1991 fue un año en el que los artistas mexicanos proliferaban en las radios y la televisión peruana. El Perú parecía una sucursal de Televisa y canal 4 -que transmitía el Festival de Acapulco y el programa Siempre en Domingo- fue su principal embajador. Varios artistas comerciales mexicanos alcanzaron la fama en nuestro país y hasta el día de hoy se los recuerda con una sonrisa: Lucerito, Thalía, Pandora, Magneto, Bibi Gaytán, Muñecos de Papel, Garibaldi, Timbiriche, Sasha, Paulina Rubio, Gloria Trevi, Daniela Romo, Alejandra Guzmán, Cristian Castro, Luis Miguel, Pedrito Fernández, Fey, etcétera. Precisamente, en 1991, hace 30 años, una canción que sonó mucho fue "Vuela vuela", de Magneto. Sí, es verdad, era música comercial hecha como hamburguesas de McDonalds, pero tenía su gracia. O muy probablemente sea la nostalgia de la infancia.
sábado, 6 de febrero de 2021
martes, 26 de enero de 2021
Operación Pablo Escobar
Operación Pablo Escobar se divide en dos partes. En la primera se relata con lujo de detalles la operación que hubo para capturar al conocido narcotraficante colombiano Pablo Escobar. Castro Caycedo utiliza el testimonio del mayor de la policía, Hugo Aguilar Naranjo, encargado del Bloque de Búsqueda que se encargó de cercar y acabar con la vida del capo del narcotráfico. Esa primera parte está escrita -en su mayor parte- en primera persona, ya que Castro Caycedo le da voz al testimonio del mayor Aguilar, quien relata los años en que su Bloque estuvo en un enfrentamiento encarnizado y cruento con la mafia de Escobar, lo cual desencadenó miles de muertes (de oficiales, suboficiales, bandidos, civiles, niños, jovencitas y mujeres inocentes). Ese retrato muestra a Escobar como un ser desalmado que se enfrentó abiertamente al gobierno colombiano, que se creía un mesías, un predestinado, lleno de lujos, que aniquilaba cruelmente a sus enemigos; pero también alguien que amaba a su familia y que ayudaba a gente o poblaciones de su entorno.
En la segunda parte, titulada "Soy todo lo que quise ser: un bandido", Castro Caycedo cuenta en primera persona sus encuentros y conversaciones con Pablo Escobar, antes de desatarse la guerra con la policía colombiana, ya que tenía en mente un libro acerca del capo colombiano. Sin embargo, la gran entrevista que iba a grabar nunca se produjo, debido a aquella cruenta guerra que duró años. Pese a eso, en este capítulo, German Castro Caycedo cuenta lo que conversó con Escobar en muchas madrugadas, en Medellín, en el edificio El Mónaco. Escobar le reveló su afición por las casas con grandes árboles y caídas de agua; el gran zoológico que mandó a traer para una de sus fincas; sus inicios en el negocio del narcotráfico; lo laborioso, complejo y peligroso del negocio de la cocaína; de las coimas y pactos que tenía con gente del gobierno (autoridades, policías, militares, etc.) y los presidentes de Panamá (Noriega) y Nicaragua (Ortega); su pasión por los aviones y las armas; sus socios y enemigos; el enfrentamiento y el pacto de paz con los revolucionarios del M-19, etc.
Hay que agregar que este libro posee un valor básicamente documental, ya que aborda a un controvertido personaje y una etapa difícil de la Colombia de los años 80s; no obstante, no se palpa un gran trabajo con la prosa, con el lenguaje. El libro cuenta con una buena estructura y un relato ágil, pero faltó un mayor trabajo con el lenguaje. Por otra parte, debo destacar también los documentales para televisión que hizo el mismo German Castro Caycedo, que están en Youtube, y que lo muestran como un excelente periodista y agudo observador de la sociedad colombiana. Además, también le hizo una excelente entrevista al escritor Gabriel García Marquéz en 1976. Por todo esto, hay que apreciar la obra de este buen cronista y documentalista colombiano.
lunes, 18 de enero de 2021
Prosa suelta
Cuando Mario cumplió 69 años, empezó a perder la memoria. Primero, no recordaba dónde dejaba su documento de identidad. Es cierto que siempre había tenido problemas de olvido, que le suceden a cualquiera, pero a partir de aquella edad estos olvidos se volvieron más frecuentes. Lo curioso, para sus familiares, era contemplar que Mario tenía su DNI consigo y un par de minutos después ya no sabía dónde estaba. "El diablo está jugando conmigo", decía con aire preocupado. A cada momento del día, subía con rostro circunspecto a su dormitorio, y sin que su esposa lo notara, hacía una pesquisa para encontrar su DNI. Un día, luego de volver del súper mercado, dejó su DNI en el bolsillo de uno de sus sacos, pero a los minutos ya no recordaba dónde lo había puesto. Su esposa, al verlo con rostro contrariado, ensimismado, lo ayudó a buscarlo, y tras una larga búsqueda lograron encontrarlo en aquel saco.
