jueves, 23 de diciembre de 2010
Escribir
Uno escribe porque algo le jode, porque algo tiene dentro de su mente que quiere expulsar, aunque no sabe realmente qué. Uno escribe para darle sentido a su vida, para ordenar el caos que lleva adentro. Uno escribe para vengarse de la realidad y embellecer su existencia. Uno escribe para no morir, para tener la sensación “ilusoria” que derrota al tiempo y la muerte. Uno escribe porque es una necesidad que nace de la desilusión de la vida. Uno escribe porque admira a un puñado de escritores que escribieron libros que aún te provocan admiración y que quieres imitar (aun cuando suene a una utopía). Uno escribe porque el tiempo pasa raudo y tienes que dejar tu huella, tu marca que indique que pasaste por la vida. Uno escribe a veces sin motivo y solo por una pulsión de la mente y el cuerpo. Uno escribe para vivir aventuras, esas que son tan escasas en la vida diaria. Uno escribe para no enloquecer. Uno escribe por mil razones que nunca llega conocer ni racionalizar. Uno escribe por pasión. Uno escribe por soledad. Uno escribe por soñador. Uno escribe porque te gustaría que cuando mueras, alguien lea algún texto tuyo y lo haga soñar, reír y emocionarse. Uno escribe, finalmente, para darle un sentido a nuestra existencia.
lunes, 13 de diciembre de 2010
El fantasma de Canterville

Antes de leer “El fantasma de Canterville” de Oscar Wilde, era fan de la hermosa canción de Sui Generis que lleva el mismo título. Ahora que acabo de leer el relato del escritor inglés, me declaro fan de ambos: Oscar Wilde también es un maestro, un capo. El relato es sencillo y divertidísimo. La anécdota es la siguiente: una familia norteamericana llega a Inglaterra y compra una mansión llamada “Canterville Chase”, que perteneció a la familia Canterville y donde habita, según los antiguos inquilinos, el fantasma de Canterville (quien mató a su esposa hace más de tres siglos y que desapareció misteriosamente). A pesar de esto, la familia americana decide comprar la mansión, pues no cree en historias de desaparecidos y menos en fantasmas. Lo gracioso de la historia es cuando el patriarca de la familia Otis se topa con el fantasma; y en vez de asustarse, le ofrece al fantasma su aceite lubricante, para que pueda aceitarse las cadenas que lleva en sus pies y manos. Luego, y poco a poco, vamos viendo cómo el desconcertado con esta y otras situaciones, es el mismo fantasma, quien termina siendo objeto de sustos y burlas de la familia Otis. Al final, sin perder su maravilloso humor, la historia da un giro cuando el fantasma, miedoso y triste, entabla amistad con la hija menor de los Otis.
Luego de leer este relato, me doy cuenta que la literatura tiene varios registros y uno de ellos es el fantástico, ese que rompe con la realidad (o lo que entendemos por realidad), y nos hace maravillarnos y divertirnos con lo inverosímil, lo ilógico, pero que dentro del campo de la ficción adquiere coherencia y verdad. Wilde consigue esto con creces.
http://www.youtube.com/watch?v=uIGleQ-MJU8
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domingo, 5 de diciembre de 2010
Poeta en Nueva York

Acabo de terminar de leer Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, y no me ha gustado, no me ha conmovido, no ha tocado alguna fibra de mi ser, como sí lo han hecho, por ejemplo, las hermosas obras de teatro del español. Salvo algunos poemas de Poeta en Nueva York (como “Vuelta de paseo”, “Paisaje de la multitud que vomita”, “Paisaje de la multitud que orina”, “La aurora” y “La vaca”), reconozco o compruebo que no tengo sensibilidad para la alta poesía, esa que de ser tan refinada no llego a comprender y menos a sentir. Y esto no me ha pasado solo con Lorca, sino con innumerables poetas reconocidos como Vallejo. ¿Deberé seguir perseverando en la lectura de poesía o debería contentarme leyendo novelas, cuentos, etc.?
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domingo, 28 de noviembre de 2010
Días de radio

Todas las mañanas, al despertarme, me dirijo al baño y llevo conmigo una pequeña radio vieja de color negro. La coloco sobre el retrete, la enciendo y sintonizo radio Oxígeno, exactamente en el programa “Levántate y anda” que conduce el periodista y escritor Renato Cisneros. Mientras me baño y me afeito, lo escuchó y me entretengo con el humor de este y la buena música de los 80s que pasa. No puedo evitar recordar, también, a Guillermo Giacosa (pues Renato se inició con este en Radio San Borja), pues la manera como Renato enfoca las noticias es similar a la de Guillermo. No me queda la duda que aquel es talentoso.
Luego, ni bien termino de bañarme, me dirijo a mi cuarto a cambiarme y prendo la radio en radio Planeta, en el programa “Mañana Maldita”. Sus dos conductores, Gonzalo Torres y Daniel Marquina (además de “Papopa”) me hacer reír; los dos tienen personalidades distintas pero se complementan y enriquecen el programa. También, de alguna u otra manera, he llegado a apreciar la música comercial, pues hay canciones que son sencillas y ligeras, pero, a la vez, simpáticas y bien hechas.
Poco después, cuando bajo a desayunar a la cocina, encuentro la radio prendida en Radio programas del Perú, y escuchó a Raúl Vargas, Patricia del Río y Armando Canchaya hacer las entrevistas políticas y de actualidad a los diferentes entrevistados. Finalmente, en la tarde, mientras almuerzo, sintonizo la radio en la misma emisora, y escucho al Chema Salcedo y Milagros Leiva. Los dos también hacen muy buena dupla: ella es más pasional y él es más moderado. Sin embargo, los dos son muy curiosos e inteligentes, y ahí está su éxito como periodistas.
Qué sería pues de mi y de muchos de nosotros sin la radio. La radio es un medio imprescindible que nos acompaña a los largo del día, como si se tratase de un buen amigo, y nos ayuda a entretenernos e informarnos, y por sobre todo a hacernos la vida menos aburrida y más llevadera. Tal como la buena literatura.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Smashing Pumpkins

