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sábado, 13 de junio de 2009

Pom Poko


El anime “Pom Poko” (1994), del japones Isao Takahata, es una muy buena película de animación que rompe, de alguna manera, con el estilo presentado por Takahata en “La tumba de las luciérnagas” (1988) y “Mis vecinos los Yamada” (1999). Mientras estas son netamente realistas, “Pom Poko” es fantástica –la historia gira sobre una rebelión de mapaches, animales en extinción, contra los seres humanos que habitan una ciudad-, pero mantiene un fuerte lazo con la realidad, pues, detrás de esa, aparentemente, inofensiva fábula de rebelión, se esconde una fuerte crítica a la sociedad japonesa que es la causante de la extinción de dichos animales. “Pom Poko” cuestiona cómo el crecimiento de las grandes ciudades produce la extinción de las áreas verdes y por tanto de los animales que habitan en el entorno. Takahata centra su mira en la extinción de los mapaches y hace un llamado explícito a los seres humanos -esto se aprecia al final de la película- ha aprender a convivir de manera armoniosa con la naturaleza y su fauna. Finalmente, hay que destacar la capacidad imaginativa del director (que escribió también el guión), especialmente en la parte del desfile o espectáculo fantasma que hacen los mapaches para llamar la atención de los ciudadanos…Muy recomendable

domingo, 7 de junio de 2009

La tumba de las luciérnagas


Anime dirigido por el japonés Isao Takahata (1939), “La tumba de las luciérnagas”(1988) es considerada una de las obras cumbres artísticas de dicho director. Lo que sorprende de esta película del director del estudio Ghibli –a diferencia de las películas de Miyazaki- es su crudo realismo: se ambienta en un pueblo japonés bombardeado por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial en 1945. En dicho anime recorremos la historia de dos hermanos (Seita, un adolescente, y Seisuko, una niña de pocos años) que pierden, durante el bombardeo, a su madre, y posteriormente, a su padre (marino de la armada japonesa). En “La tumba de las luciérnagas” vemos los pesares de estos niños que ante la indiferencia de los adultos (preocupados solo en ellos y su supervivencia) se ven abandonados y comienzan a sufrir los tormentos del hambre. Es ahí donde presenciamos el deterioro físico y moral de estos niños, ante la indiferencia total del resto de personas. Aquí, por tanto, Takahata hace una fuerte crítica de la sociedad japonesa durante la guerra y a esta misma por sus feroces consecuencias. Finalmente, hay que resaltar el estilo de Takahata para crear imágenes y situaciones en planos realmente hermosos. Hay, pues, un tratamiento visual digno de encomio.