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sábado, 13 de febrero de 2010

Cuentos escogidos (Juan Carlos Onetti)


He vuelto a releer, después de más de 5 años, los Cuentos escogidos de Juan Carlos Onetti (Ediciones Peisa, 2002) y tengo sentimientos encontrados. Por un lado, hay cuentos que he descubierto que son muy buenos (“Un sueño realizado”, “Historia del Caballero de la rosa y de la Virgen encinta que vino de Liliput”, “La cara de la desgracia” –uno de los mejores cuentos-), otro que volví a disfrutar (“Jacob y el otro”), otros que ahora me parecieron solo regulares aunque interesantes (“El posible Baldi”, “Bienvenido, Bob”, “El infierno tan temido”, “Tan triste como ella”, “La muerte y la niña”); sin embargo, a lo largo del libro siempre tuve una sensación de sopor, de aburrimiento, que hacía a veces pesada la lectura. A pesar de todo esto, el libro vale la pena por esos cuentos buenos antes mencionados y por alguna frase o reflexión genial de Onetti. Leer, pues, a este es difícil, pero el esfuerzo llega a ser recompensado.

Debo agregar que en estos relatos la palabra “felicidad” aparece múltiples veces, pero, por el contrario, estos cuentos son los más tristes del mundo. Finalmente, en el mundo ficcional de Onetti, los personajes son seres insatisfechos, mediocres, que se mienten a sí mismos para poder vivir. Y en algunos de estos, en especial “La muerte y la niña”, aparece la ciudad imaginaria que llega a inventar: Santa María de Nieva.

Si tuviera que escoger un relato que no tiene pierde, ese es “Jacob y el otro”. Este es el que está escrito de manera más sencilla y no por eso carece de la profundidad y la “poesía filosófica” de Onetti.

viernes, 11 de julio de 2008

Juan Carlos Onetti

"Tal vez nos convirtamos en sirvientes de la Cibernética. Pero sentimos que siempre sobrevivirá en algún lugar de la tierra un hombre distraído que dedique más horas al ensueño que al sueño o al trabajo y que no tenga otro remedio para no perecer como ser humano que el de inventar y contar historias. También estamos seguros de que ese hipotético y futuro antisocial encontrará un público afectado por el mismo veneno que se reúna para rodearlo y escucharlo mentir. Y será imprescindible – lo vaticinamos con la seguridad de que nunca oirémos ser desmentidos – que ese supuesto sobreviviente preferirá hablar con la mayor claridad que le sea posible de la absurda aventura que significa el paso de la gente sobre la tierra. Y que evitará, también dentro de lo posible, mortificar a sus oyentes con literatosis."(Juan Carlos Onetti, "Reflexión literaria", Acción, Montevideo 13.11.1966)