lunes, 9 de marzo de 2026

Los golpistas

 

Los golpistas (2026) es la última novela del escritor peruano Jaime Bayly. Esta sigue la misma fórmula que aplicó para su anterior libro, Los genios, donde desacraliza o satiriza a los escritores Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. En Los golpistas, por su parte, la principal víctima es el golpista y exdictador venezolano Hugo Chávez, pero también el cubano Fidel Castro y los golpistas que quisieron derrocar en el 2002 al mismo Chávez. Asimismo, al igual que en Los genios, Bayly mezcla crónica periodística con ficción y sátira. 

Hay que indicar, primero, que Bayly ha mejorado en estas últimas dos novelas a diferencia de novelas anteriores como la esperpéntica y procaz El loco y el cojo. En Los golpistas, como en Los genios, se aprecia un uso más inteligente del humor y la sátira que sirven de contraste con la crónica de los hechos sobre la vida del dictador venezolano Hugo Chávez antes de llegar al poder en 1998. Esto hace recordar a novelas más logradas de Bayly como Los últimos días de La Prensa y De repente, un ángel

En segundo lugar, en Los golpistas Bayly logra su propósito, que es satirizar o burlarse del golpista Chávez y otros personajes políticos envanecidos de gloria y poder, como los generales que derrocan a Chávez por unos días en abril del 2002; sin embargo, su torpeza y su apetito de poder impiden que el golpe se consuma totalmente, lo que hace que Chávez regrese a su cargo de presidente.

En tercer lugar, Bayly hace empleo de una prosa correcta y funcional. Además, gran parte de la novela es una crónica periodística de los hechos ocurridos en el golpe del 2002 a Hugo Chávez, alternados con la vida de este; no obstante, la ficción se inmiscuye en muchos de los diálogos entre los generales conspiradores y de Chávez con Fidel Castro y sus adversarios. Es decir, Los golpistas busca desentrañar por qué fracasó el golpe el Chávez y, a su vez, explicar cómo este llegó al poder

Finalmente, esta novela no busca ser objetiva, sino satirizar a Chávez y los demás golpistas. En ese sentido, Bayly logra su objetivo y, sobre todo en las últimas 50 páginas, ese rechazo a la figura del dictador Chávez se hace más patente, lo cual no es negativo. Quizá faltó más momentos de sátira, tal como en Los genios, pues en varios tramos Los golpistas más parecía una crónica periodística con tintes de ficción. Pese a ese reparo, cuando Bayly hace empleo de la sátira lo hace con inteligencia.

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