
Por cuestiones de trabajo me tuve que leer un libro de Geografía. La experiencia fue difícil pero, a la vez, placentera. Lo que aprendí en esas hojas fue valioso:
1.- No somos nada (frase cliché). Vivimos en un universo compuesto de miles de millones de galaxias y una de esas es la Vía Láctea (nuestra galaxia). Y más aún, la Vía Láctea esta compuesta de miles de millones de estrellas y una de ellas (una más por cierto) es el Sol. Por tanto, nosotros los seres humanos somos como una gota de agua dentro del océano. Y me atrevería a decir que mucho menos.
2.- Los sentidos nos engañan: los sentidos nos dicen que el Sol gira alrededor de la Tierra (pero es al revés); los sentidos nos dicen que La Tierra no se mueve, pero ocurre al contrario; los sentidos nos dicen que la Tierra es plana, pero es redonda. En resumen, no hay que fiarse por nuestros limitados sentidos.
3.- Que el planeta Tierra y el Universo tienen una armonía en su composición. Parece como una estructura inteligente creada por un ser superior. Hay tanta perfección e imperfección que uno se pregunta si esto lo hizo alguien más (¿hay un Dios?)