Segundo, comenzó a echarle la culpa a su esposa María de estarle robándole su dinero. Por supuesto, la abnegada y fiel esposa nunca había cogido un solo sol de su marido, y tenía que sufrir en silencio y resignación los reproches de Mario. Nadie en la familia sabía en qué gastaba Mario su plata y, muchas veces, vieron, con preocupación, cómo Mario regalaba su dinero a trabajadores de la calle o familiares en situación precaria. "Mario, no regales tu dinero", le decía María con tono severo.
Finalmente, cada vez que Mario conversaba con su esposa, hijos o conocidos, repetía la misma anécdota cada cinco minutos, como si fuese la primera vez que lo dijera. O hacía una pregunta que acababa de hacer minutos antes. La gente que lo rodeaba creía, al principio, que se trataba de un simple olvido; pero, luego, una invisible molestia, incluso de sus familiares más cercanos, se iba apoderando del ambiente. Muchas veces, incluso su entorno más cercano, aunque intuía lo que iba pasando, no le tenía paciencia y contestaba a sus preguntas en tono cortante o como si sufriera una discapacidad. Era triste el panorama. Cada día que pasaba, Mario, el hombre de la casa, aquel que durante años había llevado la batuta del hogar, iba perdiendo aquel papel y se iba convirtiendo, para los demás, en un niño que había que proteger y seguir a todos lados.
martes, 22 de diciembre de 2020
Diario de un profesor (73)
En marzo del 2021, cumplo diez años ininterrumpidos dedicados a la docencia (dicté dos años y medio más, pero era solo uno o dos veces por semana). En general, el balance ha sido positivo y todavía me queda bastante por aprender. Hubo momentos buenos, regulares y también malos, pero haciendo las sumas y las restas, el resultado es positivo, sin duda. Veo también que he crecido. Comencé dictando, durante dos años, en un colegio y en una academia preuniversitaria. Luego pasé a enseñar en un instituto, en el cual estuve cinco años y medio. Seguidamente, pasé a ser asistente de cátedra en una universidad, por espacio de cinco años. Y recién en marzo de este año, comencé como docente en una universidad, aunque, por el tema de la coyuntura del Covid 19, fui un profesor universitario en modalidad virtual. Por si fuera poco, los alumnos me calificaron bien en las encuestas, y salí con un alto puntaje en mi desempeño docente. Claro, además de los logros, también tengo pequeñas e invisibles heridas, pocas pero que están ahí, sin embargo, me han servido para reflexionar sobre mi práctica docente e intuir en qué debo mejorar. Lo qué sí tengo claro, en estos años que vienen, es que debo seguir preparándome (para escalar en alguna universidad más prestigiosa que me dé mayor estabilidad laboral y económica), y debo mantener la pasión y las ganas de seguir adelante. Y aguantar en los momentos difíciles.
viernes, 11 de diciembre de 2020
Hermana y hermano
Foto: Ibero Librerías
Hermana y hermano (2020) es un libro infantil escrito por la poeta peruana Micaela Chirif (1973) y bellamente ilustrado por Jéssica Valdez. Esta breve historia es una versión libre de la leyenda de la Achiqué, una mujer malvada que posee una forma semi animal, que habita los Andes peruanos, y busca, debido al hambre, "niños asados para el desayuno, la comida y la cena".
En Hermana y hermano, se cuenta la historia de dos hermanitos de la sierra peruana que, al ver que el campo donde viven está seco y no hay papas, ni camotes, ni lúcumas ni chirimoyas que comer, deciden -debido al hambre- seguir a una ave (una cortarrama) que lleva en su pico una "flor morada", con la esperanza de encontrar un campo verde "lleno de cosas buenas para comer". En el camino, se dan con la sorpresa que la Achiqué los está siguiendo y busca comérselos. Huyendo de esta bruja y siguiendo al ave que lleva la flor morada, se encuentran con diversos animales (un cóndor, un puma, un venado, una ratona) que les brindan su ayuda contra la Achiqué. Pese a que el texto es breve, la historia tiene una hermosa trama y el desenlace no resulta indiferente y despierta una sonrisa. Asimismo, los breves textos se amalgaman de manera perfecta con las bellas ilustraciones, es decir, tanto textual como visualmente, este libro está muy bien hechecito y estoy seguro que será el deleite de la niña o niño que lo lea.
