En Seda, Baricco cuenta la historia de Hervé Joncour, un joven francés, de mediados del siglo 19, que se dedica a comprar y vender gusanos de seda. Está casado con Hélene y no tienen hijos. Lavilledieau es el pequeño pueblo donde vive. Debido a una epidemia e incentivado por Baldabiou, una especie de guía o maestro, viaja al lejano Japón para obtener huevos de gusanos de seda y poder mantener su negocio.Tras un largo periplo, llega al país oriental y conoce a Hara Kei, el jefe de un pueblo, y una mujer que lo acompaña (cuyos "ojos no tenían sesgo oriental, y que se hallaban dirigidos, con una intensidad desconcertante, hacia él"). Luego de cumplir su propósito de comprar los huevos a Hara Kei, Hervé regresa a su pueblo natal, pero la imagen de aquella mujer se queda grabada para siempre en su memoria.
Como bien indica Baricco, esta no es solo una historia de amor, sino mucho más. Las interpretaciones pueden ser diversas. En mi opinión, aquí el elemento de la seda no es gratuito, ya que Hervé no se dedica a un oficio predecible (su padre que era alcalde del pueblo quería que su hijo fuese militar). Por el contrario, Hervé optará -aconsejado por Baldabiou- al negocio de la producción de seda, el cual se lo ve como "cosas de mujeres", pero a través del cual se volverá rico y ayudará a su comunidad a prosperar.
Por otro lado, en Seda hay una confrontación entre la cultura occidental (al cual pertenece Hervé) y la cultura oriental (vinculada a Japón). Hervé no solo queda impresionado con la mujer que acompaña a Hara Kei, sino también con la vida que lleva este (de contemplación en un lago, de pajareras con abundantes pájaros multicolores que a veces se liberan y regresan). No es casual que al final de la novela, Hervé se retire del negocio de la seda y construya un gran parque con un lago, en el cual medita, lo cual se asemeja a la vida que llevaba Hara Kei.
Asimismo, es una novela de corte existencialista. Un ejemplo al respecto es el final: "Cuando la soledad le oprimía el corazón (a Hervé), subía hasta el cementerio para hablar con Hélene. El resto de su tiempo lo consumía en una liturgia de costumbres que conseguía preservarle de la infelicidad. De vez en cuando, en los días de viento, bajaba hasta el lago, y pasaba horas mirándolo, puesto que, dibujado en el agua, le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida".
Finalmente, la historia de amor que narra Baricco es la de un amor que nunca se plasma en la realidad, que solo acontece en los deseos, en la imaginación de Hervé. Sin embargo -y ahí está la vuelta de tuerca de la novela- el narrador muestra que muchas veces el verdadero amor no está lejos de uno (la mujer de Japón), sino al costado (su esposa Hélene).
Esa es mi interpretación de Seda, pero como ya dije hay varias lecturas posibles.


