lunes, 14 de marzo de 2011

El pez en el agua


Publicado en 1993, El pez en el agua es un libro de memorias de Mario Vargas Llosa sobre su infancia y juventud y el nacimiento de su vocación de escritor, así como su etapa de candidato a la Presidencia de la República en 1990. Dividida en 20 capítulos, los capítulos impares cuentan aquellos primeros años (1946-1958); y los capítulos impares, los de la etapa política (1987-1990). Aquellos se inician cuando Mario, de 10 años, ve modificada su vida cuando conoce a su padre, a quien creía muerto. Estos, por su parte, se inician cuando Mario, ya un hombre de 51 años, escucha por radio que el Presidente Alan García ha decidido estatizar los bancos, lo cual lo lleva a aquel protestar y a liderar, en los años siguientes, un movimiento político llamado Libertad.

Lo fascinante de El pez en el agua, más allá de la evidente maestría del narrador, es que Vargas Llosa hace una magnífica radiografía de nuestro país tanto política como social. Así como un conmovedor retrato de su pasión: la literatura. Así, vamos recorriendo a través de las páginas, su apasionante vida de infante en Cochabamba, la traumática relación con su padre, el amor por los libros desde que era niño; el inicio del Movimiento Libertad y el Frente Democrático, su decisión de postular a la Presidencia, a pesar de su amor a la Literatura; sus primeros enamoramientos en su barrio miraflorino de Diego Ferré, su ingreso al colegio Leoncio Prado, su ida a los prostíbulos; las intrigas políticas, la guerra sucia en la campaña política, sus recorridos por los diversos departamentos y provincias del país; su ingreso a San Marcos, su permanencia en el grupo marxista Cahuide, sus amigos Lea, Javier y otros, el casamiento con la Tía Julia a sus escasos 19 años; la aparición de Alberto Fujimori en la encuestas a 10 días de la votación, las tensiones de la campaña política, su apretada victoria en la Primera vuelta presidencial, pero su certeza de que perdería en la segunda; sus innumerables trabajos para vivir de manera independiente con Julia, la aceptación de su familia, finalmente, a esta relación, el viaje a París tras ganar un concurso literario, su gran decisión de ser un escritor y partir rumbo a Europa; la derrota en la segunda vuelta, la desazón de esta derrota pero también su felicidad de volver a la Literatura; la tesis sobre Rubén Darío que realiza para graduarse, su obtención de la beca Javier Prado para hacer su doctorado en Madrid, el viaje a la selva, y por fin, el viaje a Europa, junto a Julia, con el único fin de ser un escritor.

Este libro es vertiginoso, lleno de escenas y personajes todos interesantes. Uno, al leer este libro, piensa en querer vivir una vida así, llena de aventuras y dejar todo y ponerse a escribir. Por si fuera poco, y como ya insinué al principio, este libro también es un magnífico ensayo sobre el Perú, y en el colofón, como una suerte de Nostradamus, Vargas Llosa avizora lo que va a suceder con el país (y no se equivocó) luego del cierre del Congreso en 1992 por parte de Alberto Fujimori: un gobierno dictatorial, donde el respeto de la legalidad y la democracia, como en buena parte de la historia del Perú, se verían interrumpidas.

lunes, 28 de febrero de 2011

Natalie Portman



Estimada Natalie:

Hoy cumplo 32 años y soy uno de esos miles o cientos de miles de admiradores que tienes desperdigados por el mundo. Me enamoré de ti en 1994 luego de ver “El profesional” del francés Luc Besson. Tu actuación fue espectacular y de verdad me sentí como León (Jean Reno), quien pierde los papeles ante tu niñez, tu belleza y esa magia que mujer adulta que también poseías a pesar de tus escasos 11 años. Sabes, he visto esa película al menos unas 5 veces, la primera a los 15 años, y en todas me he sentido hechizado por tu actuación, y ahí recién entendí lo importante que es ser un actor: este le da vida al personaje que encarna y si lo convierte en arte traspasa los linderos de la película y lo vuelve inmortal. Tú con ese papel pasaste a la inmortalidad, le diste categoría de arte a tu actuación y rompiste la frontera efímera del tiempo y la vida. Natalie, tú con solo esa actuación, ya te merecías el Oscar, y yo, como León, me enamoré de ti y sentí celos cuando conversabas con ese chiquillo italiano, que te ofreció un cigarrillo, mientras aquel trataba con el italiano mafioso. Yo también, cuando llegó la policía a aniquilar a León, sentí unas ganas inmensas de matar a todos esos malditos policías y salvar mi vida para poder volver a verte. Y por eso, ayer, cuando recibiste, ya a tus 29 años, pero aún hermosa y con una bella pancita de futura madre, el Oscar a mejor actriz por tu papel en la película “El cisne negro”, me alegré como si fuese un gran amigo tuyo o como si fuese ese joven al que besaste antes de salir al escenario a agradecer. Natalie, felicitaciones y que sigas cosechando éxitos con tu hermosura y tu talento.

