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miércoles, 26 de octubre de 2022

Libros de autores chilenos

 


En estos dos meses, en medio de la vorágine del dictado de clases en pleno ciclo, he podido -en mis tiempos libres y en el trayecto de bus de vuelta a mi casa luego del trabajo- terminar de leer estos dos bonitas novelas de escritores chilenos: Tinta roja, de Alberto Fuguet. Publicada en 1996, cuenta la historia de un editor que relata su experiencia de practicante en la sección Policial de un diario popular de la capital. De la mano de un recio y campechano jefe, Faúndez, empezará a conocer un mundo sórdido que antes desconocía y dejará de ser un jovencito inmaduro que vivía en su burbuja de clase media.


Por otro lado, Nosotras que nos queremos tanto (1991), de la escritora Marcela Serrano, retrata la historia de 4 amigas en sus cuarentas que, pasan un fin de semana en una cabaña frente a un lago, y rememoran sus vidas desde el momento en que se conocieron 20 años atrás. Luego, vamos descubriendo la vida de estas mujeres, desde la infancia, teniendo como telón de fondo el gobierno socialista de Allende, el golpe de Estado de Pinochet y la llegada de la democracia a fines de los 80s. Pese a la diferencia de personalidades, estas mujeres destacan por sus empoderamiento y -con sus dudas, temores y fracasos- sus deseos de vivir a plenitud. Además, la prosa es ágil y elegante. 





  

domingo, 29 de abril de 2018

Él mato a un policía motorizado

Llegué a este grupo de rock argentino a través de la película Invierno, del chileno Alberto Fuguet. El tema era "Más o menos bien", la canción principal o una de las principales, y me gustó mucho. 

Hace poco más de un mes, escuché su disco La dinastía Scorpio (2012), en el cual estaba el tema arriba aludido. Francamente, me encantó el álbum completo. Tiene una duración de 38 minutos y está compuesto de once canciones. El inicio con la breve y tierna canción "El magnetismo" resulta ideal. Luego "Mujeres bellas y fuertes" y "Chica de oro" son más potentes y llegan a conmover con sus melodías cálidas y letras introspectivas.

Asimismo, "Más o menos bien" es una canción existencialista y entrañable, con una letra sencilla que impacta. "Yoni B" es rock puro, juego de guitarras distorsionadas, una batería que cautiva y la voz de Santiago Motorizado que transmite urgencia. Por su parte, "Terror" tiene un sonido más tristón, con un estribillo que dice "no tengas miedo" y con una guitarra distorsionada (y virtuosa) que es como un aullido que acompaña a la voz del vocalista. 

"Nuevos discos" también emplea la repetición de dos frases: "mi día favorito del mes. Espero que te encuentres muy bien" y luego de "nuevos discos. nuevas drogas". Ese empleo de la anáfora (la repetición de una palabra o frase con fines expresivos) está bien usada y potencia la canción. Y nuevamente la guitarra y la batería y la voz de Santiago motorizado crean un clímax. 

"La cobra" y "Noche negra" tampoco desentonan y, sobre todo, esta última tiene un solo de guitarra final que me recordó al de Gustavo Cerati en  "Paseo inmoral". Por otro lado, "La cara en el asfalto" mantiene el nivel del disco. Finalmente, "El fuego que hemos construido" es, sin duda, una de las mejores canciones del álbum y un hermoso cierre. 

A los interesados, pueden encontrar el disco en Youtube y si pueden vean sus performances en estudio, que son francamente brillantes. 

Él mato un policía motorizado y su disco La dinastía Scorpio es una prueba palpable de que en nuestros tiempos se sigue haciendo buena música, pero esta no está en las radios sino en la internet y debemos buscarla.

Posdata: Una de mis canciones favoritas del grupo es "Mi próximo movimiento", pero pertenece a un disco anterior. Adjunto la performance en vivo.



miércoles, 27 de febrero de 2013

34

Mañana cumplo 34 años. Y por eso escribo hoy, para dar un testimonio de que vivo, respiro, sueño, tengo miedo, grito, me amargo, sudo, amo y sueño nuevamente. Cuando escribo de manera libre como ahora no sé qué cosa exacta quiero decir o transmitir, a lo más sé que quiero expresarme, expresarme como ese adolescente confundido de 19 años que fui, expresarme para decirle al mundo que existo, que esa minúscula e insignificante gotita de agua en el océano que soy y que somos tiene su importancia, su relevancia, aunque nadie se percate de eso. Escribo, entonces,  para agradecer a Dios que estoy con vida, agradecer que tengo sueños y que a pesar de los embates de la vida, sigo peleándola y tratando de dar lo mejor de mí. Hoy saldré a la calle y caminaré por la aceras y, bajo la luz del sol o la sombra de la noche, con una sonrisa examinaré los rostros de las personas e imaginaré historias, historias que me hagan vivir a mí las suyas y así poder hacer menos aburrida mi vida.

