viernes, 14 de agosto de 2026

Delatora

 

Delatora (2019) es una novela de la escritora estadounidense Joyce Carol Oates, nacida en Nueva York en 1938. Oates es conocida por sus historias de mujeres donde la figura de lo sórdido siempre aparece. En esta novela, la protagonista es una niña blanca, de 12 años, de nombre Violet, quien delata a sus dos hermanos mayores por haber asesinado con un bate de béisbol a un jovencito de 17 años de raza negra. A partir de ser testigo del hecho que los incrimina (Violet ve a sus hermanos, una noche, totalmente alterados, limpiar de sangre el bate de béisbol con el que mataron al joven afroamericano y planear el entierro del arma), Violet pierde su inocencia y su vida se altera completamente cuando confiesa a la policía la culpabilidad de sus hermanos. Luego pasa por una series de hechos fuertes y traumáticos: sus padres no quieren volver a verla y se rehúsan a responder sus cartas; se va a vivir a la casa de una tía suya (ahí, al crecer, vería las insinuaciones lujuriosas del esposo de la tía); en la escuela el profesor de Matemáticas termina, durante varios meses, dopándola, abusando de ella y tomándole fotos semidesnuda (aunque ella no recuerda cómo). Después, termina yendo a otra ciudad más alejada y mientras estudia becada en una universidad estatal, trabaja para costear sus gastos. Como limpiadora de casas, conoce a un hombre maduro y apuesto con el que entabla una relación amorosa. Sin embargo, el hombre machista termina maltratándola debido a sus celos y ella decide huir. Y así continúa la historia: una serie de sucesos, en un lapso de 13 años, en los cuales la protagonista va cambiando y tiene que enfrentarse a la salida de la prisión de uno de sus hermanos (el mayor fallece en la cárcel). 

Personalmente, la primera parte de la novela de Oates no me gustó mucho. La prosa no me parecía muy buena (al menos la traducción al español); el estilo me parecía algo desprolijo; la trama era entretenida, pero nada más. Sin embargo, en la segunda mitad, la novela me comenzó a enganchar; empecé a identificarme con la protagonista; sentí que la autora había creado un personaje potente que, incluso, se podría plasmar en una película interesante. Asimismo, me percaté de un trabajo con la técnica, ya que usaba en varios capítulos la segunda persona y los intercalaba con la tercera y primera. El final me gustó y me dejó una buena impresión.

En suma, Delatora de Joyce Carol Oates no es una gran novela (toca temas como el racismo y la misoginia de manera un poco superficial). No obstante, la protagonista y su historia nos termina por conmover como lectores. Usando la metáfora del boxeo (que la gusta a Oates), la novela no gana por KO, pero sí por puntos. 

 

sábado, 8 de agosto de 2026

Diario de un profesor (106)

El alumno D me saluda siempre al iniciar y terminar las clases. El alumno D es educado conmigo y en su rostro atisbo un gesto de agradecimiento a mi clase y a mi esfuerzo. El alumno D tiene notas regulares, aunque en el segundo examen ha mejorado su rendimiento y ha obtenido 16. Sin embargo, en el tercer y último examen no sale bien. Termina confundiendo un concepto y, lamentablemente, no redacta el texto requerido y obtiene 10 de nota. 

Con pesar, debo informarle a D sobre su calificación. Aunque ya aprobó el curso, se acerca fastidiado a mí y me dice que merece más nota. Reviso nuevamente su prueba, pero al ver que no respondió a lo que se pidió, considero injusto colocarle un 11 salvador. Mi conciencia me dice que solo porque me cae bien, no puedo ponerle una nota que siento no se merece (en esta ocasión). Por tanto, le digo a D que no puedo acceder a su pedido, pero le doy la opción de presentar un reclamo sobre su nota, y así otros profesores del curso podrán revisar su examen y considerar si merece una calificación mayor. Se niega y me dice que todo depende de mí. Le señalo, finalmente, que yo no puedo hacer nada, y se marcha enfadado.

Unos quince minutos más tarde, ya en el transcurso de la clase, cambio de lugar a una alumna que conversa con otra e interfiere con el dictado. En ese momento, veo el semblante de D moviendo la cabeza con gesto de reprobación ante mi decisión. Al final de la sesión, se va sin despedirse. En la última clase del ciclo, D realiza su exposición final junto con su grupo. Hace una exposición regular y por debajo del mínimo tiempo requerido. No se lo ve con ganas y su rostro es apático. Ese último día, no me saluda ni al inicio ni al final de clases y se marcha raudo. 