Hoy vi, en la calle, un panel anunciando el concierto de Smashing Pumpkins en Lima el 25 de noviembre. La publicidad mostraba el rostro de su líder y vocalista, Billy Corgan, y me sorprendió, al menos por la foto, verlo casi igual a pesar de sus ya 43 años. También me transporte al ya lejano 1996 cuando observaba junto con mis amigos, en MTV, el video de “1979” (que me fascinaba por la letra y por el video en sí). Recordé también aquella vez que me compré el casete doble de su disco “Mellon collie and the infinite sadness” y me entró una nostalgia de la puta madre; una nostalgia por la velocidad del tiempo, por cómo los años pasan raudos y nosotros los vemos pasar mientras vamos envejeciendo. Recordé, pues, aquel video de "1979". Aquel de aquellos chiquillos palomillas de 17 años, que se divertían corriendo en su auto, iban a las fiestas y creaban disturbios y jugaban con rollos de papel higiénico, o acudían a una tienda para hacer desastre y medio, mientras ignoraban, como yo en aquella época, que algún día nuestros huesos, hechos polvo, iban a descansar, olvidados, debajo de la tierra.
http://www.youtube.com/watch?v=wrivjzw0RlI
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domingo, 7 de noviembre de 2010
Historia de Mayta

Esta novela de Mario Vargas Llosa, publicada en 1984, es una buena novela, que aunque no llega al nivel de sus grandes obras (“Conversación en la Catedral”, “La guerra del fin del mundo”, “La casa verde”) vale la pena leer. “Historia de Mayta” habla también del Perú y específicamente de la Izquierda y del revolucionario trostkista Alejandro Mayta (quien , junto con un alférez del Ejército y unos cuantos hombres más, hicieron una pequeña revolución en Jauja –Junín- en 1958). Dividida en 10 capítulos, la novela muestra a un narrador que es un escritor que, 25 años después de dicho suceso, busca reconstruir la historia del revolucionario Mayta a través de diversos testimonios, con el fin de escribir una novela. Finalmente, en el último capítulo, aquel tiene una conversación personal con Mayta, que le permite cotejar la realidad con la ficción que ha creado en torno al revolucionario.
La maestría de Vargas Llosa está en lograr identificarnos con Mayta y su revolución. Uno como lector se identifica con ese idealismo, ese afán de querer cambiar el mundo, de querer pasar a la acción; pero, a la vez, nos muestra el fanatismo ideológico que existe en dicho proyecto. No es casual que el presente de la obra se centre en la dura época terrorista que se vivió en el Perú en los años 80 y que el narrador pinta de manera apocalíptica. Asimismo, Vargas Llosa, capítulo a capítulo, nos jala hipnotizados por cada paso de esa revolución de Mayta (cómo conoce al Alférez Vallejos, cómo planean la revolución, el viaje a Jauja, la toma de la cárcel, la comisaría y el asalto de bancos jaujinos, la persecución de la policía, la captura y muerte de algunos revolucionarios, el paso de Mayta por la cárcel y su vida después). Como lectores, capítulo a capítulo, queremos saber, intrigados, aunque ya sabemos desde el principio el fracaso de la revolución de Mayta, cómo sucedió este acontecimiento.
Finalmente, hay que indicar que aquí Vargas Llosa explora, nuevamente, como “En la tía Julia y el Escribidor”, el ínfimo límite entre la realidad y la ficción, e indaga, otra vez, sobre el Perú y su realidad. Hay que indicar, como conclusión, que en ojos del premio Nóbel, el Perú, en esta novela –y también en otras- se ve como un país sin esperanza, lleno de miseria y basura. Al menos, el Perú hasta los años 80.
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lunes, 11 de octubre de 2010
C. Auguste Dupin y Sherlock Holmes

Acabo de terminar de leer dos relatos de Edgard Allan Poe y Arthur Conan Doyle (“Los Extraños casos de la Calle Morgue (1841)” y “Escándalo en Bohemia (1891)”) y uno encuentra muchas similitudes entre sus personajes C. Auguste Dupin y Sherlock Holmes, respectivamente. Primero, ambos son detectives autodidactas; y segundo, se valen de su aguda capacidad analítica para resolver los más extraños casos. Tras revisar Wikipedia, caigo en la cuenta que fue C. Auguste Dupin uno de los personajes que sentó las bases para el género policial y fue el antecedente para futuros personajes detectivescos como Sherlock Holmes (no hay que olvidar que Poe nació en 1809 en Estados Unidos, mientras que Conan Doyle en 1859 en Escocia). En cuanto al valor literario y a la profundidad de los personajes, ambos están muy bien contruidos. Los dos personajes son entrañables y las tramas están perfectamente constituidas. Los desenlaces también son sorprendentes. Hay que agregar, que a diferencia del personaje de Poe, Sherlock Holmes fue muy popular aún cuando su autor, Conan Doyle, estaba con vida.
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