lunes, 16 de marzo de 2026

Estampas mulatas

 

José Diez Canseco (1904-1949) es un escritor peruano conocido por su novela Duque (1934), una obra adelantada a su época que, con prosa vanguardista, retrata a la clase alta limeña. Duque es una obra de excesos bohemios y sensibilidad gay que se anticipa a la novela No se lo digas a nadie (1994), de Jaime Bayly, que generó escándalo cuando salió publicada. Es decir, Diez Canseco, 60 años antes que Bayly, ya había publicado una novela igual de perturbadora, pero con más talento literario.

 

Sin embargo, José Diez Canseco no solo retrató a la burguesía peruana, sino también a la clase criolla y mulata del país. Este es el caso de su libro de cuentos Estampas mulatas que busca representar, con un lenguaje rico y barroco, a los peruanos más humildes respecto a sus pasiones, rencillas y sueños. La edición que leí, publicada por Populibros, está compuesta de 8 relatos (aunque no está incluido su famoso relato "El gaviota" que es alabado por el escritor Jorge Eslava). En esta edición está el clásico "El trompo", pero también excelentes cuentos como "Cariño e´ley". "Jijuna" (que ganó un importante concurso en Buenos Aires), "Chicha, mar y bonito", "El velorio", "Don Salustiano Merino, notario", "Kilómetro 83", entre otros. Todos ellos tienen algo en común: siempre hay un desafío, una riña, una venganza de por medio. Por ejemplo, en "El trompo" el niño moreno Chupitos busca cobrar venganza y recuperar el trompo que ha perdido. En "Cariño e´ ley", el zambo Luna busca recuperar el amor de la china Gómez, a la que dejó por tonto. En "Chicha, mar y bonito", don Daniel, un maduro pescador de Huarmey, busca cobrarse venganza de su joven pupilo Apolinario, quien se ha metido con su mujer. En "Jijuna" ocurre algo similar, pero aquí el bandolero Santos Rivas, también de Huarmey, ha escuchado que un tal Ramón Santisteban está hablando mal de él, así que Santos -luego de tener un affaire con la joven hija de Santisteban- busca a este para probar su hombría. Finalmente, otro ejemplo es "Don Salustiano Merino, notario", un hombre mayor que se enamora de una muchacha, pero un joven ingeniero que llega al pueblo de Lunahuaná (Ica) -para trabajar en una mina- se la arrebata y le hace pasar una dolorosa humillación cuando el notario lo encara. Es entonces que don Salustiano Merino buscará cobrarse la revancha. 

 

Hay que indicar que en todos estos relatos, a excepción de "El trompo", la figura de la mujer es fundamental, ya que es ella la que origina el conflicto entre los hombres, ya sean criollos o mulatos. José Diez Canseco, con una prosa que juega con el lenguaje, se vale de coloquialismos, abreviaciones de palabras y barroquismos, para plasmar ese bajo mundo de lealtades y traiciones.

 

Sin duda, José Diez Canseco es un autor imprescindible en la literatura peruana y merecería mayor difusión por parte de la crítica. Es cierto que su lectura no es fácil (me recordó por momentos al barroquismo de Alejo Carpentier), pero es un escritor potente y ambicioso que buscó retratar a la sociedad peruana en su amplia diversidad cultural. ¡Y vaya que lo consigue!   

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