En suma, recomiendo Hermana y hermano como libro para cualquier niño que se esté adentrando en la lectura, que está dando sus primeros pasos (chicas y chicos de 6 a 7 años), ya que será una bella experiencia. Además, esta obra - de tapa dura- demuestra que, en el Perú, se están haciendo muy buenos libros de literatura infantil, y que existen muy buenas autoras e ilustradoras. ¡Los niños y niñas están en muy buenas manos!
lunes, 30 de noviembre de 2020
Reflexión 1
A veces me siento como ese niño de 13 años que una vez fui; ese niño flaquito y esmirriado, que en segundo de media estaba entre los cinco más bajitos del salón, y que desde entonces hizo lo imposible por "crecer" y no ser visto por debajo del hombro por sus compañeritos. A veces, así me siento, como si me esforzara corriendo, saltando, colgándome de la escalera caracol de mi casa, jugando básquet día y noche, haciendo natación, siempre soñando con "crecer", pero sin resultados a la vista. Hasta que una mañana, por arte de magia, me despierte y me dé cuenta que, por fin, di mi "estirón". ¡Ojalá llegue el día y sienta que valió la pena no perder las esperanzas!
viernes, 27 de noviembre de 2020
Ojo por ojo
Ojo por ojo. La verdadera historia del grupo Colina (2019) es un libro de investigación del periodista peruano Umberto Jara que revela los entretelones de cómo actuó el gobierno peruano, presidido por Alberto Fujimori, para combatir el terrorismo de Sendero Luminoso en los años 90. En esta valiosa investigación, Jara muestra cómo el gobierno de Fujimori, a comienzos de los años 90, tomó la decisión, con el apoyo de Estados Unidos, de aplicar una guerra de baja intensidad (también llamada "guerra sucia" o guerra psicológica) para combatir a Sendero Luminoso. Es decir, aplicar las tácticas del senderismo para combatir a este. Para esto formó escuadrones secretos, el más conocido el grupo Colina, para hacer labores de inteligencia y realizar operativos para aniquilar a los senderistas. En otras palabras, aplicar la ley de Ojo por Ojo, o más simple, combatir la barbarie con más barbarie. Para Fujimori, su asesor Vladimiro Montesinos y el comandante general de las Fuerzas Armadas, Nicolás Hermoza Ríos, era la única forma de acabar con el enemigo terrorista, que ya llevaba diez años causando muerte y caos en el país.
Con el fin de demostrar esto, Umberto Jara se basó en diversas fuentes del entorno militar y político, pero su principal fuente fue el mayor Santiago Martín Rivas, jefe del grupo Colina (aunque para él su grupo no tenía nombre), quien comandó diversos operativos de desaparición de terroristas, entre los más conocidos Barrios Altos y La Cantuta. El libro de Jara detalla de manera pormenorizada cómo aquel, bajo las órdenes de Fujimori, Montesinos y Hermoza (quienes apostaron por esta política de "guerra sucia"), lideró a un grupo de un grupo de comandos (aunque existieron otros más) para realizar los operativos de aniquilamiento. Pese a eso, Martín Rivas, militar de profesión, justifica su proceder y la decisión política tomada por Fujimori, ya que lo consideraba la única forma de acabar con el terrorismo. Y da como ejemplos, los casos de terrorismo ocurridos en otras partes del mundo y donde se aplicó la misma "guerra de baja intensidad". Otro aspecto interesante del libro, es que, a partir del testimonio de Martin Rivas (un hombre preparado, leído y con vocación de servir a su país), se revela que los atentados salvajes de Sendero Luminoso en Lima en el año 92, como el atentado de Tarata, fueron respuestas salvajes a la guerra sucia que estaba aplicando el gobierno peruano contra aquellos. No es casualidad, cuenta Rivas, que tras la matanza de varios dirigentes senderistas en el cárcel de Cantogrande, en San Juan de Lurigancho, ocurrió lo del atentado de Tarata en Miraflores. Y posterior a eso, ocurrió el operativo La Cantuta, que acabó con la desaparición de 9 estudiantes y un profesor que eran, por las pruebas recolectadas, pertenecientes a Sendero.
Otro detalle interesante del libro, es el testimonio de Martin Rivas sobre cómo, tras las investigaciones periodísticas que aparecían en la prensa sobre el grupo Colina, las cabezas del gobierno se quisieron limpiar las manos y echarle la culpa de lo acontecido al grupo Colina, sin aceptar que su accionar fue una política de Estado aprobada en 1991 por Fujimori, su asesor Montesinos y el comandante general Hermoza Ríos. Finalmente, este libro sirvió luego para poder extraditar, en el año 2009, a Alberto Fujimori de Chile y poder procesarlo y condenarlo.
En suma, y por todo lo anterior, Ojo por ojo, de Umberto Jara, es un libro imprescindible, ameno y bien escrito, que sirve para entender la manera en que el gobierno de Alberto Fujimori empleó la ley del Talión para enfrentar y acabar con el terrorismo.


