domingo, 28 de julio de 2019
Diario de un profesor (64)
Me acerco donde un grupo de colegas más experimentados, y le pregunto a una profesora conocida, que ahora es docente a tiempo completo en una universidad (hasta hace poco fue profesora a tiempo parcial), si vale la pena enseñar a tiempo completo tomando en cuenta la remuneración económica y la presión laboral (el estrés). Ella me mira y me dice que depende de tu personalidad, de tu carácter. La noto agotada al finalizar el ciclo y por lo que veo le ha costado. Un colega dentro del grupo, con más años en el oficio, interviene y dice: "Conozco profesores que enseñan 30 horas acá y 30 horas en otra institución, y lo llevan normal. Conozco otros profesores que enseñan a tiempo parcial (máximo 23 horas) y no pueden dormir en las noches por el estrés". Finaliza preguntando: "¿Cómo está tu respiración?". Y agrega: "Cuando estaba en la universidad estudiando docencia, un compañero hablaba de la importancia de la respiración y yo no le hacía mucho caso. Sin embargo, luego me di cuenta de que era fundamental". Me demoro unos segundo en entender del todo su posición. Luego me despido agradecido de los profesores, y me voy meditando acerca de lo que acaban de decir. Y sí, es verdad: el estrés es alto, la labor docente desgasta física y emocionalmente, y si no poseemos una buena respiración -ese termómetro que indica si estás bien o mal de salud, si estás tranquilo o intranquilo- no vas a poder lidiar con las dificultades de la docencia. Por tanto, hay que trabajar en la respiración y enseñar lo más tranquilo posible. ¡Gran consejo del profesor!
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Diario de un profesor (64)
viernes, 12 de julio de 2019
Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre
Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre (2016) es una novela del escritor peruano Sergio Galarza en la cual retrata, de manera sincera y desgarradora, la muerte de su madre y su relación con ella.
Dividida en cuatro capítulos, la historia parte cuando el narrador y protagonista -en una suerte de novela autobiográfica o crónica literaria- se entera, en España, que a su madre le queda poco tiempo de vida, producto de un cáncer a las mamas; y finaliza cuando fallece ella un par de años más tarde en Lima. En los dos últimos capítulos hay saltos a la infancia del protagonista (también llamado Sergio) que recrea y reflexiona sobre la relación de amistad y rebeldía que tenía con su abnegada y ordenada madre, que se desvivía por sacar adelante su matrimonio y a sus tres hijos (siendo Sergio el menor). Además, se salpica el relato de escenas familiares que describen las relaciones y conflictos familiares que padeció el protagonista durante su infancia y su rebelde adolescencia. La novela tiene un arranque potente y sus primeras cuatro o cinco páginas están muy bien escritas y presagian una gran obra. Sin embargo, avanzando en el primer y segundo capítulo la tensión narrativa merma, se vuelve monótona, la calidad de la prosa decae y las las reflexiones e imágenes metafóricas que se emplean no son nada originales.
Sin embargo, a partir del tercer capítulo -en el cual se cuenta el viaje de visita a España que hace la madre, ya enferma, para reencontrarse con su hijo- la novela coge un segundo aire y empieza a recobrar el interés y, sobre todo, comienza a conmover al lector. Galarza, o el narrador-protagonista, se vale de una agenda que encontró tras la muerte de su madre (quien apuntó con pormenor su viaje a España) para reconstruir con detalle aquel viaje en el cual madre e hijo vivieron varios momentos inolvidables, cuando ella, pese a su enfermedad, aún se mantenía lúcida y con fuerzas.
