Mostrando entradas con la etiqueta luis fernán cisneros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luis fernán cisneros. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de septiembre de 2018

Dejarás la tierra


La última novela de Renato Cisneros, Dejarás la tierra (2017), es la secuela de su novela anterior La distancia que nos separa (2013), que gira sobre su padre el militar el Gaucho Cisneros y su conflictiva relación con este. En Dejarás la tierra se prosigue con esta búsqueda del autor sobre sus raíces familiares, pero ya no sobre su progenitor, sino a partir del padre de su bisabuelo Luis Benjamín Cisneros: el cura Gregorio Cartagena, quien tuvo siete hijos no reconocidos con Nicolasa Cisneros. La novela, dividida en 19 capítulos, retrata la historia de Cartagena y Nicolasa; las vidas agitadas de su bisabuelo Luis Fernán Cisneros (hijo de aquellos), de su abuelo Luis Fernán Cisneros, y la búsqueda del autor por desentrañar ese pasado familiar y saber sobre su verdadero origen. La historia arranca en el 2013 y, en el segundo capítulo retrocede a 1828 en Huánuco, que es la época y el lugar en que el cura Gregorio Cartagena y Nicolasa Cisneros iniciarán su clandestina historia de amor. Luego los capítulos se van alternando con diferentes saltos en el tiempo, que muestran cómo el bisabuelo Luis Benjamín Cisneros y el abuelo Luis Fernán Cisneros, que crecieron pensando que su padre o abuelo era un hombre llamado Roberto Benjamín (al que nunca vieron y que fue una invención de Nicolasa Cisneros), descubren o intuyen su oscura procedencia. El autor Renato Cisneros, con buena prosa y notorio talento, nos va narrando con aliento poético las peripecias de sus antepasados, cómo aquellos repitieron o heredaron los mismos yerros, temores, enfermedades nerviosas o respiratorias y el talento del cura Cartagena y Nicolasa Cisneros. Todos ellos, al igual que su padre el Gaucho Cisneros, vivieron amores clandestinos, tuvieron dos familias simultáneamente (la legal y la oculta), y el autor comprende que procede básicamente de la segunda.

Dejarás la tierra es una novela interesante, ágil de leer, escrita con buena prosa y despliegue de recursos. Mezcla la realidad con la ficción, el trabajo de la crónica periodística con la imaginación. Personalmente, creo que novela alcanza sus más altos picos cuando Cisneros deja de lado el dato histórico exacto, la realidad de aquellos hechos, y se lanza a imaginar o inventar lo que pudieron sentir aquellos personajes en circunstancias importantes de sus vidas. En los últimos tramos de la novela, esta pierde fuerza, en mi opinión, porque el autor comienza a apegarse demasiado a los hechos (como un corsé que le impide moverse a sus anchas); aunque se justifica, pues la novela gira sobre la historia y el origen de su familia.

En conclusión, haciendo las sumas y las restas, Dejarás la tierra es una buena novela que se disfruta, que tiene momentos altos, y que muestra a un autor talentoso con gran proyección (el cual ha madurado en los últimos años), pero que aún no llega al nivel de los grandes novelistas.

jueves, 27 de julio de 2017

Hace 100 años en el Perú

Hace 100 años, el Perú era gobernado por el civilista José Pardo, quien ejerció la presidencia de 1915 a 1919. Era su segundo mandato, pues también gobernó de 1904 a 1908. Guillermo Billinghurst, presidente del Perú, de 1912 a 1914, sufrió un golpe de estado en febrero de 1914, porque corría el rumor que iba a disolver el Congreso. Y fue así, que todos los partidos opositores y la prensa se unió para derrocarlo, apresarlo y luego desterrarlo. Billinghurst murió al año siguiente presa de la desazón. En 1917, Augusto B. Leguía, presidente del Perú de 1908 a 1912, estaba exiliado en Panamá por sus enemigos, pero ya soñaba con regresar a su país y hacerse nuevamente con la presidencia. Lo conseguiría dos años más tarde y gobernaría los siguientes once años (de 1919 a 1930) implantando una nueva Constitución y un gobierno autoritario. Pese a eso, el Perú se modernizo en esos años. Lo que Leguía nunca se imaginó, es que terminaría derrocado y apresado en el Panóptico. En febrero de 1932, falleció en el Hospital Naval. 

En 1917, hace solo cien años, los diarios La Prensa, El Comercio y La Crónica eran algunos de los principales diarios del país. Ahí, sobre todo en La Prensa, se congregaban jóvenes y brillantes artistas intelectuales: Abraham Valdelomar, Leonidas Yerovi, Luis Fernán Cisneros, Jose Carlos Mariátegui, Federico More, José María de la Jara, José Gálvez Barrenechea, etc. Uno revisa los textos de estos -muchos de ellos eran autodidáctas que ni siquiera había culminado la universidad- y se queda sorprendido por la basta cultura y la brillantes de sus textos. Sabían de literatura, de filosofía, de historia del arte, de historia, de geografía, de biología, de zoología, de antropología y, por si fuera poco, escribían endiabladamente bien. En comparación con estos periodistas-intelectuales de comienzos del siglo XX, los periodistas de nuestra época palidecen, sobre todo, por la prosa. Actualmente, hasta los periodistas más reputados gozan de una prosa pobrísima. ¿Será lo mismo en la oratoria?

Ese año, de 1917, moría de un disparo Leonidas Yeroví, el gran satírico y dramaturgo peruano y fundador de la revista  Monos y Monadas. Finalmente, Abraham Valdelomar, un artista nato y una de las mentes más brillantes que ha dado nuestro país, estaba escribiendo en La Prensa verdaderas joyas periodísticas, además de publicar brillantes cuentos. Lo que no se imaginaba, es que dos años más tarde, en noviembre de 1919, con tan solo 31 años, la muerte lo estaría esperando. Como dice una canción, ¡nadie sabe lo que vendrá!

*Foto extraída de la web Lima Gris.