Considerado un best seller, el libro El delfín del escritor peruano Sergio Bambarén (1960) me pareció una obra sobrestimada por el público. Es decir, su gran número de ventas no va de la mano necesariamente con la calidad. Pero, a su vez, luego de leerlo, también se explica por qué ha alcanzado éxito comercial. El valor de El delfín radica en que cuenta, a través de la historia de este animal marino que busca surfear la ola perfecta, la historia de cualquier ser humano adulto que se deja llevar por la rutina y renuncia a sus sueños de niño o adolescente. Precisamente, en este pequeño libro, Sergio Bambarén (1960), con una prosa que muchas veces cae en el lugar común, y reitera machaconamente frases aleccionadoras, logra -valga la contradicción- que el lector se percate o reflexione sobre la importancia de luchar por sus sueños y escuchar a su corazón. Por tanto, si algún mérito tiene este libro, es que uno termina de leerlo y tiene claro que no debe renunciar a sus sueños, pues de esto depende nuestra felicidad. Simple, pero efectivo. Y Bambarén transmite bien este objetivo.
martes, 18 de enero de 2022
Sobre héroes y tumbas
1) Confesiones de un inquisidor. Memorias de César Hildebrandt
Este es un libro de memorias del periodista peruano César Hildebrandt (1948), a partir de una larga entrevista que le hace la periodista Rebeca Diz, quien también es su pareja. Cabe indicar que el libro es interesante sobre todo por las agudas reflexiones del protagonista sobre su país, el mundo, el periodismo, la literatura, etc, Hildebrandt es un hombre muy culto, autodidacta, que posee una amplia visión del país de los últimos cuarenta años (una visión desencantada y escéptica). Destaca sobre todo su historia como periodista de prensa y televisión y su trato directo con los políticos e intelectuales peruanos de la época.
2) Sobre héroes y tumbas (Ernesto Sábato)
Considerada una de las mejores novelas argentinas del siglo XX, Sobre héroes y tumbas no me pareció una obra maestra, pese a ser ambiciosa y contar con buenos momentos. Coincido con la dedicatoria o prólogo del autor, cuando Sábato reconoce que su libro está lleno de imperfecciones. Yo también noté lo mismo mientras leía la novela. Lo mejor del libro es, en mi opinión, los dos primeros capítulos, sobre todo "El dragón y la princesa" en el que se aborda está relación tóxica y existencialista entre los jóvenes Alejandra y Martín. Sin duda, ese capítulo promete un gran libro. Sin embargo, la trama se va diluyendo con la poco cuajada historia de la familia de Alejandra (los Vidal Olmos), que atraviesa a varias generaciones y busca ser un mosaico de la historia argentina, pero sin lograrlo, en mi humilde opinión.
martes, 5 de octubre de 2021
Recuerdos del colegio (1)
Cuando era niño, 9 o 10 años, me encerraba en el baño y me ponía a leer un librito con los récords de las olimpiadas de mi colegio. Me sabía de memoria los nombres de aquellos alumnos que poseían los mejores tiempos en atletismo y natación. Por ejemplo, los récords de 50 y 100 metros planos, de 5to y 6to grado, eran de un tal Aldo Olcese Vasallo establecidos en 1985 y 1986, respectivamente. Y el récord de natación de 5to de media, en 50 metros libre, era 27 segundos clavados de un chico apellidado Bohabot. Yo soñaba con que mi nombre figurara un día en esa lista. Sin embargo, la realidad era totalmente esquiva para mí. Mi máximo logro era haber llegado, en 4to de primaria, a la final de los 300 metros planos atletismo y haber quedado último (octavo), con un tiempo de 57 segundos, pese a que clasifiqué con 56. En 5to de primaria mis resultados fueron peores, pero mis sueños se mantuvieron intactos. ¿Cuándo podría ganar una medalla por mí mismo?, me preguntaba ya con desconfianza. Fue recién en 6to grado, cuando empezaron a cumplirse mis pequeñas pero grandes ambiciones. Una tarde de octubre, bajo un sol intenso, en la cancha principal de atletismo, para sorpresa mía y de mis padres, el enano que era yo dio un salto que dejó sorprendidos a todos los presentes y obtuve la medalla de plata en salto largo con una marca de 3.80 metros (lejos de Xavier Laucirica que ganó con 4.03 cm). Pero no quedaron las sorpresas ahí. Una semana después, quedé también en segundo lugar en los 25m de natación, estilo pecho, con 22 seg, detrás del mejor nadador de mi año: Daniel Abregú, que hizo 20 seg. (Al año siguiente, por esa marca, representaría a mi colegio en Adecore y nadaría 100 m pecho en la piscina olímpica del Campo de Marte). Finalmente, a mediados de noviembre, por primera vez en mi vida, en la carrera más emocionante que recuerdo y que espero un día contar, quedé tercero en la final de los 400 metros planos atletismo, con 1 min 11 seg, detrás de Christian Monsalve (1 min 8 seg) y mi amigo Álvaro Roggero (1 min 9 seg). Es cierto, no había ganado el oro y mi nombre no figuraría en la lista de los récords de mi colegio, pero no importaba. Para mí era como si hubiese ganado. Y seguí soñando con los años que venían.