El cuarto y último capítulo, titulado "Adiós, mamá", ocurre aproximadamente dos años más tarde. Aquí Sergio llega a Lima de España para ver a su madre, a la cual le quedan pocos días de vida. Observa, con pesar, cómo el tumor en una de las mamas hace metástasis y cómo aquella mujer fuerte y noble fallece. Ese el punto más fuerte y conmovedor de la novela. Es imposible no emocionarse y entristecerse. Galarza consigue esto, sin caer en el melodrama y la cursilería. La novela finaliza con el entierro de su madre, la herencia que les deja a él y a sus hermanos, y unos cuadernos y agendas que les dejó su madre, que también era una escritora en ciernes. Las últimas líneas de reflexión del narrador-protagonista sobre el recuerdo de ella tras su muerte y el por qué de esta novela no te dejan indiferente.
En suma, Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre (2016), de Sergio Galarza, pese a sus defectos e irregularidades, es una novela que al final termina conmoviéndote y que te hace reflexionar y valorar ese lazo con la mujer más importante de nuestras vidas: nuestra madre. Es también un homenaje a la madre de Galarza.
Dividida en cuatro capítulos, la historia parte cuando el narrador y protagonista -en una suerte de novela autobiográfica o crónica literaria- se entera, en España, que a su madre le queda poco tiempo de vida, producto de un cáncer a las mamas; y finaliza cuando fallece ella un par de años más tarde en Lima. En los dos últimos capítulos hay saltos a la infancia del protagonista (también llamado Sergio) que recrea y reflexiona sobre la relación de amistad y rebeldía que tenía con su abnegada y ordenada madre, que se desvivía por sacar adelante su matrimonio y a sus tres hijos (siendo Sergio el menor). Además, se salpica el relato de escenas familiares que describen las relaciones y conflictos familiares que padeció el protagonista durante su infancia y su rebelde adolescencia. La novela tiene un arranque potente y sus primeras cuatro o cinco páginas están muy bien escritas y presagian una gran obra. Sin embargo, avanzando en el primer y segundo capítulo la tensión narrativa merma, se vuelve monótona, la calidad de la prosa decae y las las reflexiones e imágenes metafóricas que se emplean no son nada originales.
Sin embargo, a partir del tercer capítulo -en el cual se cuenta el viaje de visita a España que hace la madre, ya enferma, para reencontrarse con su hijo- la novela coge un segundo aire y empieza a recobrar el interés y, sobre todo, comienza a conmover al lector. Galarza, o el narrador-protagonista, se vale de una agenda que encontró tras la muerte de su madre (quien apuntó con pormenor su viaje a España) para reconstruir con detalle aquel viaje en el cual madre e hijo vivieron varios momentos inolvidables, cuando ella, pese a su enfermedad, aún se mantenía lúcida y con fuerzas.
El cuarto y último capítulo, titulado "Adiós, mamá", ocurre aproximadamente dos años más tarde. Aquí Sergio llega a Lima de España para ver a su madre, a la cual le quedan pocos días de vida. Observa, con pesar, cómo el tumor en una de las mamas hace metástasis y cómo aquella mujer fuerte y noble fallece. Ese el punto más fuerte y conmovedor de la novela. Es imposible no emocionarse y entristecerse. Galarza consigue esto, sin caer en el melodrama y la cursilería. La novela finaliza con el entierro de su madre, la herencia que les deja a él y a sus hermanos, y unos cuadernos y agendas que les dejó su madre, que también era una escritora en ciernes. Las últimas líneas de reflexión del narrador-protagonista sobre el recuerdo de ella tras su muerte y el por qué de esta novela no te dejan indiferente.
En suma, Una canción de Bob Dylan en la agenda de mi madre (2016), de Sergio Galarza, pese a sus defectos e irregularidades, es una novela que al final termina conmoviéndote y que te hace reflexionar y valorar ese lazo con la mujer más importante de nuestras vidas: nuestra madre. Es también un homenaje a la madre de Galarza.
miércoles, 10 de julio de 2019
Hay una chica en mi sopa
Hay una chica en mi sopa (2011) es la segunda novela de la escritora peruana Silvia Núñez del Arco (1988). En la actualidad ya cuenta con 4 novelas en su haber, siendo la última Nunca seremos normales (2018). En Hay una chica en mi sopa se cuenta la historia de amor de una colegiala (Lucía) con su profesora de alemán Alicia. Está contada en 58 pequeños capítulos y abarca desde que Lucía es cambiada de colegio y conoce a Alicia, su profesora de alemán en sexto de primaria, hasta finalizar la escuela a los diecisiete años. Nunca llega a pasar nada explícito entre ambas, pero salvo el claro amor que le profesa la chiquilla a la joven profesora, existe un implícito interés de esta por su alumna que va más allá de la amistad.