El domingo me tope, en una antigua agenda, con la siguiente frase de Douglas Coupland: “No digo que mi vida sea mala. Yo sé que no lo es…pero mi vida no es lo que yo esperaba que sea cuando era joven” ("This is not say my life is bad. I know it isnt... but my life is not what i expected it might be when i was younger"). Esta hermosa reflexión, que usa Alberto Fuguet como epígrafe de su libro Cortos (2004), refleja a la perfección la insatisfacción del ser humano. Personalmente, me sentí identificado con dicha cita. Yo a mis ya 34 años así me siento. Siento, pues, que he vivido cosas interesantes, pero que mi vida no ha estado a la altura de mis sueños. A pesar de eso, agradezco estar con vida y saber que mis sueños siguen allí, incluso con más intensidad. Por eso, mañana que cumplo 34 aprovecharé el día (Carpe diem) y lucharé porque este año y los que se vienen sean años buenos e intensos.  A mis 34, ya no tengo miedo a fallar o fracasar, ya lo he hecho tantas veces, que una vez más no importa. Lo fundamental, está en seguir intentando, intentando hasta la muerte.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Por favor, rebobinar


El chileno Alberto Fuguet publicó el libro Por favor, rebobinar en 1998. Fue su tercer libro, luego de Sobredosis y Mala onda. En dicho libro, Fuguet continúa la senda trazada en sus primeros libros y retoma algunos de sus personajes ya en edades más avanzadas: unos en sus veintes, otros bordeando los 30. Sin embargo, algo los une, los vincula: siguen teniendo ese vacío existencial y espiritual que se inició en la adolescencia. Por favor, rebobinar está dividido en 8 capítulos que tienen como protagonistas a diversos personajes, algunos ya aparecidos en Mala onda. Así, los personajes nos van contando sus vidas en primera persona: Lucas García, Enrique Alekan, Julián Assayas, Pascal Barros, Andoni LLovet, Gonzalo McClure, etc. Conforme van transcurriendo los capítulos, vamos dándonos cuenta que todos ellos, unos más que otros, pertenecen a un mismo grupo de amigos o círculo social y, por ende, sus vidas se vinculan, se interconectan.

Lo positivo de Fuguet es que sus personajes respiran sinceridad, respiran bronca, respiran insatisfacción y eso se trasmite al lector contagiándolo y haciéndolo partícipe de estas confesiones de los personajes. Además, el escritor chileno escribe bien, su prosa es directa, sin ornamentos, pero efectiva. Sin embargo, hay que decirlo, a veces, la historia se vuelve predecible, pues todos los personajes, al compartir el mismo vacío existencial, son casi similares. Asimismo, Fuguet no cuenta historias propiamente dichas, sino historias que se basan en recuerdos, pensamientos de los personajes que buscan darle un sentido a sus vidas. A pesar de todo esto, es innegable que Fuguet mantiene la vitalidad de la novela por la fuerza de sus personajes, por la fuerza de esas reflexiones que los llevan al pasado, por su sinceridad, por su fuerza expresiva. Y de todos esos “relatos”, el mejor, sobre todo, es el de Andoni Llovet, el modelo y escritor que termina aparentemente suicidándose. ..En suma, considero que es una buena y sincera novela, muy superior a Las películas de mi vida (escrita ya en otro registro), aunque un poco por debajo del nivel de Mala onda. De todas maneras, hay que leerla, pues es, qué duda cabe, intensa.

domingo, 14 de agosto de 2011

Epígrafes


Estos epígrafes pertenecen al libro Cortos de Alberto Fuguet. Personalmente me encantan pues me dicen mucho:

"Youth is wasted on the young" (George Bernard Shaw)

"This is not to say my life is bad. I know it isn´t...but my life is not what i expected it might be when i was younger" (Douglas Coupland)

p.d: Ah, vi "Música campesina", la tercera película de Fuguet, pero no me gustó tanto, me parecio una película maso. Eso sí, no se niega el talento de Fuguet para crear sensaciones, atmósferas, jugar con la estructura narrativa, psicoanalizar a sus personajes, mostrar el vacío y la soledad de la vida, tener sensibilidad visual y musical. Sin embargo,la historia se pierde o desdibuja y el protagonista es la forma, la fuerza visual.A pesar de todo, hay que verla...La actuación de Pablo Cerda es buena.

miércoles, 27 de julio de 2011

Mala onda


La novela Mala onda (1991) del chileno Alberto Fuguet es una muy buena novela superior mil veces a la mediana Las películas de mi vida (2003) del mismo autor. En Mala onda, el narrador, Matías Vicuña, un adolescente chileno rebelde de 17 años, perteneciente a la clase alta, relata, en primera persona, a manera de un diario, el caos de su vida en un lapso de 11 días (del 3 de setiembre de 1980 al 14 de setiembre del mismo año). La historia se inicia en una playa de Brasil, donde el joven Vicuña, a punto de regresar a Chile, nos cuenta el vacío que lo embarga y la manera esquiva como trata de evadirse: drogas, sexo, licor. Cuando retorna a Chile junto con sus compañeros de curso, la cosa se torna peor. Una mala onda lo corroe por dentro, una sensación de total vacío existencial; por si fuera poco, las relaciones con sus amigos y padres es de lo peor. Matías llega a encontrar un refugio en el famoso libro “El cazador oculto” o “El guardián entre el centeno” de Salinger. Al igual que el personaje adolescente de ese libro, Holden Caulfield, él también se escapa de su casa y alquila una habitación en un hotel (el City Hotel) con el fin de ordenar su caos, cosa que consigue de cierta manera a partir del reencuentro con su padre y la reconciliación entre ambos.