Pienso: no es la primera vez que me pasa algo así. Hay alumnos que se toman de modo personal las notas. Unos que creen que uno desaprueba porque el alumno no les cae y otros que piensan que el profesor está en la obligación de aprobar porque sí. No es verdad eso: el docente, al menos yo, coloco la nota que el estudiante se merece (aunque me pueda equivocar). Es decir, le coloco la nota justa dejando de lado si el alumno ha mostrado una buena o mala actitud a lo largo del ciclo.  

viernes, 31 de julio de 2026

Diario de un profesor (105)

Hace una semana terminó un nuevo ciclo en la universidad. Acabo hoy de ver los resultados de la encuesta que llenan los alumnos. Nuevamente, mi resultado está por debajo del promedio de mi institución por 0.64%. Es decir, pese a que llevé dos talleres de clown con el fin de mejorar mi rendimiento docente, esto no repercutió en la percepción de los estudiantes. Debo agregar que este descenso en mi promedio ya viene de dos años atrás y contrasta claramente con mis primeros tres años, en los cuales tuve resultados más que satisfactorios. 

¿Qué hacer entonces? ¿Quejarme de los alumnos? Sería lo más fácil, pero no lo mejor. Culparlos a ellos no sería lo adecuado. Por el contrario, lo maduro es asumir mi responsabilidad y ver, a partir de sus comentarios, en qué puedo mejorar. Viendo los resultados de las encuestas, observo que en dos aulas salí bien; sin embargo, en otra salí regular-mal. Pensando en eso, sabía que en aquella aula iba a tener mi promedio más bajo, pero no me esperé que tuviera menos de 16. Entre los criterios de calificación, mis puntos más débiles son "Innovación y recursos" (menos de 15),  "Evaluación y acompañamiento" (15.44) y "Compromiso y liderazgo" (15.12). En mis otros salones, por su parte, tengo buenos promedios en los últimos dos criterios, menos en "Innovación y recursos" donde tengo mi porcentaje más bajo. Reflexionando, es verdad que en "Innovación y recursos" mis clases no salen de lo tradicional y podría mejorar en actualizarme en esto. Con respecto a los otros dos criterios, veo entre los comentarios de mi salón más bajo (que, por cierto, tuvo las notas más altas) que soy "malo calificando" o "Califica mal, siempre dice ´es que yo siento que está mal´, en vez de seguir la rúbrica". Otro señala lo siguiente: "Buen profesor pero creo que siempre está ocupado, lo cual influye en cómo nos enseña". También encuentro, entre los comentarios críticos, que "no tiene comprensión de situaciones, parece que hablas con un niño en esas situaciones". O "al momento de corregir no ayuda a resolver las dudas y no sabe qué decir cuando le dicen cómo mejoro". Además, "un aspecto a mejorar sería la relación con los estudiantes, en ocasiones no ha sido agradable". Finalmente, leo: "Considero que en caso un alumno tiene un problema con alguna tarea del curso, en cuanto a su resolución, el docente debería darle todo el apoyo que pueda, incluyendo palabras de aliento, sin expresar que ya no se puede hacer nada, no hay solución".

Sobre lo anterior, no voy a justificarme. Solo tomaré nota y, si me equivoqué, trataré de mejorar en lo que pueda, sin llegar a ser concesivo en todo y perder la autoridad necesaria. Termino mencionando que también hay bonitos comentarios de alumnos que valoran mi esfuerzo. Me quedo con tres: "Buen profesor y me agrada su forma de llegar a los estudiantes"; "es un profesor con paciencia que se esmera en hacer bien su trabajo, transmite buena vibra y motiva"; y "es un docente muy amable y dispuesto a ayudar con las dudas que surjan"... A seguir mejorando con paciencia y humildad. 

jueves, 30 de julio de 2026

Libros leídos

 En estos casi 4 meses, pude leer los siguientes libros: 

1.-Tarea incompleta. Una memoria 1938-2023, de Pedro Pablo Kuczynski. Aquí el expresidente peruano nos cuenta su vida desde su nacimiento hasta su fallido periodo presidencial (2016-2018), que terminó con él renunciando y luego en prisión domiciliaria. Es interesante este libro porque permite ver la perspectiva del político, que muchas veces no es el que muestran los medios de comunicación. Además, esta autobiografía lo humaniza y lo muestra, con sus defectos y errores, como una persona con vocación de servicio y amor a su país. Finalmente, Kuczynski culpa a Keiko Fujimori, a Vizcarra y a la empresa brasileña Odebrecht de su desventura.   

 

2.-Mariposas y murciélagos (2022), del peruano Julio Villanueva Chang. Este es un libro de crónicas del fundador de la revista Etiqueta negra. Cabe indicar que la mayoría de estas crónicas aparecieron a fines de los años 90s en el diario El Comercio y formaron parte de la primera edición de este libro en 1999. Sin embargo, me pareció un libro irregular cuyo valor es mostrar o anticipar el estilo de crónicas que se escribirían en la revista Etiqueta negra. Fuera de ello, existen mejores libros de crónicas como los de Juan Manuel Robles, Daniel Titinguer y Gabriela Wiener.