Hay que destacar en Núñez del Arco (esposa del escritor Jaime Bayly) su disciplina para escribir, pues no cualquiera publica dos novelas antes de los 23 años. Otro mérito es que la novela posee un estilo ágil en la narración y, salvo momentos, no resulta cansina. Sin embargo, la historia -en mi opinión- es fallida. Primero, el lenguaje que emplea es, salvo ciertos momentos, bastante sencillo y no se aprecia un trabajo con las palabras. No es que escriba mal Silvia Núñez, pues ya dijimos que posee un estilo ágil y de frases cortas, pero hace uso de un lenguaje simple y llano, más ligado al periodismo. En otras palabras, no existe riqueza de vocabulario en su estilo.
Por otro lado, y principalmente, la historia de amor lésbica entre alumna y profesora no está bien construida. Hay inconsistencias que le quitan verosimilitud al relato. Por ejemplo, ¿los padres ignoraban la relación de "amistad" entre su hija y la profesora? ¿Cómo se explica que Lucía fuera a la casa de Alicia en varias oportunidades y sus padres no estén enteradas del asunto? Es perfectible que los padres de Lucía se presenten como ausentes, pero pareciera que en la novela no existieran, salvo poquísimas alusiones a ellos...Asimismo, los tópicos de las drogas (la bolsa de cocaína, el paco de marihuana que ambas fuman, etc.) se perciben impostados y no naturales.
En suma, pese al intento de la joven Silvia Núñez del Arco de querer contarnos una historia original, esta termina quedando en un audaz y encomiable esfuerzo, pero lamentablemente la historia no llega a cuajar (quizá por la premura de la autora en publicar).
Hay que destacar en Núñez del Arco (esposa del escritor Jaime Bayly) su disciplina para escribir, pues no cualquiera publica dos novelas antes de los 23 años. Otro mérito es que la novela posee un estilo ágil en la narración y, salvo momentos, no resulta cansina. Sin embargo, la historia -en mi opinión- es fallida. Primero, el lenguaje que emplea es, salvo ciertos momentos, bastante sencillo y no se aprecia un trabajo con las palabras. No es que escriba mal Silvia Núñez, pues ya dijimos que posee un estilo ágil y de frases cortas, pero hace uso de un lenguaje simple y llano, más ligado al periodismo. En otras palabras, no existe riqueza de vocabulario en su estilo.
Por otro lado, y principalmente, la historia de amor lésbica entre alumna y profesora no está bien construida. Hay inconsistencias que le quitan verosimilitud al relato. Por ejemplo, ¿los padres ignoraban la relación de "amistad" entre su hija y la profesora? ¿Cómo se explica que Lucía fuera a la casa de Alicia en varias oportunidades y sus padres no estén enteradas del asunto? Es perfectible que los padres de Lucía se presenten como ausentes, pero pareciera que en la novela no existieran, salvo poquísimas alusiones a ellos...Asimismo, los tópicos de las drogas (la bolsa de cocaína, el paco de marihuana que ambas fuman, etc.) se perciben impostados y no naturales.
En suma, pese al intento de la joven Silvia Núñez del Arco de querer contarnos una historia original, esta termina quedando en un audaz y encomiable esfuerzo, pero lamentablemente la historia no llega a cuajar (quizá por la premura de la autora en publicar).
martes, 9 de julio de 2019
Pantaleón y las visitadoras
Pantaleón y las visitadoras (1973) es la cuarta novela del premio nobel peruano Mario Vargas Llosa. Tiene en su haber varias reediciones. En 1999, el cineasta peruano Francisco Lombardi filmó una película basada en la novela y fue un éxito de taquilla. Actualmente, en Lima, se presenta un musical del mismo nombre dirigida por un importante director de teatro y goza de gran audiencia. Soy personalmente gran admirador de la obra del escritor arequipeño; sin embargo, considero que Pantaleón y las visitadoras es una de sus obras menos logradas e incluso, quizás, la más fallida.
