurso; y finalmente "Obras maestras", otro de los cuentos más logrados del libro, aunque más erudito, que gira en torno a joven con un gran potencial para ser poeta, pero que es arrastrado por su maestro (por envidia) al mundo académico y al estudio de las obras completas de Unamuno.  

En suma, hay que leer a Augusto Monterroso que resulta un escritor de valía y, se palpa, fue un artesano de las palabras. Es decir, más que talento innato, fue un hombre que trabajó duro y salió airoso del difícil desafío de la literatura.