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martes, 3 de febrero de 2015

The Walking Dead (2da y 3ra. temporada)


Las temporadas 2 y 3 de The Walking Dead me llegaron a atrapar, sobre todo la 2da., cuya parte final, es cautivante, con un ritmo trepidante, donde todos casi los personajes tienen un conflicto que deben resolver y la expectitativa por saber qué va a pasar te deja con ansias. El conflicto principal es el del protagonista Rick Grimes (interpretado por Andrew Lincoln) con su "mejor amigo" Shane Walsh (Jon Benthal). Shane ha perdido la cordura, en medio de este mundo de zombies y sobrevivencia, y su objeto de deseo es Lori, la mujer de Rick. Al perder la razón, Shane decide acabar con Rick, pero éste logra acabar con aquel. Al final de esta temporada también se percibe que el personaje de Carl (el hijo de Rick y Lori) va a cobrar protagonismo.

En la 3ra. temporada, el grupo humano liderado por Rick se instala en una prisión liberada de zombies. Pero Lori (su esposa) muere al dar a luz al hijo de Rick. Ahí mismo se entabla una disputa o guerra entre el gobernador de un  pueblo llamado Woodbury y el grupo de Rick. Lo que atrae, a pesar que esta temporada no es tan buena como la anterior, es ver cómo los personajes van cambiando, cómo van perdiendo sus escrúpulos y cómo la sobrevivencia los va deshumanizando. Vemos, por ejemplo, a Rick y al mismo gobernador Philip Blake (David Morrisey) que van perdiendo la cordura (tal como el personaje de Shane) y hacen lo que sea para sobrevivir: incluso, matar otros humanos sin causa alguna. Es ahí, cuando Rick, con la ayuda de sus amigos y el ángel de Lori, recupera algo de lucidez para no caer en la locura y logra que su grupo sobreviva al delirio del Gobernador.

Finalmente, y además de la pericia técnica y los efectos visuales y las actuaciones que brillan en esta serie, el éxito de The Walking Dead  radica en ponernos a los televidentes  en el dilema de qué haríamos en una situación similar, en hacernos entender que en situaciones extremas el ser humano termina deshumanizándose y cometiendo estropicios (aunque implícitamente, a através de los protagonistas, nos alienta a no perder nuestra humanidad, nuestros valores) y que, en este mundo de zombies, el principal enemigo del grupo de Rick no son los zombies sino los mismos humanos. 

domingo, 28 de diciembre de 2014

The walking dead (temporada 1)


A través del diario Correo, he podido ver la primera temporada "The walking dead", que ya está en su quinta temporada. Producida por Frank Darabont, director de Sueños de libertad, y basada en la novela gráfica de Robert Kirkman, la serie se ambienta en un mundo post-apocalíptico poblado por zombies que atacan a los pocos humanos sobrevivientes. La historia se centra en un grupo de personas, lideradas por el policía Rick Grimes (Andrew Lincoln), que busca sobrevivir en medio de la invasión.

La primera temporada (estrenada en octubre del 2010) consta de 6 capítulos en los cuales vamos conociendo a los personajes centrales y sus peripecias para escapar de los zombies. Hay un triángulo conflictivo entre el polícía Grimes, su esposa Lori  y el mejor amigo de Grimes: el policía Shane Walsh. Esto debido a que ante la ausencia de Grimes (estuvo en coma y despertó cuando la invasión se había consumado), Shane se hizo cargo de la esposa e hijo de Grimes y sostuvo una relación con ella. Sin embargo, con la llegada de Grimes, esto cambia.

Lo que atrapa en Walking Dead son los conflictos que viven los personajes, las situaciones complejas que afrontan para sobrevivir, los choques de caracteres (con los cuales los espectadores nos identificamos y nos preguntamos qué haríamos en una situación similar). Además, la crudeza y la belleza de las imágenes: el morbo de ver sangre y cabezas despedazadas; las mordidas de zombies a humanos: la sangre manando o brotando a borbotones. Además, cada capítulo te deja con expectativa de saber qué va a pasar en el siguiente. Tengo entendido además, que la serie se basa en el cómic, pero no a rajatabla, sino que se toma licencia para profundizar en ciertas situaciones o personajes. Por tanto, la sorpresa no es solo para el espectador común, sino también para aquel que leyó la novela gráfica de Kirkman.Finalmente, las actuaciones son realmente buenas y convincentes (además de la producción, la fotografía, el maquillaje, la música) y por ende este mundo post-apocalíptico, poblado de zombies, resulta verosímil y cautivante. ¡Muy recomendable!