La novela es una sátira al Ejército peruano y a las instituciones castrenses del país a través de la figura del capitán Pantaleón Pantoja, un dedicado y eficiente oficial que recibe la orden de sus superiores de montar un secreto servicio de prostitutas para aplacar la ola de violaciones en Iquitos de los soldados peruanos a las lugareñas del lugar y, por ende, las denuncias de la población. Pantaleón Pantoja se traslada a la ciudad con su mujer Pochita y su madre Leonor, y recibe la orden de realizar su misión en la más estricta confidencialidad y actuando como un civil. Pantoja cumple de manera milimétrica su misión y crea un eficiente mecanismo de "visitadoras" que visita a las guarniciones más alejadas de la zona, en embarcaciones e incluso en un hidroavión, para satisfacer los apetitos carnales de los soldaditos peruanos. La ola de violaciones se aplaca, pero Pantoja crea un monstruoso mecanismo que se expande de 10 a 50 visitadoras; y esto crea las quejas de la población y autoridades que incluso solicitan que el servicio de visitadoras también se prolongue a los civiles y a los oficiales y suboficiales. La historia no acaba bien para Pantaleón Pantoja, ya que no solo sucumbe a los encantos de la Brasileña, sino también su matrimonio y su carrera militar parecen desmoronarse.
Aunque Pantaleón y las visitadoras es una sátira, la novela no llega a cautivar o despegar, ya que el humor no está bien desarrollado. Es decir, lamentablemente, Vargas Llosa, salvo escasos momentos, no llega a contar dicha historia con humor (sino que se siente un humor en gran parte seco y forzado). Pensé en un instante, incluso, que esta novela hubiera sido perfecta para Jaime Bayly, pues hubiera calzado perfectamente con la personalidad de este escritor. Es cierto que existen diversos tipos de sátira y que existen sátiras burlescas más jocosas que otras. Pero creo que en esta novela, la sátira burlesca que intentó Vargas Llosa no logró su cometido o, en todo caso, desde mi punto de vista, lo burlesco o jocoso casi no se nota o, en general, se siente forzado. Asimismo, buena parte de la novela está escrita en base a informes, reportes, oficios militares y notas periodísticas; y pese a que Vargas Llosa quiere demostrar versatilidad en el uso de diversos recursos estilísticos, la historia se torna aburrida y parece no avanzar. Además, dicha correspondencia militar no causa ese efecto jocoso que el autor busca y, por ende, la historia se torna sosa.
Finalmente, sentí, por primera vez en una novela de Vargas Llosa, cómo la técnica podía interferir con la historia. Esos saltos de una historia a otra, a través de la técnica de los diálogos hiperbólicos, los sentí algo forzados y parecían romper con la línea narrativa.
Pese a eso, luego de sus primeras obras maestras (La ciudad y los perros, La Casa verde, Conversación en La Catedral, Los cachorros), hay que destacar que Vargas Llosa asumió riesgos, buscó nuevas fórmulas de contar una historia y reinventarse con esta novela Pantaleón y las visitadoras. Lamentablemente, desde mi opinión, falló en el intento.
