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miércoles, 14 de enero de 2009

“Amadeus”


La obra de teatro “Amadeus” de Peter Shaffer ha sido montada en el Teatro británico de Lima por el director Jorge Chiarella. Famosa por la versión cinematográfica de Milos Forman (Amadeus ganó el Óscar a mejor película en 1984, además de mejor actor), el mayor defecto del montaje de Chiarella es parecerse demasiado a la película y, además, no lograr la misma intensidad de esta. Es cierto que el montaje es bueno y correcto, y limpio visualmente, y que la actuación de Bruno Odar (que representa al músico Salieri, enemigo de Mozart) es buena y a veces brillante; sin embargo, la actuación de Gian Piero Díaz (que representa a Mozart) es tibia, mediana y no llega al grado calidad de la que debe gozar dicho papel. Además, el rey y su corte de músicos no llegan a los matices y calidad que sí se puede apreciar en el filme. Es cierto, pues, que el teatro y el cine son registros distintos, pero al menos por lo que vi, sentí que en el teatro, que no cuenta con los recursos del cine (como los primeros planos, los efectos visuales, etc.) la obra recaía en la actuación de los actores, sin embargo, salvo Odar y uno que otro actor (Christian Ysla, por ejemplo) no estuvieron a la altura que exige una obra como esta, o tal vez, solo fue una mala función… Eso sí, no puedo ser mezquino y debo decir que, a pesar de todo esto, el montaje es bueno y vale la pena verlo

sábado, 20 de septiembre de 2008

"Amadeus" de Milos Forman

"Amadeus" (1984) es una obra maestra del cine universal. Dirigida por el gran director checo Milos Forman, la cinta -que ganó el Óscar a mejor película en 1984- está basada, con muchas licencias ficcionales, en la vida del célebre compositor Wolfgang Amadeus Mozart y su rivalidad con Antonio Salieri. La película es una maravilla tanto en guión, actuaciones, música, dirección, fotografía. Y trata, con fina precisión, temas tan humanos como: el talento, la envidia, el amor por el arte (en este caso la música), el trabajo sacrificado del artista, etc. Además, y lo que más conmueve de la película, son los detalles que habitan en esta (toda obra de arte está llena de detalles meticulosamente trabajados y engranados). Uno ve "Amadeus" varias veces y empieza a percibir estos: el humor que existe incluso en los momentos más dramáticos de la cinta (por ejemplo, antes de la muerte de Mozart); las elipsis oportunas; la escena final magníficamente lograda; los cambios en la narración de la historia; datos previos que aportan al desenlace fatal de Mozart; etc). Así, resulta imposible no quedar cautivado ante tan magnífica película.