Jorge Rodríguez

domingo, 27 de febrero de 2011

El secreto de sus ojos


He vuelto a ver “El secreto de sus ojos” (2009), película argentina del director Juan José Campanella y que ganó el Oscar a mejor película extranjera en el 2010, y debo decir que me encantó. Me encantó la historia policial que se teje ahí y que parte del asesinato de la joven Liliana Colloto. Me encanto también la historia de amor entre el agente de justicia Benjamín Esposito y su jefa Irene Menéndez; me encantó el tratamiento visual; me encantaron las actuaciones de Ricardo Darín, de la bella Soledad Villamil, del esposo de la joven asesinada (Pablo Rago), de Guillermo Francella (aquí irreconocible). Además, el guion está bien hecho (y está basado en la novela La pregunta de sus ojos de Eduardo Sacheri), los juegos con el tiempo funcionan muy bien, aunque al principio puede confundir un poco a un espectador poco avispado (la historia parte de la necesidad del jubilado agente Benjamín Espósito de escribir una novela sobre el caso del asesinato de la joven Liliana Colloto hace 25 años y que marcó su vida y la de mucha gente a sus alrededor). Por si fuera poco, la música, los diálogos porteños y
el final sorprendente (aunque tal vez un poco truculento) funcionan muy bien. Finalmente, esa cuota de romanticismo, de amor romántico y platónico suman a la película…Debo indicar que luego de ver esta película caigo nuevamente en la cuenta que la historia es fundamental en una obra de arte, así como su forma o el modo en que está narrada o contada (en el caso del cine, de manera visual). Y que el cine argentino tiene una sólida historia cinematográfica, con directores interesantes como Marcelo Piñeyro, Adolfo Aristarain, Eliseo Subiela, Fabián Vielinski, etc.

viernes, 4 de febrero de 2011

Crónicas

El domingo pasado apareció, en el diario El Comercio, una buena crónica de Mario Vargas Llosa sobre cómo el ser un gran artista no garantiza que uno sea una buena persona. Y da el caso del escritor francés Louis Ferdinand Celine, autor de Viaje al final de la noche, que fue un magnífico escritor, pero una persona que dejaba mucho que desear, pues era antisemita y apoyó abiertamente a Hitler. Por otro lado, y después de tiempo, Jaime Bayly escribió una buena crónica titulada "Dicen que estoy loco", la cual apareció el lunes en Perú 21. Ya era hora... A continuación, coloco el enlace y un pequeño fragmento de este texto.

http://peru21.pe/impresa/noticia/dicen-que-estoy-loco/2011-01-31/295929

"...Me llaman drogadicto. La palabra llega cargada de un cierto vitriolo. Me la dicen como una injuria o una procacidad o una expresión desdeñosa. Es cierto, hace años fui adicto a la marihuana, o me gustaba mucho fumarla, no sé si era realmente un adicto, el hecho es que me gustaba fumarla y la fumaba a diario. Es cierto, hace años fui adicto a la cocaína y la dejé solo y sin ayuda o con la ayuda de Dios. A estas alturas de mi vida, siendo un hombre a pocos días de cumplir cuarenta y seis años, no me interesa fumar marihuana ni aspirar cocaína porque cuando lo hago duermo mal (si a duras penas consigo dormir) y al día siguiente quedo reducido a escombros y soy entonces la peor versión de mí mismo. Pero supongo que todos en algún momento hemos necesitado (o todavía necesitamos) evadir la cruel aspereza de la realidad. Algunos la evaden con los libros, las películas, los deportes, las religiones, la televisión o, más recientemente, con el hechizo de las computadoras y su mundo virtual. Otros, tal vez los más vulnerables o sensibles a la sevicia de la realidad, la evaden con sustancias tóxicas, prohibidas, o con drogas legales como el alcohol, la cafeína, los ansiolíticos, los hipnóticos y tantas otras. Pero ¿quién no ha necesitado alguna vez escapar de la chatura que es la vida misma? ¿Quién no ha sido o es dependiente de alguna forma, legal o ilegal, de evadir la realidad y el modo en que ella suele ensañarse con nosotros?..." (Extraído del diario Perú 21)

domingo, 16 de enero de 2011

¿Quién mató a Palomino Molero?


Publicada en 1986, tras Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero? (1986) es una pequeña novela (150 páginas) que, aunque no llega al nivel de las grandes novelas de Mario Vargas Llosa, es de todas maneras una buena e interesante obra. Y la prueba de esto es que me la leí de un tirón, en solo un par de días. Ni bien empecé la lectura, que se inicia con el descubrimiento del cadáver de Palomino Molero (asesinado brutalmente), me enganché y no paré hasta acabarla. La trama consiste, como sugiere el título, en cómo el teniente Silva y su ayudante Lituma buscan saber quién es el asesino de Molero.