La novela es una sátira al Ejército peruano y a las instituciones castrenses del país a través de la figura del capitán Pantaleón Pantoja, un dedicado y eficiente oficial que recibe la orden de sus superiores de montar un secreto servicio de prostitutas para aplacar la ola de violaciones en Iquitos de los soldados peruanos a las lugareñas del lugar y, por ende, las denuncias de la población. Pantaleón Pantoja se traslada a la ciudad con su mujer Pochita y su madre Leonor, y recibe la orden de realizar su misión en la más estricta confidencialidad y actuando como un civil. Pantoja cumple de manera milimétrica su misión y crea un eficiente mecanismo de "visitadoras" que visita a las guarniciones más alejadas de la zona, en embarcaciones e incluso en un hidroavión, para satisfacer los apetitos carnales de los soldaditos peruanos. La ola de violaciones se aplaca, pero Pantoja crea un monstruoso mecanismo que se expande de 10 a 50 visitadoras; y esto crea las quejas de la población y autoridades que incluso solicitan que el servicio de visitadoras también se prolongue a los civiles y a los oficiales y suboficiales. La historia no acaba bien para Pantaleón Pantoja, ya que no solo sucumbe a los encantos de la Brasileña, sino también su matrimonio y su carrera militar parecen desmoronarse.
Aunque Pantaleón y las visitadoras es una sátira, la novela no llega a cautivar o despegar, ya que el humor no está bien desarrollado. Es decir, lamentablemente, Vargas Llosa, salvo escasos momentos, no llega a contar dicha historia con humor (sino que se siente un humor en gran parte seco y forzado). Pensé en un instante, incluso, que esta novela hubiera sido perfecta para Jaime Bayly, pues hubiera calzado perfectamente con la personalidad de este escritor. Es cierto que existen diversos tipos de sátira y que existen sátiras burlescas más jocosas que otras. Pero creo que en esta novela, la sátira burlesca que intentó Vargas Llosa no logró su cometido o, en todo caso, desde mi punto de vista, lo burlesco o jocoso casi no se nota o, en general, se siente forzado. Asimismo, buena parte de la novela está escrita en base a informes, reportes, oficios militares y notas periodísticas; y pese a que Vargas Llosa quiere demostrar versatilidad en el uso de diversos recursos estilísticos, la historia se torna aburrida y parece no avanzar. Además, dicha correspondencia militar no causa ese efecto jocoso que el autor busca y, por ende, la historia se torna sosa.
Finalmente, sentí, por primera vez en una novela de Vargas Llosa, cómo la técnica podía interferir con la historia. Esos saltos de una historia a otra, a través de la técnica de los diálogos hiperbólicos, los sentí algo forzados y parecían romper con la línea narrativa.
Pese a eso, luego de sus primeras obras maestras (La ciudad y los perros, La Casa verde, Conversación en La Catedral, Los cachorros), hay que destacar que Vargas Llosa asumió riesgos, buscó nuevas fórmulas de contar una historia y reinventarse con esta novela Pantaleón y las visitadoras. Lamentablemente, desde mi opinión, falló en el intento.
miércoles, 29 de mayo de 2019
¿Qué tengo de malo?
¿Qué tengo de malo? es un libro de cuentos de la escritora peruana María José Caro (1985) publicado en el 2017. Cinco de los diez breves relatos formaron parte ya del libro La primaria (2012). ¿Qué tengo de malo? tiene un claro vínculo con el libro Huerto cerrado (1968) de Alfredo Bryce Echenique, el cual tiene como personaje principal de todos los cuentos a Manolo, un niño tímido y sensible que relata las experiencias familiares y personales que va viviendo en su niñez y adolescencia. En ¿Qué tengo de malo?, María José Caro cuenta las vivencias de Macarena, una niña sensible y tímida, de clase media, que vive con su madre y su hermano mayor Sergio. En el primer relato "Árbol de Navidad", por ejemplo, cuenta el recuerdo de una noche de Navidad en que su madre y su hermano tienen un altercado con su padre, y terminan huyendo de la casa y pasando la fiesta en un hotel. En el segundo, "A mitad de la noche", se relata la pelea entre su hermano mayor Sergio con su madre, y como aquel (acompañado de Macarena) escapó de la casa toda una tarde. En "Charcos", uno de los mejores cuentos, Macarena nos narra la traumática experiencia que tuvo en primaria cuando se orinó en su ropa de colegio e intento cubrir las huellas de su "delito". En "Zancos", narrado en primera persona (desde el punto de vista de Macarena), como ocurre en todos los cuentos, gira sobre la malacrianza de Macarena, el día de su cumpleaños, con la nueva pareja de su padre. En "Pasajeros" se habla de la muerte de su abuelo paterno y el reencuentro de sus padres en el velorio de aquel, ante la mirada de Macarena y Sergio ya adolescentes. Los demás relatos giran sobre la primera fiesta de Macarena en casa de una compañera de colegio; el robo en una casa vecina; su primer enamorado en la adolescencia; la hermética relación con su madre, etc.