 

3.-Del boxeo (1987), de Joyce Carol Oates. Este es un ensayo literario sobre el boxeo de la escritora norteamericana Oates (1938), que se apasionó por este deporte gracias a su padre. En este libro de poco más de cien páginas, Oates reflexiona con ojo exhaustivo y literario sobre este controversial deporte. Además, hace un repaso por los boxeadores claves de la historia (Ali, Marciano, Marvin Hagler, Durán, Holmes, Sugar Ray Robinson, Sugar Ray Leonard, Dempsey, entre otros) y nos muestra la complejidad y riqueza de esta profesión que tiene tantos fanáticos como detractores. Finalmente, Oates muestra la gran carga simbólica de este deporte y permite, por un momento, penetrar en la mente de estos gladiadores modernos dentro de un cuadrilátero.  


 

 

miércoles, 25 de marzo de 2026

Reseña de Flores amarillas, de Raúl Tola (VIDEO)

 Aquí un video-reseña de la novela Flores amarillas (2013), del escritor y periodista peruano Raúl Tola:

 https://www.youtube.com/watch?v=GGfRYmBooPc



viernes, 20 de marzo de 2026

Seda

 

Seda (1996) es un famoso libro del escritor italiano Alessandro Baricco que ha tenido numerosas ediciones y traducciones. Es una novela breve, de estilo minimalista, compuesto de 65 pequeños capítulos de una a cinco caras. Además, es una suerte de fábula cuya historia aparentemente sencilla guarda una serie de ecos o resonancias metafóricas que el lector debe interpretar; en otras palabras, Seda posee significados implícitos más que explícitos, connotativos más que denotativos, simbólicos más que literales.

 

En Seda, Baricco cuenta la historia de Hervé Joncour, un joven francés, de mediados del siglo 19, que se dedica a comprar y vender gusanos de seda. Está casado con Hélene y no tienen hijos. Lavilledieau es el pequeño pueblo donde vive. Debido a una epidemia e incentivado por Baldabiou, una especie de guía o maestro, viaja al lejano Japón para obtener huevos de gusanos de seda y poder mantener su negocio.Tras un largo periplo, llega al país oriental y conoce a Hara Kei, el jefe de un pueblo, y una mujer que lo acompaña (cuyos "ojos no tenían sesgo oriental, y que se hallaban dirigidos, con una intensidad desconcertante, hacia él"). Luego de cumplir su propósito de comprar los huevos a Hara Kei, Hervé regresa a su pueblo natal, pero la imagen de aquella mujer se queda grabada para siempre en su memoria.

 

Como bien indica Baricco, esta no es solo una historia de amor, sino mucho más. Las interpretaciones pueden ser diversas. En mi opinión, aquí el elemento de la seda no es gratuito, ya que Hervé no se dedica a un oficio predecible (su padre que era alcalde del pueblo quería que su hijo fuese militar). Por el contrario, Hervé optará -aconsejado por Baldabiou- al negocio de la producción de seda, el cual se lo ve como "cosas de mujeres", pero a través del cual se volverá rico y ayudará a su comunidad a prosperar.

 

Por otro lado, en Seda hay una confrontación entre la cultura occidental (al cual pertenece Hervé) y la cultura oriental (vinculada a Japón). Hervé no solo queda impresionado con la mujer que acompaña a Hara Kei, sino también con la vida que lleva este (de contemplación en un lago, de pajareras con abundantes pájaros multicolores que a veces se liberan y regresan). No es casual que al final de la novela, Hervé se retire del negocio de la seda y construya un gran parque con un lago, en el cual medita, lo cual se asemeja a la vida que llevaba Hara Kei.    

 

Asimismo, es una novela de corte existencialista. Un ejemplo al respecto es el final: "Cuando la soledad le oprimía el corazón (a Hervé), subía hasta el cementerio para hablar con Hélene. El resto de su tiempo lo consumía en una liturgia de costumbres que conseguía preservarle de la infelicidad. De vez en cuando, en los días de viento, bajaba hasta el lago, y pasaba horas mirándolo, puesto que, dibujado en el agua, le parecía ver el inexplicable espectáculo, leve, que había sido su vida".   

 

Finalmente, la historia de amor que narra Baricco es la de un amor que nunca se plasma en la realidad, que solo acontece en los deseos, en la imaginación de Hervé. Sin embargo -y ahí está la vuelta de tuerca de la novela- el narrador muestra que muchas veces el verdadero amor no está lejos de uno (la mujer de Japón), sino al costado (su esposa Hélene). 

Esa es mi interpretación de Seda, pero como ya dije hay varias lecturas posibles.      

  

 

 

 

 

Reseña de Estampas mulatas (VIDEO)

 Aquí un video-reseña del libro de cuentos Estampas mulatas (1938), del escritor peruano José Diez Canseco:

https://www.youtube.com/watch?v=1OjaCQdtibA