De dónde venimos los cholos (2016) es un libro de crónicas del escritor y periodista peruano Marco Avilés (1978) y representa un salto cualitativo con respecto a su primer libro, Día de visita, que retrataba a un grupo de mujeres del penal Santa Mónica. En Dónde venimos los cholos, Avilés plasma un libro ambicioso sobre el Perú en su gran diversidad racial, cultural, psicológica, económica, social, geográfica, etc. Con ese fin, elabora nueve crónicas que tienen como escenario distintos pueblos o ciudades del Perú, desde los más desconocidos (para el limeño promedio) hasta importantes ciudades como Iquitos y Lima. Sin embargo, como bien señala el mismo cronista, el libro se centra sobre todo en "los cholos e indios, que a pesar de los cataclismos que ha vivido el país, se quedaron a vivir en sus pueblos. En las montañas. En las selvas". Y con ese fin, desarrolla amenas crónicas, muy bien escritas, sobre pueblitos apartados como Chumbivilcas, Churubamba, Río Camisea, Carancas, El Dorado, Huayana. Con ese fin, se interna en aquellos pueblos, y como un curioso antropólogo, nos va narrando las historias de sus habitantes. Por ejemplo, en la crónica "El Dorado", el cronista nos cuenta, a manera de un diario, su travesía a la cocha o laguna del mismo nombre que queda a dos días de distancia de Iquitos. En la laguna El Dorado vive aproximadamente un millar de paiches, un enorme pescado de casi tres metros de altura y más de 130 kilos, el cual se encuentra en peligro de extinción. Avilés narra con pericia de cronista cómo un escuadrón de vigilantes llamados los Yacu Taytas (padres del agua, en quechua) cuida la cocha y ha evitado la extinción del paiche y logrado que su población aumente. Como compensación, el Estado peruano, les permite, una vez al año, y durante un mes, pescar el diez por ciento de paiches de la laguna. Precisamente, Marco Avilés viaja para presenciar aquel espectáculo anual.
En esta, y sus demás crónicas, Avilés nos adentra en un mundo que desconocemos y descubrimos maravillado. Nos retrata con agudeza personajes, situaciones, paisajes que nos hace cuestionarnos sobre quiénes somos y -como el título del libro- de dónde venimos. Nos saca de nuestra zona de confort y nos hace partícipes de historias de personas de carne y hueso de nuestro Perú profundo. Además, la pericia de Avilés para documentar sus crónicas con un diálogo, una descripción precisa, una reflexión, una prosa bien trabajada y recursos literarios, muestra a un autor ya cuajado y que ha escrito un libro de gran valor literario y periodístico.
Sin duda, De dónde venimos los cholos, de Marco Avilés, es una obra que demuestra que la crónica no es un género menor y que, por el contrario, posee un titánico trabajo documental (periodismo) y una gran pericia formal al momento de narrar la historia (literatura). En conclusión, este libro es uno de los mejores del género que se ha escrito en el Perú en los últimos años, y coloca a Avilés como una de sus figuras más relevantes.
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domingo, 19 de enero de 2020
viernes, 7 de enero de 2011
Día de visita

Día de visita (2007) es un libro de crónicas del periodista peruano Marco Avilés (1978), que reúne una serie de historias sobre mujeres reclusas en el penal Santa Mónica. Avilés ha sido periodista de la revista Caretas y el diario El Comercio, además de editor general de la revista Etiqueta negra. El mérito de Avilés en este libro está en haberse sumergido en el mundo de las reclusas de aquel penal y haber recopilado una serie de historias (17 en total) que dan un panorama de la dura vida que llevan aquellas mujeres . Su mérito está, también, en haber asistido durante 10 meses, todos los sábados, a visitar a aquellas reclusas y haberse ganado su confianza para que le contaran sus historias, sus amores, sus tragedias, sus sueños, sus penas, etc. Eso, no cabe duda, es meritorio. Sin embargo, y al tratarse de la crónica, que es un género que busca ser literatura, ahí sí que Avilés no lo consigue del todo. La mayoría de sus crónicas, por no decir todas, están bien escritas, pero no llegan a tener un vuelo literario, ese donde las palabras transpiran belleza y emoción. Las crónicas de Avilés están periodísticamente bien escritas y organizadas, pero le falta ese algo que hace que simples palabras se vuelvan arte. Es decir, faltó más trabajo con el lenguaje. Además, me parece que pudo reducir el número de historias, pero adentrase más en cada una de ellas (hay algunas crónicas que se quedan en la superficie). A pesar de todo esto, rescato tres historias que sí me pareció que tenían cierto vuelo y belleza:”El olfato de Anita”, “Amor a la mexicana” y “Ansiosos por bailar el chachachá”.
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