La principal virtud de este libro de María José Caro es la unidad temática de sus cuentos, que permite mostrar el mundo sensible y complejo de una niña y adolescente, en el cual muchos lectores se pueden identificar. Asimismo,utiliza como materia prima esas experiencias o vivencias en apariencia anecdóticas, pero que guardan profundas verdades y modelan o explican la personalidad de una persona. Además, la autora posee una sensibilidad particular y eso se refleja en sus cuentos. Sin embargo, en mi opinión, aunque maneja una prosa sobria y de frases cortas, aún está buscando un estilo propio, es decir, una voz personal que la distinga del resto. Por otro lado, los desenlaces pudieron ser mejor trabajados, ya que muchos de estos desenlaces se sienten como círculos que quedan inconclusos o finales abiertos que no llegan a cuajar del todo.
En síntesis, ¿Qué tengo de malo? muesta a María José Caro como una escritora con talento, pero que aún está buscando su propia voz, su propio estilo en el arte de narrar.
jueves, 23 de mayo de 2019
Tres mujeres
Tres mujeres (2015) es un libro de cuentos de la escritora peruana Susanne Noltenius (Lima, 1972), quien ganó en el 2017 el Premio Nacional de Literatura precisamente por esta obra. Compuesto de tres relatos: "Divorciada", "Casada" , "Soltera", aquí Noltenius explora, con profundidad y sobrio y elegante lenguaje, el mundo femenino a través de aquellos tres estadíos en la vida de las mujeres. Todos ellos tienen como protagonistas a mujeres en sus treintas o cuarentas, de clase media alta limeña, con hijos, que se desenvuelven en el ámbito empresarial, pero que tienen un vacío que no las hace felices. Por ejemplo, en el primer cuento, "Divorciada", el personaje de Lorena nos cuenta -en primera persona- un día en su vida de madre divorciada que tiene que lidiar con sus indiferentes hijos adolescentes, el estrés del trabajo, los problemas con el padre por la posesión de sus vástagos, las tareas de la casa, la salida con las amigas, etc. La pericia de Noltenius está en convertir aquellos hechos de aparente superficialidad o anecdóticos en escenas profundas e intensas que grafican la insatisfacción de la vida misma. Asimismo, son potentes cuadros que grafican la vida de aquellas madres de clase media alta que tienen que lidiar y soportar aquellas estructuras machistas en las cuales las mujeres viven subordinadas al hombre. Precisamente, en los relatos de Noltenius, sus personajes femeninos buscan revelarse a esos patrones que la sociedad les impone (no trabajar para dedicarse al cuidado del hogar, rehacer su vida luego de un divorcio o una separación, las habladurías y chistes machistas en las empresas); no obstante, también se sientes asfixiadas por aquella presión.
En los cuentos "Casada" y "Soltera" la tónica es similar a la primera, pero están escritas en tercera persona y se engarzan también historias de amor romántico y erótico. La prosa bien trabajada de Noltenius, sus descripciones impresionistas y su pericia al narrar, nos transportan de inmediato al mundo de sus protagonistas y nos hacen vivir aquellas aventuras como si fuesen nuestras. En "Casada", Marcela, infeliz en su matrimonio y con dos hijos adolescentes que no valoran su esfuerzo, piensa en Julián, un antiguo amor que no prosperó por miedo a hacer daño a sus hijos. En "Soltera", Ofelia, madre soltera de 39 años, se siente atraída por Bruno, diez años menor, quien es el nieto del dueño de la empresa donde ella trabaja. Ambas historias acaban con finales abiertos que dejan al lector la posta para imaginarse el desenlace.
