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jueves, 23 de octubre de 2014

Borges y Maria Kodama

El cinco de octubre, en La República, apareció un excelente artículo de Mario Vargas Llosa sobre Jorge Luis Borges y el amor. Señala Vargas Llosa que Borges solo al final de su vida descubrió lo que era el amor correspondido gracias a María Kodama. Véase en la imagen, el viaje en globo de Borges con su joven pareja, y que sirvió de base para su libro Atlas. El genio argentino ya estaba ciego, pero eso no le impidió disfrutar sus últimos años.Muy recomendable. Copio el enlace para los interesados.


http://www.larepublica.pe/columnistas/piedra-de-toque/el-viaje-en-globo-05-10-2014

Fuente imagen: arquitrave.com

sábado, 30 de julio de 2011

Bartleby, el escribiente


Escrita por el norteamericano Herman Melville (1819-1891), “Bartleby, el escribiente” es un cuento largo que pertenece al libro de relatos The Piazza Tales (1856) y que es considerado por Borges y críticos especializados una pequeña obra maestra del autor de Moby Dick. Recuerdo que hace más de diez años, cuando llevaba un curso de Narrativa en la Universidad Católica, nos hicieron leerla y me pareció interesante. Pues, bien, la he vuelto a leer y he comprobado o ratificado mi primera impresión: se trata de un relato bien contado, con pocos personajes pero bien delineados por el narrador (un abogado sin grandes ambiciones que tiene un estudio en Wall Street). El protagonista de esta historia es Bartleby, un copista del estudio del abogado narrador, quien llama la atención de este por su personalidad huraña, apacible y pasiva. El abogado, un día, le pide al laborioso y silencioso Bartleby que verifique la copia que ha transcrito con el original, y recibe como respuesta: “Preferiría no hacerlo”. El abogado narrador se siente desconcertado con dicha respuesta, pero se hace de la vista gorda, pues siente una sensación de piedad ante Bartleby, quien luce solo y desamparado. A partir de ahí, aquella insólita frase, “preferiría no hacerlo”, comienza a hacerse más frecuente, y el abogado empieza a acostumbrarse a aquella extraña forma de ser de su empleado; y ese sentimiento de piedad suyo, lo imposibilita de despedirlo. No obstante, conforme pasan los meses, la situación se agrava, pues un día Bartleby, con su característica frase, se niega a copiar, es decir a hacer su trabajo. El abogado, ya perdida la paciencia, toma una drástica decisión: despedir a Bartleby e invitarlo a que no retorne a la oficina. Pero para su sorpresa, este se niega a marchar. Puestas así las cosas, el abogado decide cambiar de estudio y Bartleby se queda ahí, incluso cuando llegan los nuevos inquilinos.

Tiempo después, el abogado se entera que Bartleby ha sido conducido a la cárcel, pues no quería abandonar el antiguo estudio de su empleador. Cuando este lo visita a la cárcel, pues le tenía cierto cariño, encuentra a Bartleby, solo en el patio, como aislado del mundo, mirando una pared. Y se entera por el cocinero que se niega a comer. Finalmente e inevitablemente, Bartleby muere…Pues bien, lo atractivo del relato es que Melville nos atrapa con su relato y crea un aura de misterio e intriga en torno a este complejo personaje de Bartleby, que el espectador termina rendido por este ser solitario y entrañable. En suma, la magia de Bartleby está en lo que no se dice de este, y la única pista que se nos da, al final del cuento, es que antes de trabajar en el estudio del abogado, laboró como empleado en una oficina de cartas dirigidas a gente que ya había muerto.

jueves, 11 de marzo de 2010

Ficciones


El libro Ficciones de Jorge Luis Borges está compuesto de dos partes: "El jardin de senderos que se bifurcan" (1941) -compuesto de 7 relatos- y "Artificios" (1944) -9 relatos-. Luego de 10 años, estoy releyendo dicho libro y tengo impresiones encontradas: creo que la primera vez que leí a Borge me gustó más; ahora, en esta nueva relectura, a pesar de que sí me ha gustado, lo he disfrutado menos debido a que lo he sentido como literatura muy cerebral, racional, erudita para mi gusto. La literatura de Borges es, pues, de tipo metafísica, filosófica, culta y donde priman más las ideas y los juegos de argumento, que las emociones.

Mientras leía a Borges, al menos los relatos de "El jardín de senderos que se bifurcan", pensaba que de repente el argentino era un escritor sobredimensionado, elevado a culto debido a una refinada élite cultural que le había dado su visto bueno (y entendía también porqué no le habían otorgado el Nóbel); sin embargo, hubieron dos cuentos que si me gustaron bastante: "Las ruinas circulares" y "El jardín de senderos que se bifurcan" (los demás relatos me parecieron interesantes, ingeniosos, muy filosóficos, pero no me emocionaron ni me impactaron). Sin embargo, la segunda parte, "Artificios", sí me gustó bastante y mi anterior idea de Borges fue cambiando. Por ejemplo, "Funes el memorioso", "La muerte y la brújula", "El milagro secreto", "Tres versiones de Judas" me parecieron muy buenos cuentos; y gracias a estos, poco a poco, me fui reconciliando con el argentino, aunque sigo pensando, que para mi gusto, resulta literatura muy cerebral y erudita.