Lo que me gusta de esta novela es que es intensa, muy bien escrita, llena de insatisfacción, de bronca, cólera (me gusta imaginar cómo se sintió Fuguet mientras escribía la novela), es una novela rebelde, adolescente en el buen sentido de la palabra, llena de corazón, huevos, tal como en las películas del chileno. Este, por si fuera poco, tiene un talento nato para percibir la psicología de los personajes, sus formas de ser, de vestir, de comportarse. Crea descripciones precisas y eficientes de la ciudad de Santiago, de la gente de ahí, de su particular manera de hablar. Mala onda, sin duda, es una novela vital, que hay que leer sí o sí, en especial los adolescentes confundidos, pues ahí se sentirán representados y encontrarán un refugio.

jueves, 23 de junio de 2011

Las películas de mi vida


Acabo de terminar de leer la novela “Las películas de mi vida” del chileno Alberto Fuguet (1964) y tengo sentimientos encontrados. Creo que es una novela ágil, divertida y que respira, como en las películas de Fuguet, insatisfacción, personajes quebrados, sobre todo el protagonista. Alberto Soler, que es un sismólogo (no es casual la profesión, pues alude al estudio de los terremotos físicos y también a los terremotos internos que se producen en nuestra vida por algún suceso que la marcó), tras un suceso fortuitito que le ocurre en su escala en Los Àngeles (ciudad en la que vivió de chico) rumbo a Tokio, sufre un “terremoto interior” que lo lleva a penetrar en los recuerdos de su niñez e infancia, con el fin de ordenar o reconstruir el caos o la destrucción que lo invade por dentro. Y qué mejor modo que ordenar su vida, que a través de las películas que vio durante su infancia (en Los Ángeles) y en su adolescencia (en Chile). Así, como lectores, vamos presenciando, a través de una serie de innumerables películas, escenas de la primera etapa de la vida del personaje principal y la razón de su vacío, de su insatisfacción actual: la quebrada relación con su familia, en especial con el padre y en menor medida con la madre. La reconciliación,precisamente,viene a través de su hermana, con quien mantenía una relación distante y con quien comparte ese quiebre personal que viene de su relación con sus padres. Como dije en un principio, la novela es ágil, entretenida; sin embargo, debo reconocer, esperaba más de Fuguet: la prosa es sencilla, no hay gran trabajo en construcción de personajes (salvo un par, aunque hay que reconocer que Fuguet siempre llega a crear una atmósfera de empatía o identificación entre su protagonista y el lector), la técnica es simple. A pesar de todo esto, Fuguet engancha con el lector, tiene una sensibilidad que conecta con un lector joven e inconforme de nuestros tiempos, y ahí está su mérito, además de su sinceridad. Fuguet no es Vargas Llosa, pero sí conecta más con la juventud y la adolescencia, pues refleja su insatisfacción. Y por eso me gusta.

domingo, 1 de mayo de 2011

Velódromo


Las dos películas del escritor y cineasta chileno Alberto Fuguet, “Se arrienda” (2005) y “Velódromo” (2010), tienen un eje común: el vacío, la insatisfacción del ser humano. Sus dos protagonistas tienen 34 años y los dos parecen dos adolescentes confundidos e insatisfechos con su vida. Dos “adolescentes” a los que la vida no les colma como quisieran y de ahí su extrañeza. En “Se arrienda, el protagonista es un músico muy talentoso, pero que no ha alcanzado el éxito del sistema porque siempre se ha sentido extraño y crítico a este. Mientras que en “Velódromo”, el protagónico es un diseñador que vive de freelancear y que solo le pide a la vida tranquilidad y que no lo jodan. Se podría decir que los dos llevan existencias mediocres, al menos desde el punto de vista de lo que un sistema (la familia o la sociedad) exigiría de ellos; sin embargo, son verdaderos y consecuentes con ellos mismos y de ahí su valor y su papel de “héroes”.

Fuguet no hace las películas típicas que uno esperaría, pero ahí precisamente su valor. Fuguet crea una estética personal y un mundo propio, y refleja un mundo que debe ser cercano a muchos seres humanos que se deben sentir extraños en la vida. Con respecto a las actuaciones, los protagonistas cumplen, al igual que los papeles secundarios; lo visual tampoco desentona y refleja sensibilidad visual. Pero por sobretodo, las películas de Fuguet demuestran urgencia, la urgencia de querer decirnos algo de vida y muerte, demuestran, en suma, huevos, corazón, vida.

Posdata: Las dos películas se pueden ver en esta página:

http://www.cinepata.com/peliculas/se-arrienda/

http://www.cinepata.com/peliculas/velodromo/