En suma, Tres mujeres es un muy buen libro de cuentos que retrata, con excelente prosa, el mundo de las mujeres de clase media alta limeña, sus tribulaciones, sueños y esperanzas, y muestra a una talentosa narradora peruana con pleno dominio de los recursos narrativos. Muy recomendable.
En los cuentos "Casada" y "Soltera" la tónica es similar a la primera, pero están escritas en tercera persona y se engarzan también historias de amor romántico y erótico. La prosa bien trabajada de Noltenius, sus descripciones impresionistas y su pericia al narrar, nos transportan de inmediato al mundo de sus protagonistas y nos hacen vivir aquellas aventuras como si fuesen nuestras. En "Casada", Marcela, infeliz en su matrimonio y con dos hijos adolescentes que no valoran su esfuerzo, piensa en Julián, un antiguo amor que no prosperó por miedo a hacer daño a sus hijos. En "Soltera", Ofelia, madre soltera de 39 años, se siente atraída por Bruno, diez años menor, quien es el nieto del dueño de la empresa donde ella trabaja. Ambas historias acaban con finales abiertos que dejan al lector la posta para imaginarse el desenlace.
En suma, Tres mujeres es un muy buen libro de cuentos que retrata, con excelente prosa, el mundo de las mujeres de clase media alta limeña, sus tribulaciones, sueños y esperanzas, y muestra a una talentosa narradora peruana con pleno dominio de los recursos narrativos. Muy recomendable.
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lunes, 13 de mayo de 2019
Elogios criminales
El periodista y escritor Julio Villanueva Chang (1967) es uno de los cronistas peruanos más importantes y reconocidos en Latinoamérica. Sobre todo, es conocido por haber sido el creador y director de la revista Etiqueta Negra. Gracias a este revista, se conoce el trabajo de destacados cronistas de Latinoamérica y Estados Unidos. En nuestro medio, gracias a Villanueva, aparecieron talentosos cronistas como Daniel Tintinger, Juan Manuel Robles, Sergio Vilela, Marco Avilés, entre otros. Todos ellos publicaron libros de crónicas dignos de interés. Con respecto a Villanueva, había publicado antes el libro Mariposas y murciélagos, que era una antología de historias que escribió en su paso por el diario El Comercio. En el 2009, publicó el libro Elogios criminales, en el que hace una recopilación de sus mejores crónicas aparecidas en diversas revistas y diarios nacionales e internacionales, aunque con algunos agregados, correcciones y una crónica inédita "El alcalde ciego".
El libro está compuesto de seis crónicas: tres breves sobre el dentista del escritor Gabriel García Márquez; el cineasta alemán Werner Herzog, quien dirigió dos películas en el Perú en los años 70s y 80s, siendo la más conocida Fitzcarraldo; el célebre cronista polaco Ryszard Kapuscinski, quien le concedió una entrevista a Chang en el 2001. La otra crónica, de extensión mediana, es sobre el famoso tenor peruano Juan Diego Flores, a quien entrevistó en el 2006, y de quien realiza un perfil basado en su infancia, sus amistades, su familia, la llegada de la fama, sus inicios, su personalidad. Las dos crónicas más extensas (más de 70 páginas cada una) giran sobre Apolinar Salcedo, un alcalde ciego de la ciudad de Cali (Colombia), quien fue destituido de su cargo en el 2007 por la Procuradoría de la Nación; y el chef catalán Ferran Adria, considera un genio o "extraterrestre de la cocina".