Una de las cosas que destaca en la novela es que hay 5 o 6 escenas claras que están bien hechas y conectadas: el descubrimiento del cadáver; la visita de Silva y Lituma al coronel Mindreau; la visita a la madre de Palomino Molero; la conversación con el oficial Dufó (novio oficial de la hija de Mindreau); la visita a la señora doña Lupe al pueblo de Amotape; el encuentro de los dos policías con la hija del coronel Mindreau; y el encuentro con el coronel. Además de todo esto, Vargas Llosa logra hacer del guardia Lituma y el teniente Silva dos personajes muy ricos en sus sicologías y lenguaje, y así entender el pensamiento de los policías, Asimismo, el sexo, el deseo, también está presente, como en toda obra de Vargas Llosa, a través de la fuerte atracción física que siente el teniente Silva por la señora Adriana, esposa de un pescador de Talara (y que le otorga la cuota de humor a la novela). Por si fuera poco, el autor recrea muy bien aquel ambiente caluroso y arenoso de Talara y Piura.

¿Quién mató a Palomino Molero? es, además, algo más que una historia sobre la resolución de un crimen: es ahondar en la serie de prejuicios de un pueblo, de un país, del Perú, dividido en cholos y blancos (pues la muerte de Palomino Molero, un “cholo”, se produce debido a que se enamora de una "blanquita", la hija del coronel Mindreau). A su vez, el desenlace del crimen resulta inesperado, un final digamos que “freudiano”. Ahh, me olvidaba, esta es otra obra de Vargas Llosa sobre el Perú.

viernes, 7 de enero de 2011

Día de visita


Día de visita (2007) es un libro de crónicas del periodista peruano Marco Avilés (1978), que reúne una serie de historias sobre mujeres reclusas en el penal Santa Mónica. Avilés ha sido periodista de la revista Caretas y el diario El Comercio, además de editor general de la revista Etiqueta negra. El mérito de Avilés en este libro está en haberse sumergido en el mundo de las reclusas de aquel penal y haber recopilado una serie de historias (17 en total) que dan un panorama de la dura vida que llevan aquellas mujeres . Su mérito está, también, en haber asistido durante 10 meses, todos los sábados, a visitar a aquellas reclusas y haberse ganado su confianza para que le contaran sus historias, sus amores, sus tragedias, sus sueños, sus penas, etc. Eso, no cabe duda, es meritorio. Sin embargo, y al tratarse de la crónica, que es un género que busca ser literatura, ahí sí que Avilés no lo consigue del todo. La mayoría de sus crónicas, por no decir todas, están bien escritas, pero no llegan a tener un vuelo literario, ese donde las palabras transpiran belleza y emoción. Las crónicas de Avilés están periodísticamente bien escritas y organizadas, pero le falta ese algo que hace que simples palabras se vuelvan arte. Es decir, faltó más trabajo con el lenguaje. Además, me parece que pudo reducir el número de historias, pero adentrase más en cada una de ellas (hay algunas crónicas que se quedan en la superficie). A pesar de todo esto, rescato tres historias que sí me pareció que tenían cierto vuelo y belleza:”El olfato de Anita”, “Amor a la mexicana” y “Ansiosos por bailar el chachachá”.

sábado, 1 de enero de 2011

Vargas Llosa y el cine


Este fin de semana vi tres películas sobre las siguientes novelas de Mario Vargas Llosa: “La ciudad y los perros”, “Pantaleón y las visitadoras” y “La fiesta del chivo”. Las dos primeras están dirigidas por Francisco Lombardi y la tercera por Lucho Llosa (sobrino del escritor). Me gustaron “La ciudad y los perros” y “La fiesta del chivo”. Aquella es una buena adaptación sobre la primera novela de Vargas Llosa y expone muy bien el conflicto en torno a la muerte del Exclavo, la crítica a la vida militar y la hipocresía de sus instituciones. Las actuaciones son solventes (Pablo Serra realiza muy bien su papel de El Poeta) y la historia corre ágil.

En el caso de “Pantaleón y las visitadoras” me parece técnicamente bien hecha, pero me parece que la película nunca llega a despegar. El humor que maneja la película se ve forzado, arranca carcajadas pero a cuenta gotas (habría que leer la novela si ocurre lo mismo). La actuación de Salvador del Solar es aceptable y buena, pero no llega a desequilibrar. Angie Cépeda es un mujerón pero le falta algo. La que sí destaca, aunque su papel es breve, es Mónica Sánchez. Realiza magníficamente su papel y se le ve guapísima.

Finalmente, “La fiesta del Chivo” me sorprendió gratamente. Aunque tiene un inicio frío y algo confuso, poco a poco la trama comienza a cobrar forma, pues se concentra en dos ejes: el conflicto de Urania Cabral con su padre y el grupo de conspiradores que deciden la muerte del dictador Leonidas Trujillo. Mientras veía la película pensaba que Fujimori fue un niño de teta comparado con la dictadura de Trujillo. Asimismo, las actuaciones son buenas, solventes, y parejas. Y en lo técnico (fotografía, iluminación, música) la película funciona eficazmente. La parte final es lo mejor de la película, aquella que explica el porqué del odio de Urania a su padre y cómo acaba la dictadura de Trujillo tras largos años en el poder.