miércoles, 11 de agosto de 2021
Mujeres de ojos grandes
martes, 10 de agosto de 2021
Diario de un profesor (75)
En medio del ciclo virtual, atareado de clases por preparar y exámenes por corregir, me encontré en una de mis sesiones tomando asistencia a los estudiantes. Frente a mi laptop, con mis audífonos, escuchaba a los alumnos decir presente. En un momento, uno de ellos, muy aplicado, me preguntó: "Profesor, ¿se encuentra bien?" . "¿Por qué?", le refuté. "Porque parece que no está respirando bien", respondió el alumno. Me quedé en silencio un segundo. Respondí, como saliendo del apuro o por inercia, "tengo la respiración fuerte, no te preocupes, gracias por preguntar". Aunque luego agregué, "puede ser también el estrés". Luego proseguí la clase. Al finalizar esta, me quedé pensando en el comentario del alumno. Efectivamente, mi respiración últimamente no estaba bien, me sentía agotado, estresado por la sobrecarga laboral, ya que no trabajaba solo mis horas de dictado, sino que lo hacía casi todo el día, hasta la madrugada, más sobre todo al tratarse de un trabajo nuevo.
A partir de ese hecho, he comenzado a hacer más ejercicio al menos tres veces a la semana, ya que de no cuidar mi respiración, los efectos futuros a mi salud serán contraproducentes. No todo es trabajo.
lunes, 9 de agosto de 2021
Algún día te mostraré el desierto. Diario de paternidad
He quedado gratamente impresionado por este libro del escritor peruano Renato Cisneros. Publicado en el 2019, Algún día te mostraré el desierto es un libro de no ficción que, como el propio subtítulo sugiere, es una crónica sobre la espera de su primer hijo por parte del autor. La historia, que tiene saltos en el tiempo, se inicia con la noticia de que él y su pareja, Natalia, esperan un bebé. De ahí el narrador viaja al pasado para contar la historia con su pareja, de cómo se conocieron, se enamoraron, se casaron y viajaron a Madrid, Poco a poco, a manera de un diario, Cisneros nos va desnudando su esencia, es decir, los temores y anhelos que lo rodean. Nos va contando, además, con lujo de detalles, el proceso de espera, las primeras ecografías, la noticia sobre el sexo de su bebé (mujercita), el acondicionamiento para el nuevo hogar de la niña, el baby shower, la elección de su nombre (Julieta), las decisiones y discusiones de los padres primerizos, el día del parto y sus complicaciones, los primeros días con Julieta, etcétera. Y todo esto acompañado de una prosa muy bien elaborada, cargada de inteligentes símiles y metáforas, y salpicada del humor del autor e interesantes reflexiones.
Sin embargo, en el último tramo del libro, la historia cobra un giro inesperado y, ya nacida Julieta y con solo unos cuantos meses, Cisneros narra el conflicto interno que lo embarga y lo lleva a tomar la decisión de dejar a su esposa y su hija. Una suerte de depresión o vacío interno se apodera de él, como sintiéndose vacío y oprimido, y pese a que no encuentra una explicación lógica a esto, decide separarse de su mujer y su hija, pese a quererlas. Esta última parte del libro es la más poderosa y conmovedora. De pronto, Cisneros se convierte en un padre ocasional, que solo visita por una horas al día a su hija, y mantiene cada vez más un contacto gélido y distante con su expareja, de quien termina divorciándose.
Con este libro, Renato Cisneros da un salto cualitativo en su trabajo literario y demuestra, sin lugar a duda, que el género de no ficción no está a la sombra de la ficción. Por el contrario, es un género rico y muy fértil en posibilidades.
martes, 3 de agosto de 2021
Nueve lunas
Durante los 4 meses de intenso trabajo, solo pude leer un cómic titulado Nether World, de Bryan Hill-Rob Levin y dibujos de Tony Shasteen y Dennis Calero. Una trama de violencia, venganza, redención y tintes apocalípticos que solo me pareció regular.
Finalmente, la semana pasada, ya de vacaciones, leí Nueve lunas, de la escritora peruana Gabriela Wiener. Aquí cuenta, de manera cruda y descarnada, pero no carente de sensibilidad, emoción y ternura, los nueve meses de embarazo que tuvo que pasar antes de dar a luz. Sin duda, Wiener es una de las mejores y agudas cronistas del Perú y en lengua española. Su mirada irreverente e iconoclasta, permite adentrarnos en un tema en apariencia cotidiano como el embarazo, mas le otorga aristas y matices impensados a través de una prosa en apariencia sencilla pero bella. Sería interesante hacer un ensayo o estudio más profundo sobre su obra cronística. Ya que Sexografías, su otro libro, también es muy recomendable,