Cada una de estas crónicas o perfiles ahondan en la personalidad de cada uno de estos célebres y curiosos personajes, los cuales -tal como señala el reputado cronista Jon Lee Anderson en el prólogo- son gente obsesiva con su trabajo. A esto, Villanueva Chang le agrega un sobrio y elegante trabajo con el lenguaje, pero sobre todo, una genuina curiosidad y meticulosidad por penetrar en el mundo de cada uno de estos individuos. Villanueva Chang, con paciencia de investigador y gran capacidad de observación, nos va brindando información sobre cada uno de ellos y va delineando sus personalidades. Es cierto, sin embargo, que al leer a Villanueva uno encuentra similitudes en el estilo que emplea en comparación con otros cronistas peruanos surgidos de la cantera de Etiqueta Negra; es decir, sus estilos son parecidos. No se distingue, por tanto, al menos desde mi impresión, un estilo peculiar o particular.
Por otro lado, entre las crónicas que más me agradaron están la del cineasta alemán Werner Herzog y la del alcalde ciego Apolinar Salcedo, ya que no gira solo sobre él, sino también sobre la vida en Colombia, en la ciudad de Cali y los problemas que los aquejan: la violencia de las FARC, el narcotráfico, la pasividad y superficialidad de parte de los ciudadanos, etc,
En suma, hay que leer Elogios criminales, de Villanueva Chang, ya que sin ser una obra maestra o poseer una prosa de alto nivel, sí muestra a un escritor-periodista apasionado por sus personajes, con un gran trabajo de investigación a cuestas y una excelente capacidad de observación para crear perfiles interesantísimos.
El libro está compuesto de seis crónicas: tres breves sobre el dentista del escritor Gabriel García Márquez; el cineasta alemán Werner Herzog, quien dirigió dos películas en el Perú en los años 70s y 80s, siendo la más conocida Fitzcarraldo; el célebre cronista polaco Ryszard Kapuscinski, quien le concedió una entrevista a Chang en el 2001. La otra crónica, de extensión mediana, es sobre el famoso tenor peruano Juan Diego Flores, a quien entrevistó en el 2006, y de quien realiza un perfil basado en su infancia, sus amistades, su familia, la llegada de la fama, sus inicios, su personalidad. Las dos crónicas más extensas (más de 70 páginas cada una) giran sobre Apolinar Salcedo, un alcalde ciego de la ciudad de Cali (Colombia), quien fue destituido de su cargo en el 2007 por la Procuradoría de la Nación; y el chef catalán Ferran Adria, considera un genio o "extraterrestre de la cocina".
Cada una de estas crónicas o perfiles ahondan en la personalidad de cada uno de estos célebres y curiosos personajes, los cuales -tal como señala el reputado cronista Jon Lee Anderson en el prólogo- son gente obsesiva con su trabajo. A esto, Villanueva Chang le agrega un sobrio y elegante trabajo con el lenguaje, pero sobre todo, una genuina curiosidad y meticulosidad por penetrar en el mundo de cada uno de estos individuos. Villanueva Chang, con paciencia de investigador y gran capacidad de observación, nos va brindando información sobre cada uno de ellos y va delineando sus personalidades. Es cierto, sin embargo, que al leer a Villanueva uno encuentra similitudes en el estilo que emplea en comparación con otros cronistas peruanos surgidos de la cantera de Etiqueta Negra; es decir, sus estilos son parecidos. No se distingue, por tanto, al menos desde mi impresión, un estilo peculiar o particular.
Por otro lado, entre las crónicas que más me agradaron están la del cineasta alemán Werner Herzog y la del alcalde ciego Apolinar Salcedo, ya que no gira solo sobre él, sino también sobre la vida en Colombia, en la ciudad de Cali y los problemas que los aquejan: la violencia de las FARC, el narcotráfico, la pasividad y superficialidad de parte de los ciudadanos, etc,
En suma, hay que leer Elogios criminales, de Villanueva Chang, ya que sin ser una obra maestra o poseer una prosa de alto nivel, sí muestra a un escritor-periodista apasionado por sus personajes, con un gran trabajo de investigación a cuestas y una excelente capacidad de observación para crear perfiles interesantísimos.
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