El ciclo universitario coincidió con el Mundial de Fútbol 2026. Una semana antes de la inauguración recordé que ya empezaba dicho evento. Yo que enseño a muchachos recién salidos de colegio (17 a 19 años), me pregunté cómo afrontar esta peculiar situación: ser flexible o ser rígido. Recordé que a la edad de ellos, yo aún sentía pasión por el fútbol y, vamos, un partido entre Francia-Argentina es más trascendente que una clase de un curso universitario. Recordé también que en mi colegio, para la inauguración del mundial USA 1994, los curas agustinos nos permitieron ver la inauguración y el primer partido del mundial entre Alemania y Bolivia. Bajo esas experiencias, me prometí ser flexible y que los alumnos me recuerden con apertura de mente. Asimismo, un amigo, al comentarle lo que venía, me contó de una profesora que tuvo en la universidad que les dejaba ver los partidos del mundial los primeros 15 minutos de clase.
El día del inicio del mundial, el partido inaugural, en el cual jugaba México (uno de los anfitriones del mundial junto con USA y Canadá), decidí seguir el ejemplo de la profesora que tuvo mi amigo. Es decir, dejé a mi clase de las 2 de la tarde ver el partido por el proyector del aula (conectado a través de internet) durante la primera media hora. Observamos en ese lapso el primer gol de México, quien terminaría ganando el partido a Sudáfrica 2 a 0. Un alumno que llegó ya iniciado el encuentro se sorprendió de la situación, tomó una foto y la compartió, me imagino, a un amigo. Para mi sorpresa, los estudiantes se comportaron bien y observaron tranquilos la primera media hora del partido. Luego retomamos la clase.
Las siguientes semanas no tuve percances por el tema del mundial. Les pedí, eso sí, que en caso desearan ver un partido importante, yo prefería que faltaran a la clase (ellos podían hacer uso de su límite de inasistencias que es de 25%). Incluso, un par de veces, en plena evaluación, ante la pregunta de algún estudiante, les dije el marcador de un encuentro disputado en ese momento. Asimismo, recuerdo haber conversado brevemente de fútbol con unos cuantos alumnos, preguntándoles quiénes eran sus favoritos para ganar la copa. En suma, fue una buena experiencia dictar en medio de la euforia de un mundial.
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